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Bill Clinton: el showman de los Estados Unidos


Son pocas las veces en que he disfrutado de espectáculos como el que disfruté con el Informe Presidencial de Bill Clinton a la nación estadounidense.
Que "Show" como dirían los norteamericanos. Una hora y cuarto se tomó Clinton en su discurso en el Capitolio. Parecía que fuera una cesión de aeróbicos pues cada vez que Clinton presentaba parte de su informe presidencial, los congresistas demócratas se levantaban y aplaudían efusivamente mientras los republicanos ni se inmutaban.
La demagogia "clinteana" embelesó a los 53 millones de estadounidenses con un discurso falso y estéril para un país en completa crisis de valores. Solamente tenemos que investigar para saber que en los Estados Unidos el hambre afecta a 11 millones de personas de los cuales 2 millones sufren de graves privaciones alimenticias, según estudio del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
Igualmente 4 millones de niños estadounidenses menores de 12 años no tienen nada que comer, revela el Centro de Acción e Investigación Alimentaria, ente privado que trata de erradicar la hambruna y la mal nutrición infantil.
Con estos dos ejemplos de dolor y tristeza que afectan a millones de seres humanos en la más decadente de las "sociedades civilizadas", el presidente Bill Clinton quiere desviar la atención de la opinión pública norteamericana por sus travesuras en la Casa Blanca, con un cuento estilo Walt Disney, señalando que la nación está bien por su fabulosa administración y que los Estados Unidos despunta dentro de un "futuro ilimitado".
Por supuesto que Billy no mencionó en su alocución a la nación, el pecadillo con su Mónica Lewinsky. Más le valió pues lo sonaría como campana la primera dama estadounidense Hillary Clinton que estaba presente en el magno recinto, que por cierto, el propio presidente la elogió por su trabajo tanto a nivel nacional e internacional en el mismo instante en que se cruzaron sus miradas de enamorados eternos.
Un espectáculo completo, hubo de todo. Personalidades invitadas, presentadas como héroes y heroínas; cruces de miradas románticas, mucho aeróbicos de parte de los demócratas; los republicanos tranquilos y con muchas ganas de hundir a Clinton por lo del "Sexgate" y de parte del propio Bill Clinton, mucho cuento.

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