Blas Julio
Qué ironía! Cuando muchos de los que hoy gobiernan se escondían y otros luchábamos por el imperio de las libertades, jamás pensamos que los escondidos perseguirían después a los perseguidos. La mayoría de la población no logra entender qué es lo que realmente está pasando, al ver cómo en un gobierno electo perpetran acciones que superan en saña al gobierno de facto que combatimos. Constato que muchos de los que están en los medios o tienen los medios o están en el medio, prefieren callar, mirar para otro lado, hacerse los desentendidos cuando escuchan tu nombre. Ellos saben que tu encarcelamiento -al igual que el de muchos otros- irrespeta la vigencia de las libertades individuales y los derechos fundamentales, que están llamados a ser piedra angular en un Estado de derecho. ¡Sin embargo, callan!
Tenemos que estar cada día más conscientes que la consolidación y desarrollo de la democracia dependen de la existencia de la libertad de expresión. Pero a Blas Julio lo han privado de su libertad, lo "exhibieron" encadenado, porque esa es la vía que utilizan los que le tienen miedo a la libertad y por ello se recrean en obstaculizar el libre debate de ideas y opiniones, y... le armaron un expediente. ¡Como en los mejores tiempos de los procuradores de la dictadura, de los fiscales del militarismo!
Temerosos de tener una verdadera transparencia de los actos de gobierno, porque ello permitiría afianzar las instituciones democráticas, acobardados ante la necesidad de garantizar el derecho de acceso a la información, se consiguieron a uno de esos "improsultos" que nunca faltan para, sacar ayer a Blas Julio de circulación, como hoy buscan también hacer con Chito y mañana con todo el que no los elogie. Esos mismos que pisotean nuestros derechos, que no respetan nuestra libertad y que mancillan nuestra dignidad como nación, se nos presentan ante las cámaras como "abanderados de la democracia", como "afectados por los planes de desestabilización", como "víctimas de personas inescrupulosas".
Al ciudadano Blas Julio lo han encarcelado, y es mi opinión, porque quieren asustar a otros y que sirva su caso de escarmiento, porque a ellos -los neofascistas- no le gustaba su manera de ejercer el derecho a la libertad de expresión. No se les entregó con alma, vida y corazón a su corrupción. Ante sus ojos, era un hereje que, encima, hablaba por radio. Y hoy, ¿quién se acuerda? Resulta Blas Julio, que es "muy mal visto", abogar por tu libertad, de la cual jamás debiste ser privado. Ahora resulta que tú no tenías derecho a buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente. Había que callarte y para eso se copiaron (¡porque son copiones!), el escenario de Mario Miller. Y muchos de los que ayer te saludaban, te alentaban, te llamaban, te pedían que dijeras...¿dónde están?
Al parecer, la apuesta neofascista es que de allí, tú no salgas vivo. Si no, ¿cómo explicas que te priven de tus medicamentos? ¿Que te torturen psicológicamente? ¿Que te nieguen la debida asistencia médica?
Quienes utilizan el poder del Estado y los recursos de la hacienda pública para castigarte hoy a ti y mañana a todo el que se les oponga, olvidan que hay mucha más gente de la que ellos se imaginan, que buscará la manera de usar el poder de la imaginación y los recursos de los que seguimos siendo humanos, para mantener viva la llama de la libertad, de esa libertad por la que tus verdugos de hoy jamás lucharon.
(mabernal@sinfo.net)
"Oh príncipe, dijo el tejedor, el decreto es justo. Está bien que uno de mis ojos sea sacado. Mas, ¡hay de mí!. Ambos me son necesarios para que pueda ver los dos lados de la tela que tejo. Pero tengo un vecino, un zapatero, que tiene sanos los dos ojos, y para su oficio no ha menester de ambos". Entonces el príncipe mandó llamar al zapatero. Vino éste y le fue arrancado un ojo.¡Y la justicia fue hecha!
Bueno,al igual que usted, yo también quedé desconcertado. Sólo a manera de resumen; de estos cuentos puedo concluir de acuerdo a la retórica de Platón cuando señala en su discurso la República o de la Justicia, tocante a lo injusto lo siguiente: "(...) Y al decir esto, me refiero al que antes nombraba; es decir, al que disfruta de un gran poder; considérale con atención, si quieres llegar a discernir cuánto más le conviene, por su propio interés, ser injusto que justo. Y lo conocerás todavía mejor si tu punto de vista se fija en la injusticia extrema, la que hace más feliz al más injusto, y más desgraciados a los que padecen la injusticia y son incapaces de cometerla", "(...) Y así Sócrates, la injusticia, llevada a su punto máximo, es más fuerte, más libre y más poderosa que la justicia, y, como decía al principio lo justo resulta ser lo que conviene al más fuerte, y lo injusto, en cambio, lo ventajosos y conveniente para uno mismo.
