Boca la Caja, entre la política y la esperanza
"Cada cuatro años se aparecen cargando niños por el barrio... saludando, prometiendo...el voto buscando...", este es un extracto de una pieza musical de Rubén Blades titulada: "Déjenme reír para no llorar", donde se hace alusión al oportunismo político de los candidatos a puestos de elección popular.
Esta situación ocurre en casi todos los corregimientos y comunidades humildes de Panamá. En el sector de Boca la Caja, en el corregimiento de San Francisco, las necesidades imperan. Los residentes de esta comunidad diariamente buscan el sustento en el mar, a través de la pesca artesanal y por otras actividades.
No obstante, a cuatro meses de las elecciones generales llama la atención que esta humilde comunidad la han llenado de banderas y mensajes políticos, que se pueden observar al llegar a este sector y al transitar por el Corredor Sur.
Desde el tramo marino del corredor se observan gran cantidad de banderas de todos los colectivos políticos, así como viviendas pintadas con colores de los partidos y de diferentes candidatos a distintos puestos de elección.
En el interior de la comunidad no hay pared que se haya salvado de ser pintada. Para el residente Luis González, esta acción no tiene nada de malo, pues a los residentes de sectores pobres como Boca la Caja no les queda otra esperanza que esperar que el candidato que apoyan los ayude a obtener un empleo.
Explicó que muchas veces los candidatos pagan para pintar las casas y para colocar sus mensajes. "Esa es una manera de obtener un dinero extra para cubrir las necesidades de una familia", agregó.
González manifestó que quien desconoce las necesidades de los que viven en comunidades humildes, no deben criticar lo que se hace honradamente para obtener un dinero adicional.
Ismael Rivas no piensa igual. Para él todos los políticos son mentirosos, se aprovechan de la pobreza y de las necesidades de las personas.
"Para este tiempo los observas a todos y una vez que son electos se desaparecen del lugar y sólo se la pasan patrocinando camisetas para los equipos de fútbol y no atienden las necesidades reales de la comunidad", dijo.
A su juicio, en el caso de los legisladores el descaro es tal, que ya se observan a unos que hace pocos meses hablaban de ideales partidista y hoy pertenecen a otro partido que es totalmente adverso al que militaban. "Esto demuestra que sólo les importan sus intereses personales y no los de los electores", señaló.
Precisó que la culpa de esta situación la tienen los propios electores que no eligen a los mejores a la hora de emitir su voto.
Rosaura Pinto sostuvo que en su casa hace lo que mejor le parece y si el candidato que apoya le pide que le deje pintar la pared de su vivienda no ve mayor problema.
"Yo tengo cuatro años que estoy sin trabajo y esta es una oportunidad que tengo para conseguir otro empleo", acotó.
Para el sociólogo Raúl Leis, esta conducta es normal y es producto de la politiquería creada por los propios políticos.
Leis argumentó que el recurso económico que se destina para las elecciones y las diferentes campañas influyen notablemente en este comportamiento. No obstante, indicó que esta conducta ha dividido familias y amistades.
"Hay que recordar que estudios reciente revelan que gran parte del panameño común ven en las elecciones una oportunidad de trabajo", indicó. Puntualizó que esta conducta no es nueva y que siempre se ha registrado para los periodos electorales.
Esta situación ocurre en casi todos los corregimientos y comunidades humildes de Panamá. En el sector de Boca la Caja, en el corregimiento de San Francisco, las necesidades imperan. Los residentes de esta comunidad diariamente buscan el sustento en el mar, a través de la pesca artesanal y por otras actividades.
No obstante, a cuatro meses de las elecciones generales llama la atención que esta humilde comunidad la han llenado de banderas y mensajes políticos, que se pueden observar al llegar a este sector y al transitar por el Corredor Sur.
Desde el tramo marino del corredor se observan gran cantidad de banderas de todos los colectivos políticos, así como viviendas pintadas con colores de los partidos y de diferentes candidatos a distintos puestos de elección.
En el interior de la comunidad no hay pared que se haya salvado de ser pintada. Para el residente Luis González, esta acción no tiene nada de malo, pues a los residentes de sectores pobres como Boca la Caja no les queda otra esperanza que esperar que el candidato que apoyan los ayude a obtener un empleo.
Explicó que muchas veces los candidatos pagan para pintar las casas y para colocar sus mensajes. "Esa es una manera de obtener un dinero extra para cubrir las necesidades de una familia", agregó.
González manifestó que quien desconoce las necesidades de los que viven en comunidades humildes, no deben criticar lo que se hace honradamente para obtener un dinero adicional.
Ismael Rivas no piensa igual. Para él todos los políticos son mentirosos, se aprovechan de la pobreza y de las necesidades de las personas.
"Para este tiempo los observas a todos y una vez que son electos se desaparecen del lugar y sólo se la pasan patrocinando camisetas para los equipos de fútbol y no atienden las necesidades reales de la comunidad", dijo.
A su juicio, en el caso de los legisladores el descaro es tal, que ya se observan a unos que hace pocos meses hablaban de ideales partidista y hoy pertenecen a otro partido que es totalmente adverso al que militaban. "Esto demuestra que sólo les importan sus intereses personales y no los de los electores", señaló.
Precisó que la culpa de esta situación la tienen los propios electores que no eligen a los mejores a la hora de emitir su voto.
Rosaura Pinto sostuvo que en su casa hace lo que mejor le parece y si el candidato que apoya le pide que le deje pintar la pared de su vivienda no ve mayor problema.
"Yo tengo cuatro años que estoy sin trabajo y esta es una oportunidad que tengo para conseguir otro empleo", acotó.
Para el sociólogo Raúl Leis, esta conducta es normal y es producto de la politiquería creada por los propios políticos.
Leis argumentó que el recurso económico que se destina para las elecciones y las diferentes campañas influyen notablemente en este comportamiento. No obstante, indicó que esta conducta ha dividido familias y amistades.
"Hay que recordar que estudios reciente revelan que gran parte del panameño común ven en las elecciones una oportunidad de trabajo", indicó. Puntualizó que esta conducta no es nueva y que siempre se ha registrado para los periodos electorales.