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Bien hecho


El pasado 2 de mayo los panameños decidieron romper el formato acostumbrado y escogieron a una dama para presidenta. La gran responsabilidad recayó sobre Doña Mireya Moscoso. Este hecho de gran importancia para el país, la convierte en la primera mujer en ocupar la presidencia de la república y en la tercera del continente; ya que en el pasado, Evita Perón asumió la presidencia de Argentina luego de la muerte de su marido, y hasta hace unos años Nicaragua era regida por la señora Violeta de Chamorro.
Este hecho que hoy celebramos, no es producto de la casualidad, sino el resultado de una lucha sostenida durante muchos años por mujeres de la talla de Otilia Arosemena de Tejeira, Clara González, Ester Neira de Calvo, Georgina Jiménez y muchas otras más que escapan de mi memoria.
Durante las últimas décadas de este siglo hemos visto cómo las mujeres han evolucionado, al grado de que en las universidades del mundo la mayoría del estudiantado está conformado por mujeres deseosas de superarse para ocupar el alto sitial que la vida les tiene reservado, ante los retos del nuevo siglo.
Aquel mito de que sólo somos un vientre, que nacimos para parir, que somos el sexo débil, que nuestro lugar está en la cocina y que debemos permanecer allí con la nariz tiznada de carbón por secula seculorum, ha caído arrastrado por su propio peso. Porque la mujer, Señores... ha incursionado en todos los campos de la actividad humana y ha demostrado hasta la saciedad que es capaz de realizar todas las actividades del saber humano, siempre y cuando disponga de la instrucción necesaria y condiciones adecuadas para tal fin.
No debemos perder de vista el hecho de que vivimos en una sociedad machista donde están enquistados todos estos prejuicios que por siglos le impidieron a las mujeres ocupar el lugar que les corresponde en la sociedad. Pero la perseverancia siempre triunfa porque es la llave que abre la puerta de la oportunidad para demostrar nuestra valía.
Este voto de confianza depositado en la actual presidenta, debe ser motivo de reflexión para todas las mujeres de este país porque siempre nos quejamos que no nos dan oportunidades. ºSe acabó el cuento...º debemos hacer un alto en nuestro quehacer cotidiano y meditar sobre lo bueno que podemos hacer para ayudar a resolver los muchos problemas que afectan a la mayoría de los panameños. Esta decisión debemos tomarla pronto porque la mayoría necesitada de este país está conformada por mujeres. Mujeres maltratadas por sus maridos, mujeres violadas, mujeres acosadas, mujeres abandonadas. En fin... mujeres sometidas.
No importa si somos amas de casa, campesinas o profesionales. Todas podemos aportar nuestro granito de arena para engrandecer este país tan rico, pero donde las riquezas están muy mal repartidas y no llegan a aliviar el dolor de los más necesitados. Definitivamente que el hecho de tener una presidenta será motivo de inspiración para muchas mujeres que nunca se atrevieron a soñar que algún día podrían emprender actividades de importancia y de beneficio común dentro y fuera del país. ºFelicidades mujeres!

101 años de Panamá América

 
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