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Cambio democrático, decisión acertada


En el panorama político nacional se han presentado diferentes opciones partidarias, lideradas por reconocidos personajes de nuestro comercio, la industria, el foro, la clase profesional y sindical, amén de los dirigentes gremiales que han logrado escalar posiciones cimeras en el quehacer público. Cambio Democrático es un partido que nació de la confluencia de todas esas inquietudes, al aglutinar precisamente a destacadas figuras que ya habían labrado un nombre y edificado una imagen política.
En anteriores escritos manifesté que Cambio Democrático daría un paso seguro, si unía su esfuerzo a la lucha democrática abanderada por Unión Por Panamá. Hasta el 30 de agosto de 1998, su alta dirigencia cumplió honrosamente la palabra empeñada, en una época en que parece que el compromiso nada vale, y que los hombres públicos se someten a la Fe Notarial, para garantizar su palabra, demeritando su fuerza de civismo propia y la calidad y el honor en lo prometido. Cumplida una etapa, Cambio Democrático decidió optar por una oportunidad más cónsona con las aspiraciones populares, que habían remitido el más contundente mensaje en el referéndum que rechazó la reelección y la política del partido gobernante.
Al celebrar su Convención, este partido recobra en el sentir popular su sitial que lo encumbra por encima de las pasiones, lo libera de la angustia de tener que avalar situaciones oscuras y se abre campo ante la necesidad de consolidar la democracia panameña y producir en ella los cambios que su propio nombre anuncia y se propone realizar.
No es casual que dirigentes de reconocida trayectoria en otros grupos, hayan optado por vincularse a Cambio Democrático, especialmente ahora que esta agrupación política con buen tino ha respaldado la candidatura de Mireya Moscoso porque encuentran en sus postulados los principios sociales que anidan en las aspiraciones de las clases más desafortunadas. Cumplir y materializar los dictados de estos postulados es la tarea que nos proponemos todos los que integramos la Unión Por Panamá, que en un conjunto de acciones en función de gobierno, se traducirán en respuestas decorosas, sin la humillación publicitaria que hemos visto durante este ejercicio gubernamental.
Hace algunos años, cuando don Ricardo Martinelli fungía como director general de la Caja del Seguro Social, fui testigo de su anuncio de donación de su salario para la capacitación de funcionarios al servicio de la salud en esa institución. Ese hecho se produjo en el Paraninfo Universitario, lo que dio muestras de que en Panamá aún quedan hombres que desean servir sin medir salarialmente su recompensa. La lucha por reorganizar administrativamente la institución, por mantener un servicio a tono con los altos salarios que devengan algunos profesionales, su interés por dotar de equipos necesarios cada especialidad y velar porque el inventario de los mismos se mantuviera conforme a su uso, en fin, sus preocupaciones de administrador fueron recibidas con beneplácito por los usuarios, prohijadas por algún sector burocrático y desalentadas por otros.
Recientemente ha dicho que quedan por realizar algunas cosas y que le gustaría hacerlo. Todos sabemos que cuenta en su partido con un equipo humano capaz de transformar el desaliento y desgano, por la producción y entusiasmo, de incubar los mejores propósitos en el servidor público, para lograr frutos óptimos en sus funciones. Cambio Democrático se inspira en nobles propósitos, que ojalá pueda traducir en bienestar social, salud, producción y capacitación, que el país requiere a gritos, para entrar a competir con un recurso humano en cantidad y calidad inmejorables.
Al saludar a los convencionales del Partido Cambio Democrático se ratifica una decisión acertada, al integrarse por un cambio en la democracia, ofreciendo de sí todo el apoyo y el entusiasmo de sus miembros. Panamá sabrá valorar en su justa dimensión el aporte que cada grupo ha brindado en la encrucijada patriótica en que nos encontramos, cuando el año 2000 se aproxima para cerrar este siglo y dar nuevas esperanzas a una y otra generación en el siglo venidero. Salud y suerte a todos en Cambio Democrático y en Unión Por Panamá.

101 años de Panamá América

 
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