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Bush y Washington jamás aceptarán a Ortega


Este próximo noviembre, el pueblo de Nicaragua escogerá su próximo gobernante vía elecciones. Los dos principales candidatos presidenciales son el ex Vicepresidente Enrique Bolaños y el sandinista Daniel Ortega, quien ha sido dos veces derrotado en elecciones presidenciales; primero por Doña Violeta Chamorro en 1990 y luego por el actual presidente Arnoldo Alemán en 1996.
En su nuevo discurso electoral, Ortega ya no menciona al Comunismo y menos a su padrino Fidel Castro. Ahora dice que si gana en noviembre, tendrá las mejores relaciones con Washington. Ortega sabe que está mintiendo, porque el presidente George W. Bush, el Congreso y Senado de EE.UU. jamás tendrán buenas relaciones con él y su gobierno. Es más, ante una improbable victoria sandinista, una Nicaragua liderada por Ortega podría llegar a considerarse otra vez como país de Estados Unidos, lo cual sería fatal para el progreso del país y sus habitantes.
Pasado oscuro persigue a Ortega. El mundo entero está más que claro que Daniel Ortega tiene un pasado muy oscuro, imposible de esconder, que lo persigue constantemente.
Recordemos que en los once años que Ortega presidió Nicaragua (1979-1990), más de 10,000 nicaragüenses fueron vilmente asesinados y torturados por el sandinismo; más de 100,000 personas murieron en una de las más crueles guerras civiles en la historia de las Américas -donde un hermano mataba sin razón a otro hermano; alrededor de 500,000 nicaragüenses huyeron de su país - creando el exilio más grande de la historia de Latinoamérica después del cubano; el sector privado y la propiedad privada dejaron de existir en Nicaragua, ya que casi todas las compañías y las más valiosas propiedades del país fueron repartidas entre los altos jerarcas del Sandinismo (al día de hoy, Ortega no puede justificar el origen de la vivienda donde reside); Nicaragua se convirtió en la cueva de y de cualquier ladrón y asesino internacionalista que necesitara albergue por actos ilícitos, así como terroristas, atentando así contra la paz de las Américas.
Todo este pasado hizo que el subsecretario de Estado de EE.UU., Peter Romero declarara recientemente al Miami Herald "no se puede borrar la triste historia de los sandinistas con Estados Unidos. Nosotros queremos la democracia allá, los mercados abiertos y libres, instituciones fortalecidas, programas de educación y salud pública y es difícil creer que Ortega pueda ofrecer todos esos servicios, reformar el estado y atraer capitales debido a su historial".
¿Qué opciones tiene Washington con Ortega? El presidente George W. Bush tiene a su lado un equipo experimentado de oficiales, que están totalmente claros de lo nefasto que sería para Nicaragua una posible victoria de Ortega, y el enorme daño que causaría en las relaciones entre los dos países. Encabeza el equipo Bush el general Colin Powell, ahora Secretario de Estado -quien había estudiado cuando era Jefe del Pentágono bajo la presidencia de George Bush padre, una posible intervención armada de EE.UU. en Nicaragua, Condoleza Rice -jefa máxima del Consejo de Seguridad Nacional - y quien es aconsejada diariamente por John Maisto, ex embajador de EE.UU. en Nicaragua y Venezuela.
No sería nada raro que en los próximos días, la Casa Blanca vía el Departamento de Estado, deje saber que Ortega jamás sería recibido por el presidente George W. Bush, y que éste podría ser declarado persona non-grata en Washington, de la misma forma que hizo Washington años atrás con el ex presidente Colombiano Ernesto Samper, a quien le retiraron la visa de entrada a EE.UU.
Sin duda alguna, bajo una Nicaragua liderada por Ortega, Washington dejaría de ayudar ante instituciones multilaterales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo. El comercio entre ambos países podría sufrir producto de los obstáculos que Washington pudiera poner para frenar las exportaciones nicaragüenses hacia EE.UU.
Washington ve con simpatía a Bolaños. Mientras que la candidatura de Ortega es vista en Washington como nefasta para el progreso de Nicaragua, la candidatura del ex-presidente Enrique Bolaños es vista con una enorme simpatía y apoyo, por ser considerado como un hombre íntegro, de ideas y principios claros y progresistas. Bolaños contaría con un respaldo masivo del presidente George W. Bush y Washington en su totalidad, elementos necesarios para que Nicaragua continúe progresando.
La vasta colonia nicaragüense tiene una fuerte cuota de poder en Washington y en sus instituciones y está vigilante del proceso electoral, ya que el futuro del país peligraría ante un Ortega dictador, pero mejoraría ante un Bolaños presidente.
El autor de la vida secreta de los Sandinistas fue Miembro de la Comisión Hispana Republicana del Senado de Estados Unidos de 1988 a 1996.

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