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Buenas señales


La reanudación de las clases, la reapertura de la Universidad de Panamá y el retorno de labores de los trabajadores de la construcción y salud, son buenas señales de que el país recupera su pulso tras un mes de estar semi-paralizado por efecto de las diarias protestas, manifestaciones y paros contra la Ley 17 que reforma la Ley del Seguro Social.
También constituyen positivos signos en igual sentido, la presencia inobjetada e inobjetable en la mesa de negocios, de la clase media, a través de la Federación de Asociaciones de Profesionales de Panamá (FEDAP), que es la mayor organización del sector que hasta ahora no había tenido mayor participación en la discusión de las reformas, pese al hecho de cargar sobre sus hombros con los más pesados costos de la nueva ley.
La suspensión de la vigencia de la ley ha sido también muy bien acogida por la mayoría de los panameños que ahora cifran en el diálogo la esperanza de encontrar una salida que si bien no satisfará a todos, al menos, resulte menos onerosa para el mayor número de personas y asociaciones representadas o interesadas en el proceso.
Hay también otros pequeños detalles que constituyen gestos de buena voluntad que enriquecen el nuevo clima de concordia entre panameños; y uno de ellos es que la CAPAC haya decidido no tomar en cuenta los días de paro para los efectos del cómputo de los incentivos económicos pactados por buena asistencia al trabajo con los obreros de la construcción.
Después de lo ocurrido sólo nos resta retornar al trabajo y a los estudios para superarnos y hacer grande a Panamá, pero siempre vigilantes del papel que en la mesa del diálogo sigan los participantes.

101 años de Panamá América

 
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