Capacitarse para el futuro
Estamos a escasos meses de vivir el nuevo milenio, razón por la cual, los servidores públicos debemos ser capaces de adentrarnos en esta esfera mundial con las herramientas necesarias para poder afrontarlo con optimismo, al igual que lo estamos haciendo con los cambios de la globalización y la modernización, los cuales nos han comprometido de manera directa con las delicadas neotendencias de las privatizaciones de empresas estatales y otros cambios en los esquemas económicos latinoamericanos tradicionales.
El presente milenio nos está dejando establecido las pautas que nos garantizarán la excelencia en la producción y sobre todo en la competitividad de las operaciones empresariales e institucionales hacia el nuevo milenio; por ello, estaremos en condiciones ventajosas si logramos establecernos con firmeza en nuestras metas y por el contrario, claudicaremos si no somos capaces de afrontar estos retos a corto y mediano plazo.
Para las empresas de hoy, hablar de calidad debe ser asunto dominado y perfeccionado, se debe, en lo posible, hablar de excelencia; es decir, trazarnos metas superiores a los promedios antes pautados, y dejar a un lado la modestia.
Los sistemas de capacitación y adiestramiento de personal que labora para una determinada organización se deben orientar y planificar estratégicamente en base a lo señalado; científicamente. Aquel recurso humano que logre mayor ventaja sobre sus competidores, será aquel que mejor capacitado esté para ejercer las funciones requeridas.
Los sistemas tradicionales de selección y capacitación de recursos humanos ya han caído en el abismo de lo obsoleto, por ejemplo, aquellos cuyos parámetros se fijan en cursillos, seminarios, charlas y demostraciones simuladas de casos. Hoy, se debe hablar con propiedad de eventos de mayor alcance empresarial como congresos, postgrados y especialidades, a pesar que estas alternativas de perfeccionamiento representaría mayor inversión económica, pero también, mayores beneficios en los resultados.
En este orden de ideas y con el advenimiento de la implementación de la Carrera Administrativa para los Servidores Públicos en base a la Ley No. 9 del 20 de junio de 1994, que enfatiza en su Capítulo V, la Capacitación de estos funcionarios; (artículo 99), y la obligación directa de éstos a asistir a los cursos "desde el momento en que hayan sido seleccionados", aceptar el cambio de actitud conforme lo esperado en la administración del Recurso Humano en el Sector Público.
Otro factor que debemos tener presente al elaborar planes, programas y acciones de capacitación en propiedad, con miras a enfrentar los retos del nuevo milenio en materia de perfeccionamiento profesional será el de establecer convenios de aprendizaje con organismos públicos o privados a nivel internacional de manera que resulten satisfactoriamente rentables para el Estado, sin distinción de niveles jerárquicos profesionales. Incluso, el establecer programas de capacitación y desarrollo de recursos humanos, estructurados en base a necesidades reales de estos recursos y a nivel nacional, puede significar otro indicativo más que los viejos modelos de subsistemas de enseñanzaaprendizaje como mecanismo de la formación profesional, deben ser revisados y amoldados conforme el nivel de competitividad que se requiere alcanzar.
Tenemos el reto declarado, "el nuevo milenio", y para avejentarlo, dos pasos; el primero, nuestra propia actitud de triunfar; el segundo, el apoyo decidido del sistema gubernamental en base a la Ley de Carrera Administrativa para los Servidores Públicos, quedándose huérfanos de excusas para no encararlo.
El presente milenio nos está dejando establecido las pautas que nos garantizarán la excelencia en la producción y sobre todo en la competitividad de las operaciones empresariales e institucionales hacia el nuevo milenio; por ello, estaremos en condiciones ventajosas si logramos establecernos con firmeza en nuestras metas y por el contrario, claudicaremos si no somos capaces de afrontar estos retos a corto y mediano plazo.
Para las empresas de hoy, hablar de calidad debe ser asunto dominado y perfeccionado, se debe, en lo posible, hablar de excelencia; es decir, trazarnos metas superiores a los promedios antes pautados, y dejar a un lado la modestia.
Los sistemas de capacitación y adiestramiento de personal que labora para una determinada organización se deben orientar y planificar estratégicamente en base a lo señalado; científicamente. Aquel recurso humano que logre mayor ventaja sobre sus competidores, será aquel que mejor capacitado esté para ejercer las funciones requeridas.
Los sistemas tradicionales de selección y capacitación de recursos humanos ya han caído en el abismo de lo obsoleto, por ejemplo, aquellos cuyos parámetros se fijan en cursillos, seminarios, charlas y demostraciones simuladas de casos. Hoy, se debe hablar con propiedad de eventos de mayor alcance empresarial como congresos, postgrados y especialidades, a pesar que estas alternativas de perfeccionamiento representaría mayor inversión económica, pero también, mayores beneficios en los resultados.
En este orden de ideas y con el advenimiento de la implementación de la Carrera Administrativa para los Servidores Públicos en base a la Ley No. 9 del 20 de junio de 1994, que enfatiza en su Capítulo V, la Capacitación de estos funcionarios; (artículo 99), y la obligación directa de éstos a asistir a los cursos "desde el momento en que hayan sido seleccionados", aceptar el cambio de actitud conforme lo esperado en la administración del Recurso Humano en el Sector Público.
Otro factor que debemos tener presente al elaborar planes, programas y acciones de capacitación en propiedad, con miras a enfrentar los retos del nuevo milenio en materia de perfeccionamiento profesional será el de establecer convenios de aprendizaje con organismos públicos o privados a nivel internacional de manera que resulten satisfactoriamente rentables para el Estado, sin distinción de niveles jerárquicos profesionales. Incluso, el establecer programas de capacitación y desarrollo de recursos humanos, estructurados en base a necesidades reales de estos recursos y a nivel nacional, puede significar otro indicativo más que los viejos modelos de subsistemas de enseñanzaaprendizaje como mecanismo de la formación profesional, deben ser revisados y amoldados conforme el nivel de competitividad que se requiere alcanzar.
Tenemos el reto declarado, "el nuevo milenio", y para avejentarlo, dos pasos; el primero, nuestra propia actitud de triunfar; el segundo, el apoyo decidido del sistema gubernamental en base a la Ley de Carrera Administrativa para los Servidores Públicos, quedándose huérfanos de excusas para no encararlo.