¿Cadena perpetua?
Docente universitaria
Sentada frente a la caja bruta llamada televisión, me enteraba del resultado del juicio que se le siguió a un ciudadano extranjero que le dio muerte, en forma espantosa, a un trabajador de Cable & Wireless y el comentario que se hacía del rechazo de sus familiares, quienes no aceptaban el resultado y mucho menos una sentencia probable de 20 años de prisión, que es la pena máxima para homicidios.
Como la imaginación es fecunda y viaja muy rápidamente de un tema a otro, se me vino a la memoria el resultado del informe del caso de la "sobrerradiación" de pacientes del Hospital Oncológico y la "sentencia" que se dictó contra profesionales de la medicina y afines al campo de la radiología.
Del análisis comparativo que hice, llegué a la conclusión simplista de que la condena de no ejercer su profesión de médico, técnico radiólogo, o físico de por vida, me parece exagerada. No conozco a ninguno de los afectados, pero haciendo un cálculo de los años de estudio, internado, especialización y posesionamiento dentro del campo de la medicina, me resulta que no deben estar en su primera juventud para iniciar otra carrera, lo cual equivale a quitarles de por vida su medio de subsistencia.
No me juzguen a priori, no es que yo patrocine la negligencia o la mala práctica de la medicina, el asunto es terrible y las consecuencias también; no obstante, hay algunos elementos de juicio que, yo sepa, no han sido ventilados públicamente y son aquellos relativos a las normas y regulaciones con las cuales deberían ser operados los equipos modernos que se pusieron en manos de los profesionales involucrados.
Quizá yo esté en otra dimensión, pero leyendo la Gaceta Oficial No. 24,111 de agosto de 2000, el Ministerio de Salud, mediante Resolución No. 54 de 12 de julio de 2000, creó el comité de protección radióloga que determina en su artículo V: "El Comité de Protección Radiológica tendrá las siguientes responsabilidades:
Asesorar e informar a la Dirección General de Salud, sobre todos los aspectos relativos
a la protección radiológica.
Conocer las regulaciones vigentes en materia de protección radiológica y las condiciones
para la autorización de la práctica.
Recomendar las acciones necesarias para mejorar el Programa Nacional de Protección
Radiológica.
Revisar la documentación relativa a la materia de protección radiológica.
Levantar y custodiar las actas de todas sus reuniones, así como las recomendaciones o
decisiones que haya tomado este Comité".
La percepción que tengo, es de que habría que explicar si el Comité estaba funcionando y si lo estaba, si lo estaba haciendo bien.
La existencia de normas, procedimientos y mecanismos adecuados de control, son elementos fundamentales para hacer evaluaciones y determinar responsabilidades. No se ha ventilado públicamente si éstas existían al momento en que ocurrieron los hechos.
A los que me han leído hasta aquí, quiero decirles que yo no soy una persona deshumanizada, que no comprende el sufrimiento de la familia de los pacientes afectados y por ello pido, en cierta forma, clemencia para los profesionales. No, yo soy familiar de dos hermanas tocadas profundamente por el cáncer, esa enfermedad cruel que yo conozco muy de cerca, porque tirando un puñado de tierra sobre los despojos mortales de una de mis hermanas, elevé una plegaria al Señor para que las Puertas de la Vida Eterna se le abrieran y diariamente evoco Su Nombre para que ilumine a los profesionales que con devoción mantienen con vida a mi otra hermana.
Me toca ahora, ya no en el terreno de lo personal, rogar al Todopoderoso para que el sistema pueda contar con personal suficiente y capacitado para atender a toda la población que necesite de la atención de tratamientos de radioterapia y no sea necesario seleccionar a quién se le puede brindar la oportunidad de vivir un tiempo más y dejar por fuera a aquellos que, quizá, con el tratamiento habrían tenido una remota oportunidad que no se les pudo brindar, porque se les dio cadena perpetua a los profesionales idóneos con que contaba el Hospital Oncológico.