Carta demócrata cristiana a Panamá
Hoy el Comité Político del Partido Demócrata Cristiano discute y aprueba la Carta Demócrata Cristiana a Panamá. El proyecto de programa resulta del Diálogo con Panamá que el Partido celebró en 1997, a través de veintiséis foros con más de dos mil personas de los diferentes sectores sociales y regiones de nuestro país.
La intención de la Carta es triple. Busca contribuir a que los panameños de todas las condiciones y convicciones encontremos objetivos comunes que unifiquen nuestras acciones nacionales en el respeto a nuestro pluralismo. Busca contribuir a establecer una nueva comunicación entre nuestro partido y la sociedad civil en su red de asociaciones y comunidades. Busca, por último, contribuir a que las fuerzas políticas que construimos la democracia, después de una ardua lucha contra la dictadura, nos integremos con amplitud y cohesión en una Unión por Panamá para plantera una alternativa en las elecciones de 1999, que consolide nuestra democracia y ofrezca a las panameñas y panameños un futuro mejor en libertad y equidad. El proyecto de Carta se organiza en torno a tres temas centrales.
El primer tema es la modernización de la sociedad civil y del Estado panameño. El Estado tradicional, centralista, burocrático, paternalista y propenso a la corrupción, no se puede modernizar si no se moderniza la misma sociedad civil y nuestra propia cultura. El proyecto comienza definiendo lo que entiende por modernización en respuesta a la globalización, a saber vivir más libre y responsablemente, con más y mejores oportunidades para todos. Afirma la necesidad de humanizar la globalización y luego formula las propuestas para una sociedad civil más humana y con plena iniciativa y para un Estado subsidiario y solidario que le rinda servicio.
En cuanto a la sociedad civil, por ejemplo, el proyecto insiste en promover la completa integración y estabilidad de las familias panameñas y proporcionar los recursos necesarios para poner en práctica el Código de la Familia y la Ley contra la violencia intrafamiliar. Propone que se ofrezca información sobre paternidad responsable, respetando la conciencia de cada pareja y evitando el recurso al aborto. Llama la atención sobre una acción múltiple para proteger la niñez y estimular la juventud. Identifica medidas para lograr la igualdad de reconocimiento y de oportunidades de la mujer, recomendando se encuentre la forma de que el trabajo de la mujer en el hogar permita cotizar a la Caja de Seguro Social y obtener una jubilación. También destaca el respeto que merecen los adultos mayores y recomienda crear centros especializados en la atención a personas de la tercera edad y velar por el poder adquisitivo de sus jubilaciones.
El proyecto toma en cuenta a los discapacitados, así como a los excluidos. Por otra parte, considera a los pueblos indígenas, advirtiendo que en las concesiones mineras y turísticas hay que prevenir la destrucción o contaminación del medio ambiente, y propone constituir un Fondo Nacional de Inversiones Indígenas con aportes sustanciales de los concesionarios. Concluye con consideraciones sobre la cultura panameña y la identidad nacional, en relación con la transferencia del Canal, y la perturbación que introduce el tema de la reelección presidencial.
En cuanto a la modernización del Estado, el proyecto subraya su papel como agente de justicia y de solidaridad con respecto al mercado. Reclama la ejecución efectiva de la Ley de Carrera Administrativa. Insiste en la separación de Poderes del Estado y la necesidad de limitar el presidencialismo, reforzando a la Asamblea Legislativa. Denuncia que la administración de Justicia está bajo grave sospecha de corrupción y politización, y apoya una reforma constitucional que modifique la forma de nombrar los Magistrados de la Corte Suprema. Para garantizar la seguridad ciudadana frente a la delincuencia, recomienda medidas en favor de la profesionalización de la Policía. Y plantea formas de luchar contra la corrupción.
En relación con los servicios sociales del Estado, el proyecto favorece sustituir el Estado de bienestar por la sociedad de bienestar, articulando el sistema oficial de educación, salud y jubilación, a base de principio de solidaridad, y el sistema privado, a base del principio de ahorro individualizado, para poder garantizar tanto la cobertura como la calidad de tales servicios. Para ello propone pactos sociales entre el Estado y los educadores y los médicos que garanticen sus condiciones de trabajo y de remuneración. Luego, recoge numerosas sugerencias para mejorar la educación y los servicios de salud, así como el funcionamiento de la Caja de Seguro Social. Termina con propuestas sobre la vivienda popular y el transporte público.
