Campañas con veneno de alacrán
La historia nos enseña que nada aprendemos de ella. Observamos con preocupación la campaña sucia y negativa que origina cada candidato de oposición. Esta realidad augura un proceso en la que se busca descalificar la integridad de los candidatos en lugar de que debatan propuestas para las soluciones económicas, sociales, de salud, trabajo, seguridad y educación.
Flaco favor hacen a la democracia quienes generan esa campaña sucia y negativa, ya que ésta favorece a los ideólogos de la extrema izquierda que promueven el socialismo salvaje, quienes están permanentemente en búsqueda de motivos para manifestar el fracaso de la democracia como método de acceder al poder y de resolver los múltiples problemas que sufre la mayoría de la población.
Así las cosas, estamos a tiempo de detener esta tendencia y que los candidatos empiecen a plantear propuestas y argumentos para convencer al electorado de que la suya es la mejor y la que más le conviene al país.
Los regalos de neveras, becas y estufas, motivados en lograr que voten por determinado candidato, es una disimulada y encubierta forma de comprar votos, siendo su única motivación la codicia del poder político. Un verdadero filántropo utiliza sus vastos recursos en ayuda económica de los más necesitados sin esperar nada a cambio. Su premio es la satisfacción de devolver a la comunidad algunos de los beneficios económicos obtenidos en su vida empresarial.
A los otros que utilizan sus vastos recursos para compra de conciencias en beneficios de su codicia política, el Diccionario del Diablo del escritor Ambrose Bierce, los define así: "Filántropo, s. Caballero de cabello blanco, rico y generalmente medio calvo, que ha aprendido a sonreír mientras su conciencia le roba los bolsillos".
El mismo diccionario define al político de marras así: "Político, s. Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo".
Los ciudadanos en capacidad de votar en las elecciones del 2009, debemos tomar conciencia de que quien nos engaña hoy, nos sacrifica mañana. No podemos seguir siendo escalones de las ambiciones de quien, con oportunismo inaudito, saca del baúl de los disfraces para toda ocasión, un rostro diferente cada día, en su afán de parecerse a nosotros. A Balbina Herrera habrá que ganarle con votos. La diatriba, la mentira y las falsas acusaciones no lograrán vencerla en las urnas. Así lo percibo, así lo escribo.