Cambiemos lo de siempre
Leí con interés el artículo "Lo Mismo de Siempre", de Joaquín F. Franco, que publicó este diario el 5/9/02. El mismo dejó traslucir la larga experiencia política del autor. Me recordó que antes de 1968 las cosas eran también de "quítate tú para ponerme yo".
Después surgió el cuartelazo de Boris, que birló Omar, y que todos conocemos. Siguió la invasión cuando Noriega dejó de serle útil al Coloso. Posteriormente subió Endara en circunstancias muy especiales y apremiantes. A continuación subió un gobierno PRD que se distinguió por el dominio de millonarios y que no tuvo empacho en endeudar al país, es decir, afectó a los menos pudientes ampliando la brecha entre éstos y los adinerados, siguiendo al pie de la letra las consignas de las IFI´s. Fue, en muchos aspectos, digno sucesor de los 21 años de narcodictadura.
Así llegamos al presente gobierno que ha continuado lo mismo de siempre, esto es, hacer todo lo posible por controlar los órganos políticos del Estado, el Legislativo y el Ejecutivo. Sin embargo, no ha diferido mucho de su predecesor y ahora parece que inclusive tiene gran "influencia" (o será injerencia) en el tercer órgano, el Judicial. En apretada síntesis aquí es donde estamos. Se me ocurre que ya nadie recuerda que hubo una Cruzada Civilista que luchó por la democracia.
Hoy día presenciamos una primera mandataria que sabe jugar política. Sin embargo, esta habilidad no la ha sabido enfocar hacia lo que más conviene al país: la erradicación de la corrupción existente, que es la causa del fracaso de la lucha contra el desempleo, la depresión económica y la miseria que se disemina por todo el país.
En la carencia de acciones para combatir la corrupción descansa el mayor fracaso del presente gobierno. Reitero, la presidenta Moscoso no parece darse cuenta que está abusando de su poder, basado en el presidencialismo exagerado que vivimos. Y este abuso lo demuestra cuando ella parece siempre poner en práctica los consejos maleantescos de sus cercanos "asesores" y niega, descarta y, a veces, parece encubrir, los actos corruptos que a menudo la ciudadanía denuncia.
222 Hoy día presenciamos una primera mandataria que sabe jugar política. Sin embargo, esta habilidad no la ha sabido enfocar hacia lo que más conviene al país: la erradicación de la corrupción existente.
Ese abuso del poder la lleva a pensar que lo que ella afirma es la ley superior y todos deben allanarse a su sentencia. La Presidenta debe recordar, lo cual es fácil olvidar cuando se ejerce un poder exagerado, que en democracia la ley de Dios es la opinión del pueblo. Le toca al gobierno acatar la voz soberana del pueblo y no a éste seguir ciegamente lo que dicten los poderosos de su entorno que quieren seguir en la papa y/o continuar obteniendo más riqueza personal.
Similar declaración hice durante los tiempos de la piña y que fue publicada en la primera plana de La Estrella de Panamá. Igual lo hice cuando me entrevistaron por radio en un piqueteo que participé en protesta de las acciones del noriperredismo cuando a los canaleros nos perseguían porque el Tío Sam había decidido no remitir los impuestos que nos descontaban al gobierno de la narcodictadura. Dije, palabras más, palabras menos:
Les toca a ellos (los norieguistas) hacer lo que dicta el pueblo y no al revés.
En pocas palabras, estoy de acuerdo en que el triste espectáculo que acaban de protagonizar los "padres de la patria" en la Asamblea es "lo mismo de siempre". Y creo que tras bastidores estuvieron los personeros del Ejecutivo, por mucho que lo quieran negar. Cosa que sucede desde antes de 1968. A falta de espacio insisto en que se deben desechar las prácticas politiqueras de siempre, que se deben anteponer los intereses de la nación. Pero, hay que ser realista, los politiqueros de hoy no quieren ceder sus privilegios. Le toca a los sectores no partidistas unirse para alcanzar los objetivos de Panamá, que es inmortal.
(ewongsam@ayayai.com)
¿Por qué? A fin de cuentas, ellos habían pedido que se celebraran las entrevistas, las controlaron y querían que se emitieran. Me inclino a interpretar que algo marcha mal en las altas esferas de Al Qaeda, que hay una especie de discontinuidad. Ahora creo, más bien, que bin Laden está muerto.
¿Quién lo sucedería? Fue Ramzi Binalshibh quien me causó mayor impresión durante el encuentro. Su filosofía, incluso su vocabulario, se parecen mucho a los de bin Laden. Tiene el carisma sereno, la vitalidad y los conocimientos religiosos del shaid.
