Cambios de actitud para seguir adelante
Somos un país joven que apenas acaba de cumplir cien años de vida independiente, sin embargo observamos un notorio progreso en los distintos aspectos de vida de la nación. Los principios de democracia y de libertad han sido permanentemente defendidos por un pueblo acostumbrado a vivir libre de cadenas. Así lo pudimos comprobar durante los 21 años de dictadura, período que representó un peligro para la vida democrática de los nacionales. La lucha por el rescate de nuestra soberanía en la Zona del Canal y la reversión de las áreas que eran patrimonio nuestro, ha sido ejemplo de verdadero patriotismo y de responsabilidad ciudadana.
El país cuenta con recursos valiosísimos que, bien canalizados, podrían contribuir a la obtención de un mejor futuro para la República. Podríamos afirmar que estamos en el mejor momento para encaminar a la nación por la senda del bienestar y la prosperidad.
Las elecciones que están próximas a realizarse serán la mejor oportunidad para continuar trabajando por esta patria que tanto queremos y que no dejaremos que caiga en el abismo de los intereses partidistas y de las ambiciones desmedidas de aquellos que tanto daño le han venido haciendo; ésta es la mejor oportunidad para que el soberano, que es el pueblo, decida con su voto, de valor incalculable, el devenir del país que clama, porque sus mejores hijos, empuñen el timón de la nave del Estado y lo lleve a puerto seguro y prometedor.
Si anhelamos que Panamá vaya adelante, que sean nuestros principios de democracia, libertad y justicia social los que rijan la vida de la nación. Todos los candidatos, hombres y mujeres, que aspiran a un puesto de elección en mayo de 2004, deben reflexionar, profundamente, en que es necesario un cambio de actitud frente a la vida del país; que hay que despojarse de toda práctica nefasta y todo interés partidista, de la deshonestidad, de la ambición politiquera y actuar con verdadero sentido de patria. Si no logramos los cambios en quienes sean los futuros dirigentes de las instituciones gubernamentales, nada se habrá de lograr en beneficio del mejoramiento integral de la República.
Los candidatos a presidentes y a otras posiciones se cansarán de prometer muchas soluciones para los problemas nacionales, pero nada de ello se cumplirá y persistirá la agonía de un país que está necesitado de principios y valores tan indispensables para su fortalecimiento espiritual.
El momento que vive Panamá requiere de dirigentes de partidos políticos con una actitud positiva hacia la unidad y el trabajo; con clara conciencia de que las organizaciones políticas son instrumentos al servicio de los intereses populares que deben contribuir al fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social, en que sólo podemos ir adelante en la medida en que nos unamos para enfrentar el reto del futuro; en que comprendamos que sólo la concertación y reconciliación, podrán traer días mejores para la república.
Sólo con un cambio de actitud en los hombres y mujeres panameños que aspiran un puesto de elección en mayo de 2004, podrá haber esperanzas de mejores días para un país joven con grandes potenciales para seguir adelante.
El país cuenta con recursos valiosísimos que, bien canalizados, podrían contribuir a la obtención de un mejor futuro para la República. Podríamos afirmar que estamos en el mejor momento para encaminar a la nación por la senda del bienestar y la prosperidad.
Las elecciones que están próximas a realizarse serán la mejor oportunidad para continuar trabajando por esta patria que tanto queremos y que no dejaremos que caiga en el abismo de los intereses partidistas y de las ambiciones desmedidas de aquellos que tanto daño le han venido haciendo; ésta es la mejor oportunidad para que el soberano, que es el pueblo, decida con su voto, de valor incalculable, el devenir del país que clama, porque sus mejores hijos, empuñen el timón de la nave del Estado y lo lleve a puerto seguro y prometedor.
Si anhelamos que Panamá vaya adelante, que sean nuestros principios de democracia, libertad y justicia social los que rijan la vida de la nación. Todos los candidatos, hombres y mujeres, que aspiran a un puesto de elección en mayo de 2004, deben reflexionar, profundamente, en que es necesario un cambio de actitud frente a la vida del país; que hay que despojarse de toda práctica nefasta y todo interés partidista, de la deshonestidad, de la ambición politiquera y actuar con verdadero sentido de patria. Si no logramos los cambios en quienes sean los futuros dirigentes de las instituciones gubernamentales, nada se habrá de lograr en beneficio del mejoramiento integral de la República.
Los candidatos a presidentes y a otras posiciones se cansarán de prometer muchas soluciones para los problemas nacionales, pero nada de ello se cumplirá y persistirá la agonía de un país que está necesitado de principios y valores tan indispensables para su fortalecimiento espiritual.
El momento que vive Panamá requiere de dirigentes de partidos políticos con una actitud positiva hacia la unidad y el trabajo; con clara conciencia de que las organizaciones políticas son instrumentos al servicio de los intereses populares que deben contribuir al fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social, en que sólo podemos ir adelante en la medida en que nos unamos para enfrentar el reto del futuro; en que comprendamos que sólo la concertación y reconciliación, podrán traer días mejores para la república.
Sólo con un cambio de actitud en los hombres y mujeres panameños que aspiran un puesto de elección en mayo de 2004, podrá haber esperanzas de mejores días para un país joven con grandes potenciales para seguir adelante.