Carta al Rector Vallarino
Sr. Rector Julio Vallarino: Yo no voté por usted, pero usted ganó las elecciones y se convirtió en el rector de todos los universitarios, incluyéndome a mí. En tales circunstancias, escribo esta carta abierta, que hago del conocimiento del Consejo Académico y de la comunidad universitaria y nacional. En enero pasado, publiqué un artículo titulado "La corrupción no tiene ideología", en el cual cité a Mario Benedetti, cuando dice que no sólo vivimos la globalización de la economía, sino también la globalización de la corrupción y la frivolidad. Lamentablemente, la Facultad de Humanidades se ha vuelto escenario de ese fenómeno.
Durante 30, años he sido profesor en la Universidad de Panamá, la universidad del pueblo panameño, como orgullosamente la llamamos. Años que sumados a los de estudiante, representan más de la mitad de mi vida dedicada a ella. En sus nobles causas y luchas siempre he participado y ella me ha distinguido con importantes cargos como los de Secretario General y Director del Instituto del Canal, los que dejé con una certificación del Mgtr. Ricardo A. Díaz G., Director de Auditoría Interna, que en una de sus partes dice: En Auditorías Internas realizadas en: Secretaría General e Instituto del Canal, durante los períodos en que fungiera como Secretario General y Director respectivamente, al Magister Miguel Montiel Guevara, no se le determinó participación directa que señalaran al interesado como sujeto de Responsabilidad Administrativa, ni por Afectación Patrimonial de Bienes Institucionales. Por si ahora alguien me inventa acusaciones, vengo de ganar una demanda por calumnia e injuria, así que estoy preparado para todo. Ciertamente, me debo a la Universidad de Panamá. Va contra mi naturaleza, contra mis principios, permanecer impávido ante hechos que atentan contra su prestigio, amenazando su existencia.
Sr. Rector: solicito formalmente su intervención en la problemática surgida en Humanidades alrededor del insólito caso de un profesor que, sin tener el título básico para ello, ingresó y permaneció en la estructura universitaria hasta su jubilación; cuando se supo, además, que tenía doble tiempo completo, lo cual es ilegal, como bien sabe. Dada la actual situación imperante, este caso, junto con otros y especialmente el de una funcionaria cuyos créditos académicos han resultado alterados, demandan la creación de una Comisión de Alto Nivel ad hoc. Agobian a la Facultad hechos como nombramientos de doble tiempo completo, casos de robos sin esclarecer en la administración anterior y lesión patrimonial en la actual, aún sin explicar, profesores asistentes que cobran "extra" por cumplir con su obligación de asistir a profesores; nombramientos de docentes en cargos administrativos, adicionales al que ya tienen como profesores, estando además, jubilados. Me opuse antes firmemente, cuando fui parte de la anterior administración central, y lo hago ahora que no lo soy, a esta práctica de otorgar "favores de tres salarios", por clientelismo politiquero, amiguismo, negocio o la razón que sea. Se comenta sobre tesis de graduación "sospechosas" de haber sido hechas indebidamente, sin que los responsables aclaren nada. Se ha creado así una atmósfera de corrupción e impunidad en la Facultad, que viene de atrás y parece no acabar. Ante todo esto, me niego a guardar silencio cómplice y exhorto a mis colegas, estudiantes y empleados honestos a hacer lo mismo. Demando su intervención porque, en última instancia, Ud. es el máximo responsable de todos los nombramientos que hay en la Universidad. Es su deber, entonces, saber a quién nombra, sin importar su recomendación. Por ejemplo, ¿sabía Ud. que premió la vulgaridad cuando nombró en un cargo adicional de investigador, en forma muy cuestionada además, a un profesor que incurrió en el vergonzoso acto de mostrarle el pene y proferirle frases ofensivas a una humilde aseadora mientras ésta hacía sus labores? ¿Qué piensa hacer Ud. ahora al respecto? La Universidad de Panamá no se merece tal degradación y desprestigio de parte de uno de sus miembros.
Sostuvo dos reuniones privadas con el decano, Mgtr. Carlos Castro, sobre estos temas, sin ningún resultado positivo. Posteriormente, el decano Castro recriminó al ex Director del Depto. de Filosofía, Mgtr. Pedro Pablo Espinoza (quien resolvió de una vez por todas el "misterio" de 20 años del título del Prof. Carrera) en una nota que evidencia en una de sus partes el desconocimiento del decano Castro de las normas que regulan la docencia en la Universidad. Cito: ...los profesores asistentes... desde luego no pueden impartir clases. (En negritas por el propio decano Castro).
