Busquemos el aprovechamiento de Sarigua
Dentro de la nueva visión de desarrollo técnico que lleva a cabo Chile, el Fondo de Innovación Tecnológica (FONTEC) de la Corporación de Fomento (CORFO) ha aportado unos 60 mil dólares para la microencapsulación de una pequeña alga conocida como Dunaliella y la que tiene especialmente su hábitat en sitios de altos grados de salinidad y pozas naturales con grandes porcentajes de cloruro de sodio, altas temperaturas e intensa radiación solar. De la microalga, según lo describe Patricia Peña del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, se obtiene el Betacaroteno, un anticancerígeno y fuente de vitamina A.
Al Betacoroteno se le encuentra en zanahorias, zapallos, papas y camotes con la gran diferencia de que en la Dunaliella por ejemplo, la cantidad se multiplica unas doscientas veces o más con relación a estos alimentos. Haciendo una comparación con la zanahoria, en dos libras y medias de alga, se concentra el Betacaroteno de 1200 libras de la misma.
En el norte chileno, la Noralga-Chile una empresa de carácter privado, realiza el cultivo de esta microalga en el pueblo La Tirana, un árido lugar de la Pampa del Tamarugal, buscando alcanzar la producción que hasta el momento mantienen Israel y Australia.
Las condiciones climatológicas y físicas descritas como necesarias para la plantación y explotación de este antioxidante importante que ayuda a prevenir el cáncer y otras enfermedades tanto en el ser humano como en animales, nos conduce a reflexionar en la posibilidad de iniciar procesos similares de investigación para determinar si en lugares locales como lo es la albina de Sarigua en la provincia de Herrera, podría nuestro país llevar una visión política, a realizaciones tangibles y productivas.
El Betacaroteno es una nueva posibilidad de aprovechar condiciones aparentemente estériles como las de Sarigua y que por consiguiente se conviertan además en inversiones generadoras de saber científico y de empleos permanentes.
Es importante destacar que el Betacaroteno tiene un costo elevado a nivel internacional y que su producción es altamente apreciada. Algunos laboratorios han conseguido generarla de manera artificial para su utilización especialmente en colorantes para la leche, margarinas, cremas, derivados del huevo, aceites vegetales, quesos, salsas, sopas y helados. Pese a lo que parezca una buena reproducción, se ha comprobado que la asimilación del producto natural por parte de nuestro organismo, deja muy por debajo a las de estas imitaciones industriales y que el mismo comercio así lo reconoce.
Es tiempo entonces y frente a tantos planes de patria nueva, que los futurarios del cauce administrativo de la nación panameña, desvíen un tanto el habitual concepto de país de servicios, para transfigurar el mismo por el de "el área latinoamericana de mayor prosperidad científica, cultural y económica del nuevo siglo".
Dejémonos de llover sobre mojado y de repetir que la mano del hombre acabó con Sarigua. Esas son cosas del pasado que ya ni a los niños de primaria les interesa. En esta época de computadoras, de Power Rangers, de videojuegos espaciales y de sueños siderales, a la nueva generación le interesa aplaudir a quién venza esta desventura y no a quién viva llorando por ella.
Al Betacoroteno se le encuentra en zanahorias, zapallos, papas y camotes con la gran diferencia de que en la Dunaliella por ejemplo, la cantidad se multiplica unas doscientas veces o más con relación a estos alimentos. Haciendo una comparación con la zanahoria, en dos libras y medias de alga, se concentra el Betacaroteno de 1200 libras de la misma.
En el norte chileno, la Noralga-Chile una empresa de carácter privado, realiza el cultivo de esta microalga en el pueblo La Tirana, un árido lugar de la Pampa del Tamarugal, buscando alcanzar la producción que hasta el momento mantienen Israel y Australia.
Las condiciones climatológicas y físicas descritas como necesarias para la plantación y explotación de este antioxidante importante que ayuda a prevenir el cáncer y otras enfermedades tanto en el ser humano como en animales, nos conduce a reflexionar en la posibilidad de iniciar procesos similares de investigación para determinar si en lugares locales como lo es la albina de Sarigua en la provincia de Herrera, podría nuestro país llevar una visión política, a realizaciones tangibles y productivas.
El Betacaroteno es una nueva posibilidad de aprovechar condiciones aparentemente estériles como las de Sarigua y que por consiguiente se conviertan además en inversiones generadoras de saber científico y de empleos permanentes.
Es importante destacar que el Betacaroteno tiene un costo elevado a nivel internacional y que su producción es altamente apreciada. Algunos laboratorios han conseguido generarla de manera artificial para su utilización especialmente en colorantes para la leche, margarinas, cremas, derivados del huevo, aceites vegetales, quesos, salsas, sopas y helados. Pese a lo que parezca una buena reproducción, se ha comprobado que la asimilación del producto natural por parte de nuestro organismo, deja muy por debajo a las de estas imitaciones industriales y que el mismo comercio así lo reconoce.
Es tiempo entonces y frente a tantos planes de patria nueva, que los futurarios del cauce administrativo de la nación panameña, desvíen un tanto el habitual concepto de país de servicios, para transfigurar el mismo por el de "el área latinoamericana de mayor prosperidad científica, cultural y económica del nuevo siglo".
Dejémonos de llover sobre mojado y de repetir que la mano del hombre acabó con Sarigua. Esas son cosas del pasado que ya ni a los niños de primaria les interesa. En esta época de computadoras, de Power Rangers, de videojuegos espaciales y de sueños siderales, a la nueva generación le interesa aplaudir a quién venza esta desventura y no a quién viva llorando por ella.