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Cambio de guardia o durmiendo con el enemigo


A medida que avanza el tiempo, el Partido Arnulfista y el PRD verán clara conveniencia de llevar adelante un programa de beneficio para las grandes mayorías nacionales.
¿Qué significa lo anterior? Que las experiencias surgidas desde el 2 de mayo tendrán que pesar mucho sobre las decisiones fundamentales a tomar por los dos partidos nacionales con mayor arraigo popular y con dos dirigentes salidos de la misma entraña popular.
EL PODER REAL
Los episodios de la última semana son parte de la lucha por el poder. Los argumentos en pro o en contra de la Sala Quinta tendrán sus méritos pero en esencia la batalla es por el poder, una batalla que en esta ocasión Pérez Balladares le ha ganado a Mireya Moscoso. Ello demuestra que en la arena política los soldados del PRD son superiores a los generales del arnulfismo. Con toda la opinión pública a su favor, con cinco años por delante de poder y con un presidente a punto de irse para su casa, el arnulfismo sufre una derrota inexplicable.
¿Es entonces el PRD invencible? ¿Es el Arnulfismo dueño en realidad de los votos que llevaron a Mireya Moscoso al triunfo del 2 de mayo? Muchos son los que sostienen que la presidenta electa demostrará su garra una vez en el Palacio de las Garzas. Puede ser que sea así, pero si ella sola tendrá que ganar todas las escaramuzas que se avecinan pronto gastará su capital político.
Como los espacios políticos no pueden dejarse vacíos, el Dr. Ernesto Pérez Balladares está ocupando el que Martín Torrijos ha abandonado, pensando quizás también que su tiempo vendrá cuando sea Secretario General.
Carlos Duque, quien acompaña en sus giras al ex candidato presidencial haría bien en aconsejarle que la lucha por el poder no es una fiesta de cumpleaños. El líder tiene que guiar, mandar y ambas tareas son de hombres, no de niños.
PEREZ BALLADARES
Se podrá estar o no de acuerdo con la política de Pérez Balladares. Lo cierto es que no hay mejor actor político actualmente en el escenario nacional. La reelección la perdió por su desprecio por las clases populares que votaron en masa por Mireya Moscoso.
Su triunfo en el caso de la Sala Quinta demuestra que en la conquista de los objetivos los escrúpulos no son las mejores armas. Si los lugartenientes de Mireya Moscoso piensan que pueden movilizar a las masas para cualquier causa están equivocados. Pérez Balladares los llevó a pelear en una arena donde el pueblo no tenía por qué poner sus mártires. Por lo tanto la pelea era en la Asamblea y no en la calle. Bien hizo la presidenta en no arriesgarse personalmente. La afrenta habría durado hasta la próxima batalla.
LOS EX ALIADOS
Nadie conoce mejor a los ex aliados del PRD que el propio Pérez Balladares. Sabía la debilidad de sus dirigentes y de sus legisladores. Y sabe también que los botados, comenzando por los familiares en jugosas canonjías odiarán, no al presidente, sino a sus parientes que les harán perder un mes más de sus regalías. (Si no logran colarse en el nuevo Gobierno).
LAS OPCIONES
Para el Arnulfismo (hoy Mireyismo) dos opciones se presentan en los próximos cien días: el camino de la componenda a fin de sumar a sus números en la Asamblea Nacional los votos necesarios para obtener una mayoría en ese cuerpo, o la de presentar proyectos y acciones que demuestren que su gobierno va en serio en materia de rectificaciones morales y de medidas prácticas en beneficio de las clases populares que la eligieron.
Ambos caminos están minados. El primero significa ceder a los apetitos de quienes el pueblo no espera nada. El segundo será la verdadera prueba de su liderazgo.
Como es natural, la presidenta electa encontrará voces en su entorno que tiren para una y otra alternativa. Sería prudente considerar que para la famosa gobernabilidad será necesario sumar amplios sectores cuyo repudio a la acción política viene de la convicción de que hay que colgar a unos con las tripas de los otros (para recordar al inolvidable Manuel María Valdés, patriota sin dobleces y artífice del arnulfismo).
LOS PARTIDITOS
Cada día los partiditos, con excepción del Demócrata Cristiano, abonan más esa convicción al decir a voz en cuello y a sotto voce, que les da lo mismo aliarse con el PRD que con el mireyismo. Ni un atisbo de rubor ideológico; ningún planteamiento salvo el de la subasta pública de sus inmensos recursos y sus escuálidas fuerzas electorales. Con razón y quizás con otros objetivos, Pérez Balladares los ha echado de su Gobierno. ¿Los recogerá Mireya Moscoso? El precio a pagar afianzará la convicción de que todos son iguales.
¿SON EN VERDAD DIFERENTES?
Polarizadas las fuerzas políticas activas entre Mireya Moscoso y Ernesto Pérez Balladares (poco o nada se menciona a Martín Torrijos) cabe estudiar si la textura de sus partidos es tan diferente que no admita aproximaciones.
El Panameñismo, unido al carisma de Arnulfo Arias, tiene su origen en el populismo que llevó a Mussolini y a Hitler a las cumbres de su popularidad. Ambos crearon instituciones que con el apoyo del gran capital le quitaron a la izquierda banderas de reivindicación social. Sus pueblos los adoraron porque, echando a un lado las trabas de la democracia, recompusieron el orden social y crearon soluciones al desempleo, a la educación y a la salud. Que después dieron paso a todas las aberraciones de las dictaduras es otra historia para vergüenza de la humanidad, no sólo de los alemanes y de los italianos.
Tanto Arnulfo Arias como Omar Torrijos (uno apoyado por la derecha y el otro por la izquierda) capturaron la imaginación y la esperanza de las masas panameñas. La fuerza innegable del arnulfismo se deteriora y malgasta con el gobierno de Endara. Sin rumbo y con el grillete de la invasión, el arnulfismo pierde la Presidencia en 1994. Luego, en un fenómeno similar, el PRD pierde en 1999 ante el nuevo mito mireyista.
La muerte de Omar Torrijos y de Arnulfo Arias suelta los amarres de sus dos grandes barcos políticos y sus herederos no logran orientar ni a sus tripulaciones ni a sus pasajeros.
En verdad, ¿son diferentes ambos partidos? La composición es igual: grandes masas relegadas ante la codicia de los poderosos, programas en defensa de los débiles, dirigencias verticales y por encima, grandes esperanzas de los desamparados.
Todo esto se refleja en la Asamblea Legislativa donde el PRD afirma su supremacía en cantidad y en calidad. El PRD supera también al mireyismo en experiencia administrativa. No en vano Omar Torrijos ayudó (a través del IFARHU y del famoso Transit) a miles y miles de estudiantes, miles de los actuales son hoy la mayoría del engranaje de la Administración (sin tino y sin mesura, escribidores achacan a estos cuadros los males de sus dirigentes).
El mireyismo carece de ese potencial. Nuevas figuras asoman en esa dirigencia pero su base no muestra una formación adecuada a las exigencias del tiempo. Bien haría la presidenta en aprovechar el caudal perredista sacando del río las botellas y los vicios del sistema.
Si el PRD retoma su línea y Mireya enrumba el barco, no necesitará de otros votos que los de los verdaderos independientes.

101 años de Panamá América

 
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