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Buscando y encontrando problemas


En las últimas semanas hemos sufrido un estado de inquietudes, de molestias, de incertidumbres y de frustraciones porque pareciera que las partes involucradas en los problemas hacen caso omiso al clamor popular y hacen exclusivamente lo que les da la gana sin importarles los demás. ¿Quién tiene la razón? No es mi problema investigarlo; lo que sí preocupa es el hecho del perjuicio que están produciendo en el país y cuyos daños son irreversibles, porque no es cuestión de borrón y cuenta nueva.
He escuchado a varios altos del gobierno decir que el SUNTRAC tiene su agenda oculta y que todos la conocen. De ser eso cierto, sería interesante que se nos informara cuál es esa agenda, de dónde viene, quién la patrocina y en qué consiste para que los panameños sepamos una realidad a soto voce.
He escuchado hasta la saciedad que Saúl Méndez viaja a Cuba y Venezuela con cierta frecuencia. Pero sucede que este señor es dirigente sindical, así es que no veo cuáles son sus intenciones futuras por la incongruencia entre ambas posiciones, la sindical y la política.
Me preocupa pensar en los obreros fallecidos y espero que se conozca algún día su causa.
Me preocupa el hecho de que los dirigentes de este sindicato no quieran saber de la existencia de otros, aunque sean pequeños y la única razón es que puede debilitarse el poder que han tenido hasta ahora.
Manejar un sindicato de decenas de miles de afiliados, que son obligados a obedecer, a pagar cuotas y presionados por sus dirigentes, no puede permitirse el lujo de perder control con la existencia de otros. Tengo entendido que esto es lo que se llama libertad sindical. Entonces, ¿qué hacían los obreros de SUNTRAC en Chilibre y en Viveros? Buscando lo que es estarse quieto (como decía mi mamá). Nada tenían que ir allá y encontraron la muerte dos de ellos. Mientras tanto, el gobierno veía con brazos cruzados los acontecimientos como si los empujaran a cometer errores para aprovecharse de las situaciones.
Cuando los sindicatos cogieron fuerza, lo hicieron con la anuencia del gobierno. Ahora quieren quitársela y debilitarlos. La situación no es fácil y quieren echarle la justicia encima, ignoro si tienen o no razón.
Lo cierto es que han logrado sacar temporalmente de circulación a uno de sus dirigentes. Dicho sea, no comparto su actitud. Como dirigente, desde un primer momento, debió afrontar la situación, la cárcel, la audiencia, lo que fuera. Un líder nunca huye. Yo también lideré movimientos y di la cara contra Noriega. Ahora en democracia, con mayor razón. Pero si el gobierno continúa actuando erradamente, los convertirá en víctimas y luego en héroes que ellos no han sabido fabricar.
Lo que también veo enredado es que los dirigentes aprovechen su situación de fuerza para mezclarlo con la formación de un partido político. Ellos tienen derecho a hacerlo, pero deben divorciar ambas cosas. Si es cierto que están apoyados por Chávez, dejen de ser sindicalistas y conviértanse en políticos y no luchen con ambas caretas.
Por enésima vez lo digo: si nuestros políticos no reaccionan, un pueblo cansado lo hará... y luego no lloremos.
Afortunadamente, los dirigentes cometen tantos errores como los políticos y puede que no funcionen los ardides de Méndez y López. Pero por las dudas, dijo el cura y se compró una cama doble.
Sinceramente, no me agradan los últimos acontecimientos por las segundas intenciones y por lo mal que el gobierno actúa.
Sólo quiero dejar constancia de mis pensamientos, mis preocupaciones y llamar a la cordura a las partes. Los obreros que fallecieron eran humildes, pero valiosos seres humanos. No hagamos de estos muertos un infantilismo, porque todos son responsables y ellos no son más que víctimas inocentes de ciertas tendencias y planes de sus dirigentes.
Reflexionemos con conciencia y sabiduría; sin intereses individuales, sin seguir indicaciones de ideologías extrañas; pensemos en lo que tenemos; no descompongamos las ventajas económicas y los políticos trabajen para mejorar al país y no para hacer promesas que no cumplen y perjudican todo.
La responsabilidad de un futuro está en manos de todos los que dirigen. Háganlo bien y sacaremos provecho positivo.
marisin@cableonda.net
El arquitecto Álvaro González Clare, quien diseña edificios e hizo un modelo de la Cinta Costera, explicó que ahora cuando tiene que hacer una torre debe contactar a un experto en seguridad para que lo ilustre en el tema.
El arquitecto hizo la salvedad de que no está muy enterado del problema, pero agregó que ha comenzado a recabar información sobre el tema.
"Creo que lo que ha pasado es que no tenemos normas y entonces lo que están haciendo es aplicando normas o códigos de otros países que tienen experiencias en seguridad", manifestó.
Opinó que está a favor que se norme para proteger la vida de los que ocupan los edificios, pero eso tendría que tener un procedimiento jurídico establecido y que ese código se normalice y se legalice para el uso del país.
En tanto, el director de Obras y Construcciones del Municipio de Panamá, Jaime Salas, confesó que desde que llegó la norma se ha producido un estancamiento con los anteproyectos de construcción.
El ingeniero municipal dijo que el día 8 de agosto participó de una reunión para ponerse de acuerdo con la nueva norma de seguridad, pero se extrañó cuando salió la publicación de la JTIA, donde explica que si no se adopta la norma como tal les van a quitar la idoneidad a los profesionales.
Su extrañeza la sustenta cuando menciona que estaban todos los involucrados en el tema, entre ellos la JTIA.
"No entiendo como tú estás sentado en una mesa de negociación y por otro lado sacas un comunicado diciendo que le vas a quitar la idoneidad a todo el mundo", criticó Salas.

101 años de Panamá América

 
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