El segundo tema de la Carta es el desarrollo humano sostenible, o sea el proceso de ampliarle las opciones a las personas, a través de las políticas socioeconómicas. Destaca la necesidad de un crecimiento con equidad, enfoca la lucha contra la pobreza y el desempleo, enfatizando la rebaja en el costo de los servicios públicos de teléfono, electricidad y agua, programas amplios de reconversión agropecuaria, industrial y laboral y de compensación social, esfuerzos para que los trabajadores informales ingresen al mundo de la economía formal y estímulos a las inversiones productivas por parte de capitales nacionales.
En las privatizaciones requiere la democratización de la propiedad privatizada, y en la rebaja de aranceles exige la concertación real y la gradualidad. Propone medidas sobre la actividad agropecuaria, forestal, pesquera, industrial y minera, así como de servicios y de turismo. Asume posiciones sobre las áreas revertidas, el Canal y el Centro Multilateral Antidrogas. Considera que el próximo Gobierno debe retomar el hilo de decisiones con enfoque y método nacionales, no sectarios, respecto al Canal. Trata de la integración latinoamericana de nuestro país y del establecimiento de un equilibrio en nuestras relaciones internacionales. Además, reconoce nuestras necesidades en materia de conservación ecológica.
El último tema de la Carta Demócrata Cristiana a Panamá es la participación cívica y política, indispensable para que la modernización no sea impuesta autoritariamente y pueda así conducir al desarrollo humano sostenible. Destaca el papel participativo de las organizaciones civiles-empresas, sindicatos, asociaciones de consumidores, cooperativas, asociaciones gremiales y organizaciones no-gubernamentales de desarrollo-, luego de los partidos políticos, cuyas ideologías deben renovarse, y de los independientes. Sigue con propuestas sobre la descentralización tanto provincial -la elección de los Gobernadores, por ejemplo- y municipal, como en las otras dependencias del Gobierno.
La participación cívica y política requiere, según el proyecto, una cultura democrática de diálogo, negociación y concertación, y un ejercicio libre y responsable de los derechos de expresión y de información por parte de los medios, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad y del Estado. Los medios deben reconocer que los peligros a su libertad vienen tanto del exterior como del interior de ellos mismos.
La Carta Demócrata Cristiana a Panamá será la primera propuesta programática que presente un partido político de cara a las elecciones de 1999. Invita a que quienes reflexionen sobre ella envíen sus comentarios críticos y construtivos para enriquecerla o enmendarla. Es la expresión de un Partido, el PDC, que ha tomado en serio la necesidad de renovarse por el bien de Panamá y por el bienestar de los jóvenes, las mujeres y los hombres de nuestra tierra.
La intención de la Carta es triple. Busca contribuir a que los panameños de todas las condiciones y convicciones encontremos objetivos comunes que unifiquen nuestras acciones nacionales en el respeto a nuestro pluralismo. Busca contribuir a establecer una nueva comunicación entre nuestro partido y la sociedad civil en su red de asociaciones y comunidades. Busca, por último, contribuir a que las fuerzas políticas que construimos la democracia, después de una ardua lucha contra la dictadura, nos integremos con amplitud y cohesión en una Unión por Panamá para plantera una alternativa en las elecciones de 1999, que consolide nuestra democracia y ofrezca a las panameñas y panameños un futuro mejor en libertad y equidad. El proyecto de Carta se organiza en torno a tres temas centrales.
El primer tema es la modernización de la sociedad civil y del Estado panameño. El Estado tradicional, centralista, burocrático, paternalista y propenso a la corrupción, no se puede modernizar si no se moderniza la misma sociedad civil y nuestra propia cultura. El proyecto comienza definiendo lo que entiende por modernización en respuesta a la globalización, a saber vivir más libre y responsablemente, con más y mejores oportunidades para todos. Afirma la necesidad de humanizar la globalización y luego formula las propuestas para una sociedad civil más humana y con plena iniciativa y para un Estado subsidiario y solidario que le rinda servicio.
En cuanto a la sociedad civil, por ejemplo, el proyecto insiste en promover la completa integración y estabilidad de las familias panameñas y proporcionar los recursos necesarios para poner en práctica el Código de la Familia y la Ley contra la violencia intrafamiliar. Propone que se ofrezca información sobre paternidad responsable, respetando la conciencia de cada pareja y evitando el recurso al aborto. Llama la atención sobre una acción múltiple para proteger la niñez y estimular la juventud. Identifica medidas para lograr la igualdad de reconocimiento y de oportunidades de la mujer, recomendando se encuentre la forma de que el trabajo de la mujer en el hogar permita cotizar a la Caja de Seguro Social y obtener una jubilación. También destaca el respeto que merecen los adultos mayores y recomienda crear centros especializados en la atención a personas de la tercera edad y velar por el poder adquisitivo de sus jubilaciones.
