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Buenas perspectivas para el agro y minería


Lo que está ocurriendo con el acero en el mundo es dramático. Los precios se disparan a niveles inconcebibles. Ante la perspectiva que la floreciente industria de la construcción se detuviera de tajo o que los precios de las viviendas aumentara exageradamente llevando a la ruina a los inversionistas por falta de compradores capaces de solventar los altos precios, el Gobierno - con buen juicio - decidió eliminar el impuesto de importación de dicho metal. Pero puede no ser suficiente.
No sólo es el acero, son los metales en general, es el petróleo, el gas natural, carbón, níquel, trigo, soya, carne, todo. Están aumentando de precios. ¿Qué clase de terremoto está azotando al mundo de las materias primas y alimentos de consumo masivo en general? China. Tras casi dos décadas de continuo crecimiento económico y vertiginosas reformas económicas de corte capitalista, el gigante de 1,200 millones de habitantes está virtualmente tragándose toda la producción mundial, a cualquier precio.
Y conste que el año pasado, los gobernantes chinos tomaron la decisión de detener la velocidad de su crecimiento económico, temerosos de que se les saliera de control. Calcularon que para el 2004 lo harían a un controlado 6% en comparación al 8.5% del año previo. Pero al cabo del primer trimestre las cifras son aterradoras. Pese a los frenos aplicados al máximo y echando chispas, China crece a 9.7%. Y vino la locura.
El índice de precios internacionales de materias primas sufre hoy su mayor alza en 20 años. Pero, como dijimos, no sólo es eso, son también los alimentos. Para este año, China concretó la compra de multimillonarios pedidos de trigo transgénico norteamericano. Ya antes había virtualmente agotado las disponibilidades de grano natural de Argentina. El vertiginoso crecimiento económico tiene convertida a China en un agujero negro, devorador insaciable de alimentos y recursos naturales.
Las consecuencias de este fenómeno son fácilmente previsibles. Los precios de materias primas y alimentos irán en ascenso y sus existencias escasearán. Al mismo tiempo es una gran oportunidad para países como el nuestro, en especial para el agro y la minería. Las esperanzas para el cobre que guardamos en reserva por sus bajos precios, se reavivarán próximamente. El ambiente para la exportación agropecuaria es igual de positivo. Es cuestión de poner manos a la obra. Y lo más importante: no desmantelar nuestro sector productivo ante la perspectiva de negociar tratado de libre comercio alguno, porque nos haría dependientes, sujetos a escasez y a precios inalcanzables.


101 años de Panamá América

 
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