(intercriminis_2@starmedia.com)
Tenemos que estar cada día más conscientes que la consolidación y desarrollo de la democracia dependen de la existencia de la libertad de expresión. Pero a Blas Julio lo han privado de su libertad, lo "exhibieron" encadenado, porque esa es la vía que utilizan los que le tienen miedo a la libertad y por ello se recrean en obstaculizar el libre debate de ideas y opiniones, y... le armaron un expediente. ¡Como en los mejores tiempos de los procuradores de la dictadura, de los fiscales del militarismo!
Temerosos de tener una verdadera transparencia de los actos de gobierno, porque ello permitiría afianzar las instituciones democráticas, acobardados ante la necesidad de garantizar el derecho de acceso a la información, se consiguieron a uno de esos "improsultos" que nunca faltan para, sacar ayer a Blas Julio de circulación, como hoy buscan también hacer con Chito y mañana con todo el que no los elogie. Esos mismos que pisotean nuestros derechos, que no respetan nuestra libertad y que mancillan nuestra dignidad como nación, se nos presentan ante las cámaras como "abanderados de la democracia", como "afectados por los planes de desestabilización", como "víctimas de personas inescrupulosas".
Al ciudadano Blas Julio lo han encarcelado, y es mi opinión, porque quieren asustar a otros y que sirva su caso de escarmiento, porque a ellos -los neofascistas- no le gustaba su manera de ejercer el derecho a la libertad de expresión. No se les entregó con alma, vida y corazón a su corrupción. Ante sus ojos, era un hereje que, encima, hablaba por radio. Y hoy, ¿quién se acuerda? Resulta Blas Julio, que es "muy mal visto", abogar por tu libertad, de la cual jamás debiste ser privado. Ahora resulta que tú no tenías derecho a buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente. Había que callarte y para eso se copiaron (¡porque son copiones!), el escenario de Mario Miller. Y muchos de los que ayer te saludaban, te alentaban, te llamaban, te pedían que dijeras...¿dónde están?
Al parecer, la apuesta neofascista es que de allí, tú no salgas vivo. Si no, ¿cómo explicas que te priven de tus medicamentos? ¿Que te torturen psicológicamente? ¿Que te nieguen la debida asistencia médica?
Quienes utilizan el poder del Estado y los recursos de la hacienda pública para castigarte hoy a ti y mañana a todo el que se les oponga, olvidan que hay mucha más gente de la que ellos se imaginan, que buscará la manera de usar el poder de la imaginación y los recursos de los que seguimos siendo humanos, para mantener viva la llama de la libertad, de esa libertad por la que tus verdugos de hoy jamás lucharon.
(mabernal@sinfo.net)
"Oh príncipe, dijo el tejedor, el decreto es justo. Está bien que uno de mis ojos sea sacado. Mas, ¡hay de mí!. Ambos me son necesarios para que pueda ver los dos lados de la tela que tejo. Pero tengo un vecino, un zapatero, que tiene sanos los dos ojos, y para su oficio no ha menester de ambos". Entonces el príncipe mandó llamar al zapatero. Vino éste y le fue arrancado un ojo.¡Y la justicia fue hecha!
Bueno,al igual que usted, yo también quedé desconcertado. Sólo a manera de resumen; de estos cuentos puedo concluir de acuerdo a la retórica de Platón cuando señala en su discurso la República o de la Justicia, tocante a lo injusto lo siguiente: "(...) Y al decir esto, me refiero al que antes nombraba; es decir, al que disfruta de un gran poder; considérale con atención, si quieres llegar a discernir cuánto más le conviene, por su propio interés, ser injusto que justo. Y lo conocerás todavía mejor si tu punto de vista se fija en la injusticia extrema, la que hace más feliz al más injusto, y más desgraciados a los que padecen la injusticia y son incapaces de cometerla", "(...) Y así Sócrates, la injusticia, llevada a su punto máximo, es más fuerte, más libre y más poderosa que la justicia, y, como decía al principio lo justo resulta ser lo que conviene al más fuerte, y lo injusto, en cambio, lo ventajosos y conveniente para uno mismo.
(intercriminis_2@starmedia.com)