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Canal: las condiciones democráticas del debate


PARECE una ironía pero el debate público sobre la ampliación del Canal ya empezó, pero sin que la ciudadanía tenga en la mano el proyecto oficial que debemos debatir, para luego decidir su pertinencia o no en el marco del referéndum. En la práctica estamos atravesando una intensa campaña publicitaria gubernamental desde hace meses que busca colocar una posición favorable a la ampliación a través de diversos lenguajes y en diversos ambientes, lo que es un anticipo de lo que vendrá al conocerse el proyecto oficial. Lo que sí tenemos en la mano es una seria contrapropuesta intitulada "Acerca de nuestro Canal y nuestro megapuerto", elaborada y lanzada al debate por un grupo de personalidades panameñas, en la cual se presenta una alternativa a la ampliación a través de la realización de un megapuerto.
Por todo lo señalado, es imprescindible afirmar la necesidad imperativa de condiciones democráticas para el debate y para construir un voto informado y consciente en el referéndum por venir.
La primera de esas condiciones es conocer inmediatamente el proyecto oficial en forma transparente y objetiva.
La segunda es contar con el tiempo necesario para debatir a fondo.
Tercero, debe existir la condición dialógica que afirma que el debate carece de sentido si no es lo más horizontal posible, en una relación de diálogo entre diversos puntos de vista. Se trata de construir opinión y decisión en torno a un asunto de interés nacional como lo es el futuro del Canal, por lo que es vital la existencia de los espacios necesarios para contrastar los planteamientos y las razones que apoyan a las distintas visiones o enfoques sobre tan importante tema. La sola reiteración mediática, a favor de la propuesta oficial, la convertiría inevitablemente en una sucesión de monólogos. Por el contrario el auspiciar más espacio de diálogo y debate horizontal pluralista por encima de las campañas masivas propagandística, debe ser el enfoque ideal del debate público. No hay democracia sin opinión pública, pero la construcción de esa opinión pública se hace en el respeto a la diversidad, la libertad de expresión y la construcción y acceso a espacios de debate nacionales y locales, mediáticos y de cara a cara.
Cuarto, en cuanto a los participantes en el debate es importante afirmar que todos/as los que tengan algo que argumentar y opinar deben ser partícipes del proceso. A pesar de las aristas técnicas del tema canalero, el debate no debe circunscribirse a los expertos dejando por fuera a la ciudadanía. Es evidente algunos sectores y personas participarán más activamente que otros en base a su interés, compromiso y capacidad, pero su accionar construye opinión pública, definido certeramente por Maurice Oriau como "un océano de discusión". Es decir, opinión formada en un debate abierto, constante, heterogéneo, pues cuando ese debate falla, evidentemente se astilla el fundamento mismo de la democracia.
La quinta condición es el manejo ético de la información, por lo que es imperativo excluir la coacción psicológica que suele utilizar la técnica de propaganda colectiva y marketing publicitario, orientada básicamente hacia explotar la voluntad emotiva y a oscurecer el razonamiento. Por ejemplo, la saturación de eslóganes publicitarios que no respetan la dignidad de lo los /las ciudadanos/as y tratan de justificar los medios con el fin de obtener apoyo, afirmando de manera simplista las ventajas como absolutas y eliminando o filtrando las desventajas. No podemos aceptar el falseamiento de una determinada realidad abusando de la débil información o conocimiento que puedan tener muchas personas. En este sentido no se puede nublar la realidad y menos la naturaleza de los problemas reales. Esto llevaría a menoscabar la participación y a negar la corresponsabilidad necesaria por parte de la gente. Falsear el mensaje extermina la esencia de la democracia y retarda la madurez política de la comunidad.
En este marco, las encuestas de opinión son elementos cada vez más presentes en la sociedad que no se deben absolutizar ni utilizar como elementos disuasivo. Estas no siempre dan en el blanco y son más bien un insumo válido pero no infalible. Las encuestas no deben ser manipuladas en el marco de este debate. Recordemos que hoy por hoy se discute el absolutizar su validez, la sinceridad de las respuestas, el hecho de que ofrezcan sólo respuestas instantáneas, fotográficas o "estados de ánimo" de la población. La suma de opiniones individuales, aunque sean mayoritarias, no refleja la auténtica opinión. Equiparar las encuestas con el referéndum sería una forma de manipulación, pues para muchas personas se convierten en un elemento contra la que nadie quiere ir para no quedarse en minoría, pues nadie quiere ir en contra de la mayoría, creando una espiral del silencio lo que altera y/o pervierte el debate público. En este sentido, es importante "tal como ocurre en el proceso electoral ubicar prevenir con claridad el uso y el abuso de las encuestas".
En el debate y decisión ciudadana sobre el futuro del Canal de Panamá, está en juego no solo el destino de la vía interoceánica, sino del país mismo.
raulleisr@hotmail.com
* En el 2000, este índice alcanzó en Panamá un 24.9 y se espera que en el 2025 alcance un 58.0, cifra que se duplicará en el año 2050, tanto en el área urbana, rural e indígena.
Y hay más. Según el censo de población del 2000, la población adulta mayor en Panamá asciende a 244, 592, lo que representa 8.6% de la población nacional.
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