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Canal a nivel del mar y nueva constitución


Hoy como ayer, banderita tricolor, siempre te amaré, hasta cuando llegue el momento de iniciar el viaje sin regreso, y ese entrañable amor patriótico es el que aún me da la fuerza necesaria para sostener un lápiz o una pluma entre mis temblorosas y débiles manos, para contribuir con sano propósito, en la búsqueda de la mejor alternativa, que debemos escoger en estos precisos momentos todos los panameños, con el fin de solucionar el importantísimo y álgido problema del ensanche del Canal, a exclusarse, vía que ya cumplió 80 años y está perdiendo rápidamente su capacidad inicial para continuar prestando un buen servicio al comercio marítimo mundial del que ha hecho gala hasta estos momentos; por tal razón necesitamos jubilar a este viejito, con la mayor brevedad posible, y reemplazarlo con un nuevo canal a nivel del mar, que tendría capacidad suficiente para todos los servicios que la modernización y globalización están exigiendo, y de esta manera poder mantener el liderazgo como nueva vía marítima respetada y conservada toda para la eternidad. Sería más eficiente, más amplia, más fácil de manejar y menos costoso su mantenimiento, en ópticas condiciones de tránsito marítimo comercial simultáneo, del norte a sur y viceversa, permitiendo el paso a los barcos sin las demoras que actualmente causa el viejo canal a los usuarios provenientes de ambos mares, debido a su estrechez o falta de espacio para dar paso a las cada vez más grandes naves que se están construyendo en los principales astilleros del mundo, llamados Panamax. Los que pueden pasar tiene que hacer fila y esperar su turno, lo cual no ocurriría con el "Canal a Nivel del Mar".
La construcción de un canal a nivel del mar traería como consecuencia lógica la oportunidad de trabajar a todos los panameños desocupados, de todas las categorías, permanentes y eventuales, con salarios acordes con las nuevas exigencias que el mundo de hoy exige, las cuales obligan al pueblo panameño a estudiar más para superarse y que le permita aspirar a ocupar importantes plazas de trabajo bien remunerado y mejorando así el estándar de vida; también podemos aducir que su defensa sería para Panamá mucho más fácil y menos costosa, ya que aumentarían los usuarios amigos de todo el mundo naviero comercial y democrático, respetuosos de los tratados de neutralidad del canal, incluyendo a nuestro gran amigo del norte, líder de la libertad y los derechos humanos en todo el mundo, al cual podemos acudir para que nos ayude, en los casos de mucho peligro, a quien solemos llamar por el sobrenombre de "el Tío Sam".
El Canal a Nivel del Mar con ensenadas nos ofrecería muchos beneficios más a corto y largo plazo, y no los menciono por razón de espacio; pero podría ser incluido como la más reciente obra de ingeniería y maravilla del mundo moderno.
Por otra parte quiero hacer constar que no soy vende patria, y hago la siguiente aclaración porque aquí en Panamá, a cualquier persona que hable bien de nuestro vecino amigo del Norte, se nos tilda de eso (vende patria), sin tener en cuenta que muchos países más fuertes que el nuestro, y quizás más ricos, aceptan, por una u otra razón, la permanente presencia de bases militares norteamericanas en su suelo y nadie les dice vende patria; y no continuo escribiendo sobre este desagradable tema, porque no soy político ni politólogo, y no estoy inscrito en agrupación política alguna, por la sencilla razón que yo nunca he sido, no soy, ni seré mentiroso y para no perder tiempo, aprovecho la oportunidad en el diálogo nacional para manifestar mi humilde criterio con relación a las mejores alternativas que más convienen a Panamá: La construcción de un canal a nivel del mar con ensenadas y la adopción de una nueva carta magna.
En lo que concierne a la construcción de un canal a nivel del mar, propongo a la honorable Asamblea Legislativa, que incluya en este período de sesiones, como tema prioritario, la discusión y aprobación de un "Fast Track" (autorización) para que pronto el Ejecutivo pueda nombrar una comisión de expertos negociadores de alto nivel y de reconocida trayectoria democrática para que se encarguen de gestionar con otros países interesados, que no sea Fidelito, la negociación necesaria para la construcción del canal a nivel del mar en nuestro privilegiado país.
Segundo, en la consulta, por medio de un breve referéndum, también debe incluirse la aprobación de una nueva constitución, que debe efectuarse antes que se abra la campaña proselitista del 2004, y de esa manera podemos cazar los dos más importantes pájaros (alternativas) con un solo disparo. El referéndum puede ser financiado, aproximadamente, con la misma cantidad de dinero utilizada para efectuar la pasada votación de la fracasada reelección presidencial perredista, durante la administración de Pérez Balladares. Esta segunda sugerencia tiene otras bases sólidas para sustentarla, pero no caben en este espacio de colaboración y, finalmente, permítaseme enviar un buen consejo, aunque no sea un experto intelectual en redacción, a los actuales legisladores, por medio de unos antiguos versos de autor desconocido, que dicen así:
Eran las tres de la tarde/cuando mataron a Lola/y dicen los que la vieron/que, agonizando decía/yo quiero ver ese hombre/que me ha quitado la vida/yo quiero verlo y besarlo/para morirme tranquila/...y la mencionada pobrecita Lola, asesinada, representaba a la ciudadanía panameña ultimada en el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968, apoyado por el Partido Revolucionario Democrático y creo que se ha presentado una nueva oportunidad para que, Uds., señores legisladores, reivindiquen su deteriorada imagen ante el pueblo panameño, aprobando insofacto mi propuesta, ya expresada en este artículo de colaboración, que repito son: el canal a nivel del mar con ensenadas y una nueva carta magna, en un plebiscito que se efectúe el mismo día, antes del inicio del 2004 y quiero agregar, sin temor a equivocarme, que el canal a nivel del mar y la nueva constitución serían las dos más grandes e importantes herencias eternas que Uds., en común diálogo con el inteligente y adulto pueblo panameño, sin duda alguna aprobarán para beneficio de las actuales y futuras generaciones.

101 años de Panamá América

 
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