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Buhonería en la Central


El mejor alcalde que ha tenido el municipio de Panamá, no es ni de lejos Juan Carlos Navarro, es Mayín Correa. Ningún otro tuvo tantas iniciativas, tanta creatividad, versatilidad y dinamismo que ella. Cierto es que es una persona polémica con la que hemos discrepado en varias ocasiones en distintos temas, sin embargo, eso no nos ciega, ni nos hace perder objetividad.
Una de las iniciativas más controvertidas de la alcaldesa Correa, que quizás le costó la reelección al cargo, fue un famoso operativo nocturno que ejecutó a finales de su mandato. A la cabeza de un ejército de camiones desalojó a miles de buhoneros de la Avenida Central y los mudó a unas modernas instalaciones que había construido en las inmediaciones del Museo del Hombre Panameño, al cual puso por nombre Mercado de Buhonería.
A los pocos meses de haber cesado en el cargo, tras la derrota electoral de Correa a manos de Navarro, los buhoneros estaban de vuelta a sus puestos en la Central. Hoy, cuatro años y medio después, siguen allí pero multiplicados por cuatro y doblando el área de operaciones. Donde había una fila de quioscos, ahora hay cuatro. Cada quiosco paga un derecho al municipio; y eso ha de ser un incentivo para que impere el actual desorden.
Y como lo malo se contagia, el centro de la ciudad de David, incluyendo todo el Parque de Cervantes, la calle Cuarta (la Central chiricana) y las cuadras aledañas, está colmada de puestos de buhonería. Aquello es feísimo. La capital chiricana es hoy la más horrible del país. Y le seguiría la ciudad de Panamá si no fuera porque ésta es más grande y puede darse el lujo de permitirse el desastre que se ha hecho con la Central porque ofrece otros bellos lugares en compensación.
Por eso esperamos que el próximo alcalde capitalino, sea quien sea, tenga el coraje de reordenar la buhonería y ubicarla en el lugar previsto para ello. Que dé a los pequeños minoristas que se dedican a ese negocio, los incentivos e indemnizaciones previas adecuados y que, a cambio de eso, haga que respeten los límites. Creemos que esta ciudad se merece un mejor aspecto. Y el lastimoso espectáculo que ofrecen los buhoneros por la Central en nada contribuye a ello.
Finalmente esperamos que el nuevo alcalde cambie la política de su predecesor. Que reubique el proyectado mercado público previsto para el edificio de la antigua Aduana y lo mude al Marañón, donde hay espacio de sobra y no enreda el tránsito hacia el Casco Viejo; y que por lo menos dé una remozada a Mi Pueblito, cuya aldea emberá está hecha leña. Aguardaremos por último, a que adopte el sistema japonés para el relleno sanitario de Patacón, lo que mejorará la eficiencia del recogido y disposición de la basura; y que imponga multas a quienes arrojen desperdicios a las calles.

101 años de Panamá América

 
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