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Bolivia, ¿reflejo hemisférico?


Bolivia ha vivido una jornada electoral en paz y tranquilidad, muy al contrario de los que muchos pensaron. La elección de Morales ha sido fiel reflejo del cambio que se está gestando a lo interno de Bolivia. Los indígenas, que son la población mayoritaria, han logrado colocar a un hombre afín, y que luchará por el reconocimiento de sus derechos. Sin embargo, las preocupaciones se ciernen sobre el movimiento separatista de la región de Santa Cruz, la más próspera y adinerada del país.
Las situaciones a las que el mismo Morales ha llevado en Bolivia, podrían acabar. Me refiero a los golpes de Estado que le han dado a los últimos tres presidentes por medio del uso de las calles, fenómeno que ha hecho que más de diez presidentes hayan sido defenestrados en América del Sur.
Los hidrocarburos son el principal problema que afronta Bolivia por las diferencias que existen entre explotarlos a nivel nacional o dar concesiones a empresas transnacionales. Y es que el artículo 139 de la Constitución dice que "los hidrocarburos son propiedad del Estado. Es un derecho inalienable e imprescriptible". La ley de hidrocarburos, establece en 18% las regalías que deben pagar las petroleras y les fija un 32% de impuestos "no deducibles ni compensables".
Por otro lado, Bolivia es el país más pobre y aislado de Sudamérica, con un 60% de indígenas. Según los analistas, la victoria del líder defensor de los cultivos de hoja de coca demostró que este país está cansado de los políticos tradicionales y desea un cambio, al tiempo que muchos empresarios y ciudadanos de la clase media y alta miran con recelo estos resultados que llevan al poder a un socialista y, para colmo, indígena. La brecha entre ricos y pobres, como en toda Latinoamérica cada vez es mayor. El 20% más rico de la sociedad boliviana gana 44 veces más que la quinta parte más pobre, según la revista Newsweek.
Igualmente, en toda Sudamérica la crisis económica ha ido escalando, teniendo resultados negativos en la lucha contra el desempleo y la pobreza, lo cual tiene como consecuencias el gran descontento de las poblaciones que ven cómo los Estados y partidos políticos son incapaces de proveer lo necesario para vivir decentemente. Los partidos políticos tradicionales del hemisferio no han "sabido llevar el bienestar económico que se prometía, tras la apertura del comercio".
Me parece apresurado predecir si Evo Morales tendrá una política tipo Chávez de radicalización o será un pragmático económico y político como Lula. Lo cierto es que, la influencia de la izquierda está cada vez más presente al sur de América, lo que refleja el disgusto e impaciencia de los habitantes de estos países con los modelos instaurados a partir de los años 90, y que no han podido ser catalizadores del desarrollo económico y social necesario para la población.

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