¿Qué se puede esperar en esta situación? Sencillamente, acudir a una autoridad superior: la suya. Verdaderamente, no comparo algunas medidas tomadas por los órganos de gobierno universitario en los últimos tiempos. Cubrir con un lienzo negro el retrato del ex rector y ex magistrado, Lic. Eligio Salas, fue una aberracion; ponerle el nombre de un rector en funciones a una avenida de la Universidad, es un acto de agradecimiento servil y no de honor y lealtad; modificar el Artículo 288 del Estatuto Universitario contra el nepotismo fue avalar la corrupción, pues el nepotismo es corrupción; eliminar la condición sine qua non de ser profesor regular para ocupar el cargo de Director de Departamento Académico, atenta contra la carrera docente.
Sin embargo, decepcionado de la actuación del decano Castro, conversé con el Dr. César Villarreal, su secretario privado. Ahondamos en detalles que no mencionaré aquí, por el momento, en espera de resultados. El me aseguró que Ud. no tenía compromisos con la corrupción y que estaba dispuesto a combatir la impunidad. Que era consciente que había que acabar con las "botellas" que estrangulan el presupuesto de la Institución y adecentar la Universidad. Corregir los errores. Efectivamente, esas "botellas", que Ud. conoce, son ahora su problema y no de la anterior administración. Rómpalas. Haga verdad el lema de su administración de un nuevo liderazgo. Es su oportunidad de demostrar a la comunidad universitaria y nacional que su elección como rector no fue un error. Lidere la lucha contra la corrupción y la impunidad en la Universidad. Hágalo con hechos y no sólo con palabras. Porque la Universidad sólo puede ser "conciencia crítica de la Nación", si también es "conciencia crítica de sí misma".
No recibí otra cosa que evasivas a las que ya me estaba acostumbrando, (ver "Historia de una violación de derechos" El Panamá América, 26/ene/99 y "De Herodes a Pilatos: ¿ocultamiento o ineficiencia? El Panamá América 6 de abril 99); me quejé al Defensor del pueblo Dr. Italo Antinori, y a él tampoco le hicieron caso. Solamente cuando el Sr. Blanco ya debía entregar el ministerio, en mayo 99 -cinco meses y no los 30 días que dice la Constitución- le envió al Dr. Antinori copia de su informe final sin relacionarla con mi pedido, que yo recibí recién en septiembre.
Yo demostré mediante publicación de prensa, ("El exministro Luis Blanco miente y hace mentir a Pérez Balladares" El Panamá América, 5/sept/99) que lo que dijo Blanco era mentira. Usted mismo mencionó esa cifra y concepto por televisión. Yo lo he visto. ¿Eso no es mentir?.
Si usted no conoció la demanda por bienes ocultos que se le hizo a ICA, vale la pena que la conozca. Eso se queda pálido ante la realidad.
Según parece usted considera que el contrato con ICA era beneficioso para el país. Yo sostengo que no es así. ICA no tuvo necesidad de poner ni un real en el negocio. Usted les cedió tierras con las cuales de base y con el contrato consiguieron un préstamo del Banco Mundial, el resto se financió con las ventas de terrenos y luego con peajes.
Francamente, Sr. Pérez Balladares, las ofensas personales hacia mi persona que contiene su carta no corresponden a la imagen que quiere usted dar de sí mismo. Tratándose de un asunto de vital interés para la nación, usted bajó al nivel de insultos personales con sus ataques ad hominem, totalmente fuera de lugar.
Rechazo las infundadas insinuaciones con las que usted me hace aparecer como envidioso, fracasado y malicioso, cuando el único propósito de mis estudios y escritos en referencia a ICA es defender, como ciudadano, los intereses de la nación en la medida de mis posibilidades.
No soy un reasegurador fracasado. Todo lo contrario. La guerra del dictador Noriega contra Estados Unidos evocó la imposición de sanciones económicas contra Panamá. En ese mismo instante el centro internacional de reaseguros -que entonces contaba con 41 compañías reaseguradoras, donde antes de mí no había ninguna (pregúntele al Lic. Fernando Manfredo Jr.) -quedó condenado a desaparecer, pues nadie iba a colocar sus reaseguros en un país cuando su actividad económica estaba en una situación tan precaria. Todo eso, sin embargo, ocurrió varios años después de que yo me jubilé. Mis sucesores responsablemente enfrentaron la insostenible situación cuando fue necesario. Llamarme alegremente "fracasado" ¿no es calumnia? Como no he mentido, no hay lugar a calificar mis afirmaciones como calumnias y menos como injurias.
