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"Cada ladrón brama por su condición"


La verdad es que Panamá tiene demasiados problemas de vital importancia como para desviar la atención de éstos porque alguien que no se cree imbécil incurre en descaro, insolencia, desvergüenza, escándalo y desenfreno. Pero nunca uno debe descartar el análisis de asuntos importantísimos para el país. Uno de estos temas es la alusión reciente a la posibilidad de un fraude electoral y a la necesidad de apuntalar al Tribunal Electoral. El que se refirió a estos temas no se considera imbécil. Muy importante. Santifica a dos miembros de este tribunal y no le da la bendición a Denis Allen, me imagino porque fue arnulfista. Nada dice acerca del fiscal electoral, máximo gurú del "torocristianismo", ni señala que el magistrado Pinilla fue miembro del PRD. El personaje ´imbeciliza´ a los legisladores de su propio partido porque quieren continuar siendo miembros del CEN del PRD y señala que lo que a estos legisladores les interesa es su reelección. Pontifica estentóreamente que esto lo basa en el análisis político, la realidad política. Nadie se ve la viga en el propio ojo. Este mismo señor malgastó muchos millones en un intento por reelegirse, en tiempos en que todos sus legisladores parecían apoyar esta censurable dilapidación. Este vituperable uso de los fondos públicos no fue producto ni de análisis ni de realismo. ¿O sí?
El desenfreno lleva a la misma persona a denunciar que le robaron 50 mil votos en su exitosa campaña presidencial y señala que muchos otros participantes en ella piensan igual. Rubencito: con esa clase de amigo no necesitas enemigos. Lo mismo va para Martín, que de caballo no tiene nada. Además, nunca he sabido que un caballo toma agua en el río llevado por un bóvido. De ser así, le aconsejaría al caballo que se encabrite. No critico el hecho de que el catalogador de imbéciles opine que el presente gobierno sucesivamente tapa un escándalo con otro. Lo que viene a la mente de muchos es si hubo escándalos durante su gestión presidencial. Si hubo mucho dinero...y muchos indultos, si la terna presidencial fue millonaria, si Specht y Castrillón Henao existieron, si se poseen muchos juguetitos, si el primer millón se hizo antes o después de... y así sucesivamente. Después de todo, ¿el alboroto que describimos aquí será para tapar otros escándalos?
Personalmente no sé si todos los escándalos, tumultos y sinvergüencerías que se le atribuyen al alborotoso se puedan calificar de prepotentes o blandengues. Sí opino que el desperdicio de fondos del pueblo para alcanzar una meta muy egoísta -esto es, ser reelegido Presidente de la República- fue un acto pusilánime, hecho con cobardía. Este acto no podrá ser borrado de la historia y si por algún aborto de la naturaleza no apareciese en los libros, creo que no será olvidado. Por lo menos yo no me convertiré en cómplice de semejante desatino.
Todo lo expuesto nos recuerda la sabiduría de muchos proverbios, aforismos, refranes: "Uno puede llevar el caballo al río, pero no puede hacer que tome agua". "Cada ladrón juzga por su condición". Y no dudo que podrían acuñarse algunos nuevos, como, "El que es blandengue con la corrupción pierde la visa gringa". "El que ayuda a crear una caricatura de democracia, termina siendo sujeto principal de caricatura". Se me acabó el espacio.

101 años de Panamá América

 
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