Burla a la consulta
Cualquier desprevenido transeúnte que pase por la calle Gil Colunge en Punta Paitilla, se percatará de las pancartas que han colocado los vecinos de ese sector residencial de la capital, protestando contra el ministro y el viceministro de Vivienda, por el cambio de zonificación que se le hizo a uno de los predios de la vecindad, a pesar de que abrumadoramente la consulta pública que se hizo de conformidad con la Ley, manifestó su oposición al pretendido cambio.
Allí los vecinos han hecho sentir su disconformidad por la burla que las autoridades hicieron con ellos. No es la primera vez, y lamentablemente tampoco será la última, en que la democracia participativa se distorsiona y su resultado se desatiende, disminuyéndola al mero cumplimiento de un trámite.
Para sorpresa de no pocos vecinos del área en comento, varias prominentes damas de las que están cerca del poder, son asiduas clientes del salón de belleza que, contrariando la consulta ciudadana, logró instalarse en la otrora tranquila área residencial del Corregimiento de San Francisco.
Queda la afrenta hecha a la ciudadanía y registrada como una más de las heridas que los "urbanicidas" le han propinado a la ciudad.