Que tenga usted un buen día.
Durante 30, años he sido profesor en la Universidad de Panamá, la universidad del pueblo panameño, como orgullosamente la llamamos. Años que sumados a los de estudiante, representan más de la mitad de mi vida dedicada a ella. En sus nobles causas y luchas siempre he participado y ella me ha distinguido con importantes cargos como los de Secretario General y Director del Instituto del Canal, los que dejé con una certificación del Mgtr. Ricardo A. Díaz G., Director de Auditoría Interna, que en una de sus partes dice: En Auditorías Internas realizadas en: Secretaría General e Instituto del Canal, durante los períodos en que fungiera como Secretario General y Director respectivamente, al Magister Miguel Montiel Guevara, no se le determinó participación directa que señalaran al interesado como sujeto de Responsabilidad Administrativa, ni por Afectación Patrimonial de Bienes Institucionales. Por si ahora alguien me inventa acusaciones, vengo de ganar una demanda por calumnia e injuria, así que estoy preparado para todo. Ciertamente, me debo a la Universidad de Panamá. Va contra mi naturaleza, contra mis principios, permanecer impávido ante hechos que atentan contra su prestigio, amenazando su existencia.
Sr. Rector: solicito formalmente su intervención en la problemática surgida en Humanidades alrededor del insólito caso de un profesor que, sin tener el título básico para ello, ingresó y permaneció en la estructura universitaria hasta su jubilación; cuando se supo, además, que tenía doble tiempo completo, lo cual es ilegal, como bien sabe. Dada la actual situación imperante, este caso, junto con otros y especialmente el de una funcionaria cuyos créditos académicos han resultado alterados, demandan la creación de una Comisión de Alto Nivel ad hoc. Agobian a la Facultad hechos como nombramientos de doble tiempo completo, casos de robos sin esclarecer en la administración anterior y lesión patrimonial en la actual, aún sin explicar, profesores asistentes que cobran "extra" por cumplir con su obligación de asistir a profesores; nombramientos de docentes en cargos administrativos, adicionales al que ya tienen como profesores, estando además, jubilados. Me opuse antes firmemente, cuando fui parte de la anterior administración central, y lo hago ahora que no lo soy, a esta práctica de otorgar "favores de tres salarios", por clientelismo politiquero, amiguismo, negocio o la razón que sea. Se comenta sobre tesis de graduación "sospechosas" de haber sido hechas indebidamente, sin que los responsables aclaren nada. Se ha creado así una atmósfera de corrupción e impunidad en la Facultad, que viene de atrás y parece no acabar. Ante todo esto, me niego a guardar silencio cómplice y exhorto a mis colegas, estudiantes y empleados honestos a hacer lo mismo. Demando su intervención porque, en última instancia, Ud. es el máximo responsable de todos los nombramientos que hay en la Universidad. Es su deber, entonces, saber a quién nombra, sin importar su recomendación. Por ejemplo, ¿sabía Ud. que premió la vulgaridad cuando nombró en un cargo adicional de investigador, en forma muy cuestionada además, a un profesor que incurrió en el vergonzoso acto de mostrarle el pene y proferirle frases ofensivas a una humilde aseadora mientras ésta hacía sus labores? ¿Qué piensa hacer Ud. ahora al respecto? La Universidad de Panamá no se merece tal degradación y desprestigio de parte de uno de sus miembros.
Sostuvo dos reuniones privadas con el decano, Mgtr. Carlos Castro, sobre estos temas, sin ningún resultado positivo. Posteriormente, el decano Castro recriminó al ex Director del Depto. de Filosofía, Mgtr. Pedro Pablo Espinoza (quien resolvió de una vez por todas el "misterio" de 20 años del título del Prof. Carrera) en una nota que evidencia en una de sus partes el desconocimiento del decano Castro de las normas que regulan la docencia en la Universidad. Cito: ...los profesores asistentes... desde luego no pueden impartir clases. (En negritas por el propio decano Castro).