El proyecto toma en cuenta a los discapacitados, así como a los excluidos. Por otra parte, considera a los pueblos indígenas, advirtiendo que en las concesiones mineras y turísticas hay que prevenir la destrucción o contaminación del medio ambiente, y propone constituir un Fondo Nacional de Inversiones Indígenas con aportes sustanciales de los concesionarios. Concluye con consideraciones sobre la cultura panameña y la identidad nacional, en relación con la transferencia del Canal, y la perturbación que introduce el tema de la reelección presidencial.
En cuanto a la modernización del Estado, el proyecto subraya su papel como agente de justicia y de solidaridad con respecto al mercado. Reclama la ejecución efectiva de la Ley de Carrera Administrativa. Insiste en la separación de Poderes del Estado y la necesidad de limitar el presidencialismo, reforzando a la Asamblea Legislativa. Denuncia que la administración de Justicia está bajo grave sospecha de corrupción y politización, y apoya una reforma constitucional que modifique la forma de nombrar los Magistrados de la Corte Suprema. Para garantizar la seguridad ciudadana frente a la delincuencia, recomienda medidas en favor de la profesionalización de la Policía. Y plantea formas de luchar contra la corrupción.
En relación con los servicios sociales del Estado, el proyecto favorece sustituir el Estado de bienestar por la sociedad de bienestar, articulando el sistema oficial de educación, salud y jubilación, a base de principio de solidaridad, y el sistema privado, a base del principio de ahorro individualizado, para poder garantizar tanto la cobertura como la calidad de tales servicios. Para ello propone pactos sociales entre el Estado y los educadores y los médicos que garanticen sus condiciones de trabajo y de remuneración. Luego, recoge numerosas sugerencias para mejorar la educación y los servicios de salud, así como el funcionamiento de la Caja de Seguro Social. Termina con propuestas sobre la vivienda popular y el transporte público.
El segundo tema de la Carta es el desarrollo humano sostenible, o sea el proceso de ampliarle las opciones a las personas, a través de las políticas socioeconómicas. Destaca la necesidad de un crecimiento con equidad, enfoca la lucha contra la pobreza y el desempleo, enfatizando la rebaja en el costo de los servicios públicos de teléfono, electricidad y agua, programas amplios de reconversión agropecuaria, industrial y laboral y de compensación social, esfuerzos para que los trabajadores informales ingresen al mundo de la economía formal y estímulos a las inversiones productivas por parte de capitales nacionales.
En las privatizaciones requiere la democratización de la propiedad privatizada, y en la rebaja de aranceles exige la concertación real y la gradualidad. Propone medidas sobre la actividad agropecuaria, forestal, pesquera, industrial y minera, así como de servicios y de turismo. Asume posiciones sobre las áreas revertidas, el Canal y el Centro Multilateral Antidrogas. Considera que el próximo Gobierno debe retomar el hilo de decisiones con enfoque y método nacionales, no sectarios, respecto al Canal. Trata de la integración latinoamericana de nuestro país y del establecimiento de un equilibrio en nuestras relaciones internacionales. Además, reconoce nuestras necesidades en materia de conservación ecológica.
El último tema de la Carta Demócrata Cristiana a Panamá es la participación cívica y política, indispensable para que la modernización no sea impuesta autoritariamente y pueda así conducir al desarrollo humano sostenible. Destaca el papel participativo de las organizaciones civiles-empresas, sindicatos, asociaciones de consumidores, cooperativas, asociaciones gremiales y organizaciones no-gubernamentales de desarrollo-, luego de los partidos políticos, cuyas ideologías deben renovarse, y de los independientes. Sigue con propuestas sobre la descentralización tanto provincial -la elección de los Gobernadores, por ejemplo- y municipal, como en las otras dependencias del Gobierno.
La participación cívica y política requiere, según el proyecto, una cultura democrática de diálogo, negociación y concertación, y un ejercicio libre y responsable de los derechos de expresión y de información por parte de los medios, los ciudadanos y las organizaciones de la sociedad y del Estado. Los medios deben reconocer que los peligros a su libertad vienen tanto del exterior como del interior de ellos mismos.
La Carta Demócrata Cristiana a Panamá será la primera propuesta programática que presente un partido político de cara a las elecciones de 1999. Invita a que quienes reflexionen sobre ella envíen sus comentarios críticos y construtivos para enriquecerla o enmendarla. Es la expresión de un Partido, el PDC, que ha tomado en serio la necesidad de renovarse por el bien de Panamá y por el bienestar de los jóvenes, las mujeres y los hombres de nuestra tierra.