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Carlos I. Zúñiga


Mi padre murió el 10 de mayo de 1951, cuando yo tenía 2 años, en la Presidencia de la República, en uno de los varios derrocamientos del Dr. Arnulfo Arias. Mi padre, como mis tíos, eran panameñistas que acompañaban al Dr. Arias.

Mi madre quedó viuda con tres hijos y embarazada. Sin empleo, sin apoyos. En esas circunstancias, se acercó al Dr. Carlos Iván Zúñiga, quien sin conocerla, una mujer humilde y del campo, le ayudó a conseguir un empleo en la imprenta del Ministerio de Educacion. Con ese trabajo, y otros, nos mantuvo a sus hijos.

Años después, cuando cursaba el tercer año en el Instituto Nacional, el Dr. Zúñiga fue al colegio, ya que uno de sus hijos era compañero nuestro de clases. Me le acerqué en el patio, le dije quién era, lo que él había hecho por nosotros y le di las gracias en mi nombre, y de mis hermanos. El Dr. Zúñiga me miró desde detrás de sus lentes, me preguntó mi nombre, se ruborizó, y me dio las gracias.

Años después me caso con una joven chiricana española, que resultó ser muy apreciada por la esposa del Dr. Zúñiga. Volví a verlo en algunas fiestas familiares. Y un mes después de la invasión de diciembre de 1989, le invitamos a cenar a nuestra casa, junto con su esposa.

Durante la cena, no podíamos dejar de comentar los hechos que estaban ocurriendo. Y el Dr. Zúñiga se lamentaba de que una persona, cuyo nombre me reservo, estaba siendo buscada para encarcelarla. Yo le pregunté al Dr. Zúñiga si esa persona había sido un apoyo del general Noriega. El Dr. Zúñiga me dijo: "Mire, Francisco: nadie debe ser perseguido por pensar diferente. La democracia es para todos, no sólo para los que gobiernan". Esta vez fui yo quien se ruborizó de vergüenza.

El Dr. Zúñiga, quien se enfrentó al doctor Arias como dirigente estudiantil, no dudó en ayudar a una viuda de uno de los seguidores de este personaje político. El Dr. Zúñiga, quien fue perseguido por los militares, no dudaba en defender que quienes apoyaron a los militares, se les respetara el derecho a pensar diferente.  

Mis respetos a un hombre que fue un ejemplo para todos. Que el Eterno lo reciba en su seno, y que no haya más penas para su familia.

101 años de Panamá América

 
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