¡Bravo, Señor Presidente!
Hemos venido insistiendo año tras año en que los millones de dólares que con bombos y platillos la Presidencia de la República destina a la celebración de los carnavales capitalinos es una afrenta a toda la Nación. Lo que ya era un defecto que se contaba por demasiados cientos de miles de dólares se convirtió en el pasado periodo de gobierno una suma vergonzosa de varios millones de dólares anuales. Según recientes estimaciones, el Ejecutivo del periodo anterior desembolsó más de 13 millones de dólares en los 5 años de su mandato, incrementando cada año los fondos destinados a la contratación de orquestas extranjeras. Por eso recibimos con regocijo y aplaudimos el anuncio del Presidente Ricardo Martinelli en el sentido de que no se harán erogaciones del Tesoro Nacional para la organización de los Carnavales en la Capital. De la misma forma que en el interior del país la gente desarrolla actividades para recoger los fondos necesarios para la financiación de la fiesta, los interesados en organizar el Carnaval en la Capital deben proveer por sí mismos las finanzas necesarias para entregarse al delirio del dios Baco. Demasiadas son las necesidades del pueblo que vive en condiciones de pobreza como para usar los dineros del Estado en la promoción del desenfreno y actividades que riñen con la moral cristiana. Por todo eso, un rotundo ¡Bravo! para Ricardo Martinelli.