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Buen criterio


Con buen criterio, el presidente de la República, Martín Torrijos, hizo frente a las preguntas con las que fue abordado el día de ayer con respecto al tema del 20 de diciembre de 1989. Respondió el mandatario, palabras más, palabras menos, que lo acontecido ese día será siendo objeto de polémica, pero que lo importante es mirar hacia adelante y tener en cuenta las nuevas y estrechas relaciones que se desarrollaron después con Estados Unidos.
En efecto, fue una tragedia y al mismo tiempo una liberación. Si se quiere, un doloroso parto del cual emergió la nueva democracia que hoy disfrutamos, la cual se ha desarrollado en un ambiente de absoluto respeto de nuestra soberanía por parte de Estados Unidos. Contrario a lo que se temía, una vez restablecido el orden, fuimos los panameños quienes reconstruímos nuesto país y sus instituciones, sin ocupación ni injerencia extranjera.
Trágico fue por los cientos de muertos y heridos, a más de la destrucción y el saqueo sobreviniente. Liberación también, porque nos liberó de una oprobiosa tiranía. Reprochable, porque fueron los propios estadounidenses quienes sostuvieron y apoyaron a la dictadura de 21 años. Lamentable, porque no pudimos proveer una salida panameña a la crisis, precisamente, por la tosudez del tirano, Noriega.
Ahora nos queda llorar y recordar a nuestro muertos, sufrir a nuestros heridos, lamentar las pérdidas; y no olvidar a quienes en esos años oscuros sacrificaron su vida y bienes y sufrieron exilio, en su lucha por la democracia. No olvidemos tampoco a los jóvenes oficiales asesinados que volvieron sus fusiles contra el dictador aquel 3 de octubre de 1989, que fue el último fallido intento por procurar una solución panameña a la crisis.
Mientras sigamos dejando en el Estado el peso de la culpa, estaremos equivocando el diagnóstico del problema. La corrupción no se resuelve con soluciones técnicas, sino con respuestas adaptativas.

101 años de Panamá América

 
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