Con sólo 30 años de edad, eclipsa a su maestro con la experiencia de campo que da haber coordinado una operación sin precedentes en suelo occidental. Lo veo al frente de la organización algún día. Este es nuestro futuro Osama bin Laden.
Después surgió el cuartelazo de Boris, que birló Omar, y que todos conocemos. Siguió la invasión cuando Noriega dejó de serle útil al Coloso. Posteriormente subió Endara en circunstancias muy especiales y apremiantes. A continuación subió un gobierno PRD que se distinguió por el dominio de millonarios y que no tuvo empacho en endeudar al país, es decir, afectó a los menos pudientes ampliando la brecha entre éstos y los adinerados, siguiendo al pie de la letra las consignas de las IFI´s. Fue, en muchos aspectos, digno sucesor de los 21 años de narcodictadura.
Así llegamos al presente gobierno que ha continuado lo mismo de siempre, esto es, hacer todo lo posible por controlar los órganos políticos del Estado, el Legislativo y el Ejecutivo. Sin embargo, no ha diferido mucho de su predecesor y ahora parece que inclusive tiene gran "influencia" (o será injerencia) en el tercer órgano, el Judicial. En apretada síntesis aquí es donde estamos. Se me ocurre que ya nadie recuerda que hubo una Cruzada Civilista que luchó por la democracia.
Hoy día presenciamos una primera mandataria que sabe jugar política. Sin embargo, esta habilidad no la ha sabido enfocar hacia lo que más conviene al país: la erradicación de la corrupción existente, que es la causa del fracaso de la lucha contra el desempleo, la depresión económica y la miseria que se disemina por todo el país.
En la carencia de acciones para combatir la corrupción descansa el mayor fracaso del presente gobierno. Reitero, la presidenta Moscoso no parece darse cuenta que está abusando de su poder, basado en el presidencialismo exagerado que vivimos. Y este abuso lo demuestra cuando ella parece siempre poner en práctica los consejos maleantescos de sus cercanos "asesores" y niega, descarta y, a veces, parece encubrir, los actos corruptos que a menudo la ciudadanía denuncia.
222 Hoy día presenciamos una primera mandataria que sabe jugar política. Sin embargo, esta habilidad no la ha sabido enfocar hacia lo que más conviene al país: la erradicación de la corrupción existente.
Ese abuso del poder la lleva a pensar que lo que ella afirma es la ley superior y todos deben allanarse a su sentencia. La Presidenta debe recordar, lo cual es fácil olvidar cuando se ejerce un poder exagerado, que en democracia la ley de Dios es la opinión del pueblo. Le toca al gobierno acatar la voz soberana del pueblo y no a éste seguir ciegamente lo que dicten los poderosos de su entorno que quieren seguir en la papa y/o continuar obteniendo más riqueza personal.
Similar declaración hice durante los tiempos de la piña y que fue publicada en la primera plana de La Estrella de Panamá. Igual lo hice cuando me entrevistaron por radio en un piqueteo que participé en protesta de las acciones del noriperredismo cuando a los canaleros nos perseguían porque el Tío Sam había decidido no remitir los impuestos que nos descontaban al gobierno de la narcodictadura. Dije, palabras más, palabras menos:
Les toca a ellos (los norieguistas) hacer lo que dicta el pueblo y no al revés.
En pocas palabras, estoy de acuerdo en que el triste espectáculo que acaban de protagonizar los "padres de la patria" en la Asamblea es "lo mismo de siempre". Y creo que tras bastidores estuvieron los personeros del Ejecutivo, por mucho que lo quieran negar. Cosa que sucede desde antes de 1968. A falta de espacio insisto en que se deben desechar las prácticas politiqueras de siempre, que se deben anteponer los intereses de la nación. Pero, hay que ser realista, los politiqueros de hoy no quieren ceder sus privilegios. Le toca a los sectores no partidistas unirse para alcanzar los objetivos de Panamá, que es inmortal.
(ewongsam@ayayai.com)
¿Por qué? A fin de cuentas, ellos habían pedido que se celebraran las entrevistas, las controlaron y querían que se emitieran. Me inclino a interpretar que algo marcha mal en las altas esferas de Al Qaeda, que hay una especie de discontinuidad. Ahora creo, más bien, que bin Laden está muerto.
¿Quién lo sucedería? Fue Ramzi Binalshibh quien me causó mayor impresión durante el encuentro. Su filosofía, incluso su vocabulario, se parecen mucho a los de bin Laden. Tiene el carisma sereno, la vitalidad y los conocimientos religiosos del shaid.
Con sólo 30 años de edad, eclipsa a su maestro con la experiencia de campo que da haber coordinado una operación sin precedentes en suelo occidental. Lo veo al frente de la organización algún día. Este es nuestro futuro Osama bin Laden.