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Cambios políticos, religiosos y de humanismo


Recientemente el mundo es testigo de cambios de gran trascendencia en las relaciones humanas. Entre éstos, son destacables: la elección de un primer presidente de raza diferente a la de los anteriores en la primera potencia del mundo; y, la reunión interreligiosa entre sabios y autoridades católicos e islámicos para buscar metas comunes por el mejoramiento de la humanidad y de su relación con Dios. Ambos suscitan esperanzas de una mejoría en la calidad de vida de multitudes, unas material y otras espiritualmente.

Así como la raza está cambiando como factor político, y en otros países se han realizado esfuerzos que desembocaron en los acontecimientos señalados, en Panamá -en su pequeño espacio-, hace una década se inició un movimiento para cambiar la relación entre religiones e integrar una confraternidad universal. Representantes de las iglesias Ortodoxa Griega, Ortodoxa Rusa, Episcopal, Bautista, Evangélica, Metodista de Panamá, Metodista de las Américas y la Católica, conformaron un Comité Ecuménico que dio paso a un Comité Interreligioso integrado por el Judaísmo, Islamismo, Budismo, Hinduismo, Fé Bahai y una de las religiones autóctonas de Kuna Yala.

En el desarrollo de cambios, es imperativo y necesario que orientadores y estadistas persigan incesantemente el bien general para contrarrestar apetitos mezquinos de gente política y económicamente dominante que tienen otros intereses. Muy motivado, el sacerdote Néstor Jaén, no sólo impulsó ese ecumenismo, sino que, como pensador de talla, orientaba sobre asuntos sociales, espirituales o políticos, mediante artículos de opinión.

Los designios de Dios son infinitos y, en el caso del padre Jaén, quiso que emprendiera múltiples iniciativas humanistas para demostrar que propiciando la hermandad en Cristo, los cambios conducen a un mundo mejorado. Entre iniciativas con apariencia disímiles estuvieron las de organizar y encabezar excursiones tanto a lugares impregnados de católica santidad, como a monasterio de monjes Kalambaka ortodoxos griegos, para subrayar que el espíritu de confraternidad debe prevalecer entre los humanos, independientemente de sus creencias, porque, dotados de alma, deben buscar metas superiores que le den sentido a su existencia.

En otra, ejecutó el programa "Jesús en los pobres" de asistencia social, física y espiritual, para los menos instruidos y los desvalidos, área en que los gobiernos cojean. Equivalentemente, cuando gobernantes realizan servicios sociales por vocación y no por obligación, negociados o politiquería, resultan estadistas.

En iniciativa cultural, se convirtió en dramaturgo, produciendo las obras teatrales: "Carta a Héctor Gallego" y "Experiencia pos muerte", y en compositor con proyección continental de música religiosa con melodías como: la misa típica, misa iberoamericana, villancicos, etc..., de ritmos contemporáneos como: tamborito, bolero y tango, y antiguos como: el incaico. Una novedad con espiritualidad, religiosidad y americanidad, más que un cambio.

Con trayectoria de intenso humanismo y pastoreo de almas, y cultivando una vida interior exquisita, creativa y transferente de bienes espirituales a los demás, contribuyó de muchas maneras a cambiar y formar una humanidad... en sintonía con las expectativas del Padre Eterno. Si gobernantes emergentes y autoridades religiosas aportaran su porción a ese ideal, mejorarían la calidad de vida y valores de todos, como lo hizo en su momento este panameño.

101 años de Panamá América

 
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