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Campaña de Promoción Arquidiocesana


Muchos hogares panameños ya tienen la alcancía de la Compañía de Promoción Arquidiocesana, que debe ser devuelta el próximo domingo 3 de septiembre. Los fondos provenientes de esta campaña los utiliza la Iglesia para la evangelización. Debemos ser generosos en nuestros aportes, así como Dios lo ha sido con nosotros.
Decía S. Cesáreo de Arlés, (Sermón 25). "Os pregunto, hermanos, ¿qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la Iglesia? Ciertamente, la misericordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibiréis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquel un bocado, tú la vida eterna. Da al indigente y merecerás recibir de Cristo, ya que él ha dicho: Dad y se os dará. No comprendo cómo te atreves a esperar recibir si tú te niegas a dar".
Con el propósito de propiciar una donación desprendida, por parte de los apreciados lectores, vamos a transcribir algunas citas que dan cuenta sobre nuestra necesidad de compartir lo que se nos ha dado. ¡Ojalá seamos generosos en esta oportunidad!
1-"Los bienes que estáis usurpando para vosotros solos, los ha dado Dios para el uso común de los hombres. A todos, y no solamente a los ricos pertenece la tierra, por más que sean más los que no gozan de estos bienes que se les habían dado, que los que los disfrutan... No dais, pues, a los pobres sino lo que en el orden de Dios es suyo: aún por esto dice la Escritura: Abrid vuestro corazón al pobre, y dadle lo que le debéis. (S. Ambrosio, de Nab., c. 12, sent. 34, Trie. T. 4, p. 320.)"
2-Quien da su dinero a los pobres se granjea amigos en el cielo. Lc 16, 9.
3-Las limosnas sin la caridad son estériles, por grande que sea su abundancia: I Cor 13, 3.
4-"¿Pensáis acaso que la liberalidad con los pobres es cosa libre, y no de obligación? ¿Qué es puro consejo y no precepto? También yo lo desearía y lo creería como vosotros, si no me tuviera asustando aquella separación a la izquierda, que ha de hacer el Juez eterno de los cabritos que nombra en su Evangelio, y por las reconvenciones espantosas con que confundirá a los réprobos, no porque robaron los bienes ajenos, sino porque no emplearon bien los propios, socorriendo a Jesucristo en sus pobres. (S. Greg. Nacían., ¡bid., sent. 31, Tric. T. 3, p.356.)"
5-"Al que no fuere misericordioso le argüirá Dios: no has traído a este siglo eterno la humanidad, no tienes lo que no tuviste, no hallas lo que no depositaste, no coges lo que no repartiste, no segarás lo que no sembraste. Sembraste aspereza, ahí tienes la cosecha; cultivaste el rigor con el pobre, toma lo que escogiste; no te has condolido de nadie, no será mirado con misericordia; ésta huirá de ti. ¿Te daba fastidio el pobre? Ahora le causarás tú al que por ti se hizo pobre, cuando esto te diga, ¿en dónde estará el oro? ¿En dónde la resplandeciente vajilla? Y ¿de qué te servirá todo eso para remediar aquel llanto y aquel crujido de dientes? ¿Quién apagará aquella llama? ¿Quién te quitará aquel gusano que jamás ha de morir? (S. Greg. de Nisa, in Eccles. 11. 2, sent. 10, adic., Trie. T. 4, p. 359.)"
6-"No sin causa aquel Dios que es bueno y justo os impuso la obligación de dar a los pobres, y quiso que los pobres tuviesen la necesidad de pedir. Reconoced que sois depositarios de los bienes del Señor para con otros siervos suyos; y no penséis que la tierra produce sus frutos sólo para satisfacer a nuestra gula y sensualidad. Reconoced que los bienes que poseéis se os han entregado, más para dispensarlos que para retenerlos. Vosotros hacéis vuestro gusto por poco tiempo, y abusáis de ellos cuando los hacéis servir a la sensualidad; pero en pasado este vicio con la vida, os llamará Dios a su presencia para que deis la más exacta cuenta de vuestra administración. (S. Ambrosio, Serm. 81, sent. 151, Tric. t. 4, p. 345.)"
7-"Cuando damos, no debemos considerar nuestra limosna como un bien que viene de nosotros, sino que nos vino puramente de la liberalidad de Dios. Tampoco debemos dar al pobre simplemente como a un pobre, sino como quien da a un hermano, considerando que si nosotros le damos de los bienes de la tierra, él nos procura los del cielo; porque el pobre nos da más que recibe. Nosotros solamente le damos el pan que se consume en un sólo día, y él nos dará por este pan un reino eterno. (S. Jetón., in Psalm. 133, seiit. 115. Tric. T. 5, p. 259.)"
8- "No miréis la limosna como pérdida, sino como ganancia; ni como dispendio, sino como comercio; porque recibís más de lo que habéis empleado. Solamente dais pan, y recibís la vida eterna; dais los vestidos que se gustan, y recibís la vestidura de la inmortalidad; dais una pieza de vuestra casa, y recibís el reino del cielo; dais las cosas perecederas, y recibís las permanentes y eternas. (S. Juan Crisóst., Homl. 8, sent. 27, Trie. T. 6, p. 305.)"
9-"Cada vez que la caridad nos inclina a aliviar las ajenas miserias, procuramos a nuestras almas grandes adelantamientos. Si estamos persuadidos a que todo cuanto damos a los pobres se convierte en nuestra utilidad, no debemos sentir repugnancia en repartir con ellos nuestros bienes; es preciso aliviarlos con alegría y prontitud. Alimentar a Jesucristo en el pobre, es atesorar en el cielo. Al ver la desigualdad con que están repartidos los bienes, reconoced las órdenes de la bondad y providencia de Dios. Quiso que tuviereis con abundancia, para que pudieseis asistir y socorrer en sus necesidades a los otros: con vuestra caridad impedís el que ellos padezcan las incomodidades de la miseria, y vosotros os libráis de la multitud de los pecados. ¡Oh, qué admirables son la bondad y providencia de nuestro Criador! Una acción sola remedia las necesidades de dos personas. (S. León Papa, Serm. 5, sent. 3, Tric. T. 8, p. 382 y 383.)"

101 años de Panamá América

 
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