Buen comienzo
No había tomado posesión el nuevo presidente, Martín Torrijos, cuando sus designados ministros de Vivienda y de Gobierno, Balbina Herrera y Héctor Alemán, hacían frente a su primera manifestación callejera, protagonizada por miembros de la Coordinadora Campesina contra los Embalses. Al día siguiente, una comisión de dirigentes de los manifestantes fue atendida por ambos titulares de lo que surgió la promesa de Alemán de informarles tan pronto tuviera conocimiento del contenido de los estudios sobre las alternativas de ampliación del Canal. No hubo, pues, esta vez, perdigonazos ni propuestas vacías, ni mucho menos la clásica comisión para perder el tiempo y hacer que el problema se diluya o posponga. Por el contrario, hubo una atención inmediata y repuesta franca y directa que llenó por el momento la expectativa de los interesados.
Por los lados de la industria turística, los aliados del gobierno no salían de su asombro, el celebérrimo artista Rubén Blades que jefatura con rango de ministro el Instituto Panameño de Turismo, había decidido retener bajo el cargo de asesora a su inmediata predecesora, Liriola Pittí, quien había rendido un trabajo excelente al mando de la institución durante el pasado régimen de Mireya Moscoso. Junto a Pittí, Blades decidió conservar en su puesto a la mayoría de los funcionarios de la entidad en cargos claves. ¿Por qué lo hizo? Muy sencillo, para no perder el tiempo y ahorrarse la "curva de aprendizaje" que suele paralizar a todo gobierno que se inicia. Blades - exitoso empresario en su ramo - dio así a sus colegas una buena lección de pragmatismo. Sabe que si un motor funciona bien, es mejor no tocarlo y, mucho menos, cambiarlo.
Un observador agudo apuntaba, mientras presenciaba los actos de toma de posesión presidencial, que Torrijos había nombrado a gente ducha en los principales claves, lo cual garantiza un buen impulso de arrancada para su gestión. El Ministro de Trabajo, Reynaldo Rivera, es un veterano conocedor de las lides laborales; Ricaurte Vásquez en Economía, es sencillamente el más experimentado sorteador de crisis financieras que se conozca; Héctor Alemán y Balbina Herrera son igual dos duchos y curtidos dirigentes políticos; Juan De Janeaus y Eudoro Jaén a cargo del Banco Nacional y la Caja de Ahorros, respectivamente, son también dos aquilatados banqueros; y así podemos recorrer casi todo el resto del equipo del nuevo mandatario para corroborar ese detalle. Torrijos pudo haber recortado en dos meses su presidencia, pero al armar un cuerpo de colaboradores de experiencia está recuperando con creces el tiempo así perdido.
Incluso, su anuncio de realizar auditorías en todas las entidades ha sido muy bien acogido, no importa tanto sus resultados, pues de ahora en adelante cada nuevo presidente tendrá que seguir la práctica porque le será exigido por sus electores y por el pueblo. Y es indudable que esas auditorías, hechas hábito, constituirán un disuasivo importante frente a la corrupción.
Por los lados de la industria turística, los aliados del gobierno no salían de su asombro, el celebérrimo artista Rubén Blades que jefatura con rango de ministro el Instituto Panameño de Turismo, había decidido retener bajo el cargo de asesora a su inmediata predecesora, Liriola Pittí, quien había rendido un trabajo excelente al mando de la institución durante el pasado régimen de Mireya Moscoso. Junto a Pittí, Blades decidió conservar en su puesto a la mayoría de los funcionarios de la entidad en cargos claves. ¿Por qué lo hizo? Muy sencillo, para no perder el tiempo y ahorrarse la "curva de aprendizaje" que suele paralizar a todo gobierno que se inicia. Blades - exitoso empresario en su ramo - dio así a sus colegas una buena lección de pragmatismo. Sabe que si un motor funciona bien, es mejor no tocarlo y, mucho menos, cambiarlo.
Un observador agudo apuntaba, mientras presenciaba los actos de toma de posesión presidencial, que Torrijos había nombrado a gente ducha en los principales claves, lo cual garantiza un buen impulso de arrancada para su gestión. El Ministro de Trabajo, Reynaldo Rivera, es un veterano conocedor de las lides laborales; Ricaurte Vásquez en Economía, es sencillamente el más experimentado sorteador de crisis financieras que se conozca; Héctor Alemán y Balbina Herrera son igual dos duchos y curtidos dirigentes políticos; Juan De Janeaus y Eudoro Jaén a cargo del Banco Nacional y la Caja de Ahorros, respectivamente, son también dos aquilatados banqueros; y así podemos recorrer casi todo el resto del equipo del nuevo mandatario para corroborar ese detalle. Torrijos pudo haber recortado en dos meses su presidencia, pero al armar un cuerpo de colaboradores de experiencia está recuperando con creces el tiempo así perdido.
Incluso, su anuncio de realizar auditorías en todas las entidades ha sido muy bien acogido, no importa tanto sus resultados, pues de ahora en adelante cada nuevo presidente tendrá que seguir la práctica porque le será exigido por sus electores y por el pueblo. Y es indudable que esas auditorías, hechas hábito, constituirán un disuasivo importante frente a la corrupción.