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Candidatos, no se dejen intimidar


El hecho de estar casada con un hombre que fue candidato en las primarias del partido de gobierno a la Presidencia de la República, me obligó a leer el artículo publicado por el Dr. Juan Francisco de la Guardia Brin titulado "Candidato: "Si no te importa mi familia, no me importas tú". Conocí al doctor y a su esposa cuando colaboraban en el Programa "Hola Buenos Días", en Radio Caracol, hoy WRadio, cuando conducía el programa, junto a Mercedes Arias. Desde entonces, gozan de mi más alta estima por los aportes que como profesionales hicieron al programa.

Sin embargo, uno no tiene que estar siempre de acuerdo con las amistades o conocidos. El poder disentir con respeto y tolerancia, engrandece las buenas relaciones. Aunque se dice que en la mesa no se debe hablar de sexo, política ni religión, confieso que entre mis amistades más cercanas, ésos son temas recurrentes. Creo en Dios, sin embargo, mi amiga Yiya se considera atea. Con Vivi, comparto shabbats y otras fiestas hebreas. A mi amiga Mercedes le encanta rezar el Rosario, mismo cuya repetición me desesperaba desde pequeña, sobre todo porque iba acompañado de una mantilla que parecía un mosquitero mal confeccionado. Rickie, mi primo sacerdote, me ha enseñado que la vida del celibato puede ser acatada sin trauma, aunque todavía no esté totalmente convencida. Con Mery tengo apasionadas conversaciones sobre política y qué decir de mi relación con mi marido; no siempre estoy de acuerdo con él. ¡Los disfruto enormemente a todos, a pesar de tener discrepancias con algunas de sus convicciones! Precisamente por pensar diferente, me place tenerlos como amigos. ¡Qué monótona y aburrida sería mi vida si todos pensáramos igual!

El tema del anteproyecto de ley sobre salud sexual y reproductiva es uno que ha causado el mayor de los revuelos. No era para menos. Cuando destapamos el tema de la sexualidad, algunos se persignan, porque es un tema íntimo, uno que se practica, pero del cual no es prudente hablar.

Por siglos, la unión del Estado y la Iglesia fueron inseparables e incuestionables. No hace mucho que algunas personas han tenido la valentía de abiertamente discrepar con la Iglesia, sobre todo por que afortunadamente la Inquisición llegó a su final.

Aunque no estuve presente en la mayoría de las reuniones de elaboración, consulta y validación del proyecto, me mantuve al tanto de sus avances. Sé que la Iglesia Católica participó junto a otras decenas de organizaciones, y me consta que sus representantes hicieron aportes que fueron integrados y mejoraron el documento. Aunque acepto que las autoridades eclesiásticas argumenten razones de dogma para no avalar el proyecto, encuentro inaceptable que un pequeño grupo de personas con gran galillo y elocuencia, trate de enlodar el trabajo de otros. Es casi como restregarnos que ellos son los dueños de la verdad y de la moral.

No pretendo enemistarme con nadie sobre este tema, pero tampoco acepto que amenacen y descalifiquen a las personas que no están de acuerdo con ellos. Que el doctor Juan Francisco exprese que los candidatos o diputados que avalen este proyecto de ley no se preocupan "por la sociedad panameña y la familia" y que se venden "a las millonarias organizaciones internacionales que promueven la destrucción de nuestra familia" (cosa que es además una falacia), es tildarlos de desalmados y corruptos. Me siento ofendida por las insinuaciones contra personas como mi esposo, exdiputado y aspirante a la Presidencia, pues él sí está de acuerdo con este proyecto. Si por los votos de personas que piensan como el doctor de la Guardia, Nito no llegase nunca a la Presidencia, entenderé que no fue un castigo divino.

101 años de Panamá América

 
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