Blades vicepresidente
El 10 de noviembre de Centenario, se desenvolvió en La Villa una breve trama que ilustra el actual dilema. Estaba montada una gran tarima en medio de la plaza principal y, a pocos metros de ella, una más pequeña frente al local del Partido Popular. Martín Torrijos debía comparecer, como invitado de honor a cierta hora, la que cumplida, permanecía desierta. Ante la impaciencia del público, subió a la tarima Rubén Blades, invitado de honor de Torrijos, quien hizo uso de la palabra.
A los pocos minutos, apareció Torrijos. Blades lo presentó. Intervino, pero nadie le prestó atención. La multitud se distraía con el internacional artista, pidiéndole autógrafos. Torrijos, visto el fenómeno, se desplazó discretamente hacia el pequeño local del Partido Popular y desde allí atendió a los suyos, que eran pocos, mientras Blades continuaba ocupándose de la masa pletórica que, una y otra vez, clamaba por su atención. Le habían robado el espectáculo.
La presidencia se gana con votos. Es sabido que una de las vicepresidencias de Torrijos está comprometida con el Partido Popular, el cual aporta su talento y el hecho de la alianza, a más de una alternativa para canalizar votos que de otro modo no ficharían a favor de Torrijos, sin embargo, queda aún una plaza libre. Nosotros hemos mencionado la figura del exministro de Relaciones Exteriores Ricardo Alberto Arias, para ocupar la plaza restante.
Nos parecía que Ricardo Alberto Arias, o alguien de su perfil, podía aportar canas y experiencia, además de capital y contactos con el sector privado, lo cual complementaría y enriquecería la terna presidencial de Torrijos. Pero, ante la alternativa de Rubén Blades, no podemos menos que preguntarnos, ¿quién de los dos arroja más votos Arias o Blades? Eso nos lleva a otra pregunta, ¿ vale la pena el sacrificio de votos que representa Blades, o descartar la experiencia de talento de Arias?
El cuadro se complica por el hecho de que Samuel Lewis Navarro aspira seriamente a esa vicepresidencia con el respaldo del propio Torrijos, lo cual excluiría tanto a Ricardo Alberto Arias como a Rubén Blades. ¿Cuántos votos aporta Lewis Navarro? Ninguno, salvo el suyo y algunos de su entorno familiar, por más capital y méritos empresariales que cuente.
El dilema está planteado y Torrijos debe decidir. Ya no tiene la presión de Pérez Balladares, enredado como está en el escándalo de Ports Engineering. El cuenta con suficiente respaldo en el interior del país como para no perder las elecciones allá, como le ocurrió a Blades, quien barrió en la ciudad y perdió en el campo. La pregunta para él es si cuenta con magnetismo para ganar por sí solo suficientes votos en el área urbana. Si la pregunta es negativa o insegura, deberá contar con Blades o con una figura de igual arraigo para asegurar la victoria. Salvo, obviamente, si tiene la elección ganada con suficiente ventaja como para agregar filigranas a su terna. ¿La tiene?
A los pocos minutos, apareció Torrijos. Blades lo presentó. Intervino, pero nadie le prestó atención. La multitud se distraía con el internacional artista, pidiéndole autógrafos. Torrijos, visto el fenómeno, se desplazó discretamente hacia el pequeño local del Partido Popular y desde allí atendió a los suyos, que eran pocos, mientras Blades continuaba ocupándose de la masa pletórica que, una y otra vez, clamaba por su atención. Le habían robado el espectáculo.
La presidencia se gana con votos. Es sabido que una de las vicepresidencias de Torrijos está comprometida con el Partido Popular, el cual aporta su talento y el hecho de la alianza, a más de una alternativa para canalizar votos que de otro modo no ficharían a favor de Torrijos, sin embargo, queda aún una plaza libre. Nosotros hemos mencionado la figura del exministro de Relaciones Exteriores Ricardo Alberto Arias, para ocupar la plaza restante.
Nos parecía que Ricardo Alberto Arias, o alguien de su perfil, podía aportar canas y experiencia, además de capital y contactos con el sector privado, lo cual complementaría y enriquecería la terna presidencial de Torrijos. Pero, ante la alternativa de Rubén Blades, no podemos menos que preguntarnos, ¿quién de los dos arroja más votos Arias o Blades? Eso nos lleva a otra pregunta, ¿ vale la pena el sacrificio de votos que representa Blades, o descartar la experiencia de talento de Arias?
El cuadro se complica por el hecho de que Samuel Lewis Navarro aspira seriamente a esa vicepresidencia con el respaldo del propio Torrijos, lo cual excluiría tanto a Ricardo Alberto Arias como a Rubén Blades. ¿Cuántos votos aporta Lewis Navarro? Ninguno, salvo el suyo y algunos de su entorno familiar, por más capital y méritos empresariales que cuente.
El dilema está planteado y Torrijos debe decidir. Ya no tiene la presión de Pérez Balladares, enredado como está en el escándalo de Ports Engineering. El cuenta con suficiente respaldo en el interior del país como para no perder las elecciones allá, como le ocurrió a Blades, quien barrió en la ciudad y perdió en el campo. La pregunta para él es si cuenta con magnetismo para ganar por sí solo suficientes votos en el área urbana. Si la pregunta es negativa o insegura, deberá contar con Blades o con una figura de igual arraigo para asegurar la victoria. Salvo, obviamente, si tiene la elección ganada con suficiente ventaja como para agregar filigranas a su terna. ¿La tiene?