Cambio, liderazgo y revocatoria
La promesa electoral de un Cambio en la forma de gobernar, cautivó al electorado para lograr el incuestionable triunfo del Presidente Ricardo Martinelli, sin embargo lo que en campaña se criticaba hoy resulta justificable. "Más de lo mismo". En poco más de 9 meses los representantes de grupos organizados de la sociedad han sido categóricos en la denuncia. Entre algunos excesos de poder presidencialista y eliminar la revocatoria del mandato para confundir. Ante las críticas, quienes hoy gobiernan, como método de defensa, responden que lo mismo hacía el gobierno anterior, La dirigencia opositora tiene que ser más cuidadosa y creativa en su labor, ya que resulta difícil cubrir o ignorar los errores o desaciertos que con regularidad se han cometido en gobierno porque a la población no la podemos presumir de ingenua o tonta. Un claro ejemplo de ello fue cuando se criticó acremente al diputado Rogelio Baruco por su declaración sobre la presidencia de la asamblea, cuando sabemos que la bancada PRD aceptaba y asumía las recomendaciones del Secretario General y Presidente de la República. Más elegante hubiese sido reconocerlo e invocar que por la real separación de poderes y mutuo respeto, se inicie un cambio de actitud para que como órgano independiente y autónomo, asuma su rol y liderazgo de cuerpo colegiado.
Por el excesivo poder que ha acumulado el jefe del Ejecutivo, resulta iluso tratar de desvincular o desviar la atención de las acciones que para bien o para mal, hoy se aprueben o ejecuten en el ejercicio de este mandato. Siendo así los madrugonazos y camarones que hoy se cocinan, por el simple y normal principio de comunicación y armónica colaboración obviamente han sido acordados. Pero el asunto grave aquí es la incongruencia de lo aprobado porque mientras se elimina la norma constitucional de revocatoria para supuestamente trasladarla al pueblo, por otro lado se introduce una langosta que con superficiales argumentos, coarta métodos de protesta y libertad ciudadana. Preocupante es también el caso de la revocatoria, una figura análoga en normas de sanción por violación a reglamentos o estatutos de organizaciones políticas o religiosas, gremios empresariales o profesionales y grupos organizados en sindicatos y clubes cívicos o sociales, porque rompe las reglas fundamentales de lo que debemos promover y fortalecer, la cultura y cultivo de valores y principios éticos y morales. Un pequeño ejemplo es que quien dirige un equipo de béisbol al instruir al bateador que toque y éste lo ignora, lo manda para la banca, pero si el jugador es recurrente en la falla, lógicamente lo expulsará del equipo, pues nadie permitirá que se fomente la indisciplina y el desorden al resto del colectivo, tan sencillo como eso.
Espero siempre tener suficiente fuerza y virtud para conservar lo que considero el más envidiable de todos los títulos, "El carácter de hombre honrado" (George Washington).