default

Brasil, ahora petróleo


El año pasado, nos referíamos a Brasil como la China del continente, pero no para el futuro sino ya. Nos habíamos deslumbrado con sus dimensiones ciclópeas e infinitos campos de siembra, que aseguran que si hay hambre, no es por falta de alimentos. Tras más de cuatro horas de avión, las extensiones de arroz lucían igual de interminables. Ya en tierra, la gente se conducía como en ebullición, haciendo negocios por millones. Y cuando aparecían los delincuentes, el consejo era tirarse al suelo porque en cualquier momento irrumpía la policía tirando a matar, sin distinguir entre buenos y malos. La consideración por los derechos humanos nunca fue el lado fuerte de los brasileños, como sí lo es y ha sido siempre la industria. Brasil exporta desde cohetes y aviones hasta barcos, automóviles y maquinaria pesada. Un año después y ahora, el petróleo.

El país acaba de anunciar el descubrimiento del tercer pozo más rico del mundo, en la cuenca marina de Espirito Santo, vecina de Río de Janeiro. En cuestión de cinco años, el gigante sudamericano se transformará en nueva potencia petrolera y multiplicará su capacidad industrial, con todo lo que ello implica en términos políticos, económicos y militares. Como dijo una vez el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, "Hacia donde se incline Brasil, se inclinará también América Latina".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América