Bomberos totalmente desprovistos
Con el incendio registrado en el almacén La Oca Loca, nuevamente quedó al descubierto el pésimo estado de los equipos con los que cuentan los héroes del fuego, los bomberos. Realmente esto no es de ayer, pues la vía crucis inició desde hace muchos años atrás, sin que se les ofrezca a estos hombres y mujeres una solución inmediata y definitiva.
Cómo es posible que hubo bomberos que ingresaron al lugar del siniestro sin el equipo necesario (tanques de oxígeno, mascarilla, y qué decir del pésimo estado de sus uniformes), para la extinción del fuego. La consecuencia se vio de inmediato con la afectación de varias unidades por la inhalación de humo tóxico. Está realidad fue más notoria cuando a un carro bomba se le dañó la batería. Increíble, pero cierto. También la baja presión del agua, el desagaste físico de las unidades bomberiles y la falta de combustible en varios de los camiones demuestran que algo está ocurriendo en cuanto a la planificación para la extinción de incendios; por lo que es necesario y urgente tomar cartas en este asunto.
Como ciudadano consciente de la realidad, y responsablemente, propongo una colecta nacional, que cada panameño done un balboa para equipar de herramientas y uniformes adecuados a los camisas rojas y azules. Si alguien concreta esta obra cívica, no la veamos como una limosna sino como un pago a quienes nos han socorrido, nos socorren y nos socorrerán en el futuro y, en especial, en esos momentos difíciles.
Aunque seamos un pueblo unido para ayudar a quienes lo necesitan, nos debemos preguntar, ¿será justo invertir millones de dólares para la celebración del carnaval y no equiparar debidamente al Cuerpo de Bomberos de Panamá a nivel nacional. Contrastemos, los carnavales son sólo unos días y la seguridad nacional no. ¿En qué será mejor invertir, aunque sea por un año? No quiero decir que no celebremos el carnaval, sino que nos moderemos nuestro fervor festivo, o bien, invertir las ganancias de los carnavales en la compra de equipo para los que se desviculan de sus actividades para estar al servicio suyo y mío. Como lo dijo un bombero, anualmente se debe hacer una evaluación a los cuarteles y traer equipos nuevos que estén a la vanguardia de la tecnología, y que sea esa tecnología la que permita que ellos y ellas no se agoten al momento de convertirse en rescatistas.
Panameño, brindemos por esas cuatrocientas diez unidades voluntarias y permamentes que dieron lo mejor de ellos para sofocar las terribles llamas registradas durante largas horas en Calidonia. De igual manera, por la operación realizada por la Policía Nacional, el IDAAN, la ACP, el SINAPROC y la empresa privada. Ojalá que cuando se tomen los verdaderos correctivos no haya registrado la muerte de alguna unidad caída en su labor. Mientras eso suceda, no seamos mal agradecidos y agradezcamos a estos individuos, héroes, que se desprenden de su tiempo y de la familia para ayudar a quien más lo necesita.