¿Qué se puede esperar en esta situación? Sencillamente, acudir a una autoridad superior: la suya. Verdaderamente, no comparo algunas medidas tomadas por los órganos de gobierno universitario en los últimos tiempos. Cubrir con un lienzo negro el retrato del ex rector y ex magistrado, Lic. Eligio Salas, fue una aberracion; ponerle el nombre de un rector en funciones a una avenida de la Universidad, es un acto de agradecimiento servil y no de honor y lealtad; modificar el Artículo 288 del Estatuto Universitario contra el nepotismo fue avalar la corrupción, pues el nepotismo es corrupción; eliminar la condición sine qua non de ser profesor regular para ocupar el cargo de Director de Departamento Académico, atenta contra la carrera docente.
Sin embargo, decepcionado de la actuación del decano Castro, conversé con el Dr. César Villarreal, su secretario privado. Ahondamos en detalles que no mencionaré aquí, por el momento, en espera de resultados. El me aseguró que Ud. no tenía compromisos con la corrupción y que estaba dispuesto a combatir la impunidad. Que era consciente que había que acabar con las "botellas" que estrangulan el presupuesto de la Institución y adecentar la Universidad. Corregir los errores. Efectivamente, esas "botellas", que Ud. conoce, son ahora su problema y no de la anterior administración. Rómpalas. Haga verdad el lema de su administración de un nuevo liderazgo. Es su oportunidad de demostrar a la comunidad universitaria y nacional que su elección como rector no fue un error. Lidere la lucha contra la corrupción y la impunidad en la Universidad. Hágalo con hechos y no sólo con palabras. Porque la Universidad sólo puede ser "conciencia crítica de la Nación", si también es "conciencia crítica de sí misma".
No recibí otra cosa que evasivas a las que ya me estaba acostumbrando, (ver "Historia de una violación de derechos" El Panamá América, 26/ene/99 y "De Herodes a Pilatos: ¿ocultamiento o ineficiencia? El Panamá América 6 de abril 99); me quejé al Defensor del pueblo Dr. Italo Antinori, y a él tampoco le hicieron caso. Solamente cuando el Sr. Blanco ya debía entregar el ministerio, en mayo 99 -cinco meses y no los 30 días que dice la Constitución- le envió al Dr. Antinori copia de su informe final sin relacionarla con mi pedido, que yo recibí recién en septiembre.
Yo demostré mediante publicación de prensa, ("El exministro Luis Blanco miente y hace mentir a Pérez Balladares" El Panamá América, 5/sept/99) que lo que dijo Blanco era mentira. Usted mismo mencionó esa cifra y concepto por televisión. Yo lo he visto. ¿Eso no es mentir?.
Si usted no conoció la demanda por bienes ocultos que se le hizo a ICA, vale la pena que la conozca. Eso se queda pálido ante la realidad.
Según parece usted considera que el contrato con ICA era beneficioso para el país. Yo sostengo que no es así. ICA no tuvo necesidad de poner ni un real en el negocio. Usted les cedió tierras con las cuales de base y con el contrato consiguieron un préstamo del Banco Mundial, el resto se financió con las ventas de terrenos y luego con peajes.
Francamente, Sr. Pérez Balladares, las ofensas personales hacia mi persona que contiene su carta no corresponden a la imagen que quiere usted dar de sí mismo. Tratándose de un asunto de vital interés para la nación, usted bajó al nivel de insultos personales con sus ataques ad hominem, totalmente fuera de lugar.
Rechazo las infundadas insinuaciones con las que usted me hace aparecer como envidioso, fracasado y malicioso, cuando el único propósito de mis estudios y escritos en referencia a ICA es defender, como ciudadano, los intereses de la nación en la medida de mis posibilidades.
No soy un reasegurador fracasado. Todo lo contrario. La guerra del dictador Noriega contra Estados Unidos evocó la imposición de sanciones económicas contra Panamá. En ese mismo instante el centro internacional de reaseguros -que entonces contaba con 41 compañías reaseguradoras, donde antes de mí no había ninguna (pregúntele al Lic. Fernando Manfredo Jr.) -quedó condenado a desaparecer, pues nadie iba a colocar sus reaseguros en un país cuando su actividad económica estaba en una situación tan precaria. Todo eso, sin embargo, ocurrió varios años después de que yo me jubilé. Mis sucesores responsablemente enfrentaron la insostenible situación cuando fue necesario. Llamarme alegremente "fracasado" ¿no es calumnia? Como no he mentido, no hay lugar a calificar mis afirmaciones como calumnias y menos como injurias.
Que tenga usted un buen día.