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Carta a dos mujeres


El 11 de noviembre, recibí en mi despacho, una carta firmada por ustedes, como representantes de la Fundación para la Promoción de la Mujer, en donde me enviaban además dos boletos de B/.50.00 cada uno, como una invitación a una cena que según explicaban ustedes, habían escogido a la Sra. Presidenta doña Mireya Moscoso, como la mujer política "estrella del año", junto a otras personas a quienes no voy a mencionar porque quiero referirme a la distinción que ustedes, como Funde Mujer hacen a Doña Mireya.
Enseguida vinieron a mi mente las cosas que se dieron a nivel político en las pasadas elecciones, cuando ustedes, dos destacadas miembros de la Democracia Cristiana, la mañana siguiente del día en que decidieron en el Magnus Eventus, apoyar la figura del ingeniero Alberto Vallarino como candidato presidencial, participaron en un programa radial, matutino, en KWC y en donde manifestaron públicamente que apoyaban a un hombre capaz, inteligente, preparado, etc. etc., porque Mireya Moscoso era una incapaz, falta de estudios y de preparación que no la hacían apta para ser la presidenta de nuestro país y otras cosas más, para que recuerden bien pidan el cassette que debe tenerlo la emisora, en aquella ocasión me dije ¿estas son las mismas personas que promueven a la mujer?.
Tener una inclinación por un candiato/a específico/a, no es pecado, yo siempre he respetado en público y en privado las diferencias de opinión y muy especialmente a los adversarios políticos, porque creo en la democracia y en el respeto a la persona humana; sin embargo todo se puede dar sin denigrar al ser humano.
Hoy al recibir su invitación realmente compruebo que en nuestra sociedad los valores están trastocados, porque me pregunto ¿con qué cara pretenden galardonar a la misma mujer que tanto deploraron no sólo políticamente, sino también en el plano de su vida privada?.
¿Es que acaso por ser hoy Doña Mireya Moscoso la presidenta de la República cambió su valoración?.
También recuerdo, Teresita, que el día en que el movimiento de mujeres propició la firma del Pacto ético-electoral, nos tocó sentarnos juntas y vienen a mi mente tus críticas a cada una de las palabras que la candidata presidencial formuló y enfáticamente asegurabas que ella jamás ganaría las elecciones presidenciales.
Esta experiencia que me permite vivir Dios hoy día, me reafirma que debemos seguir luchando por una clase política nueva, por una nueva cultura política, con una visual humana, de mutuo respeto, sobre todo basada en verdaderos valores éticos; la promoción de la mujer política moderna no debe basarse en viejos y tradicionales estereotipos de política criolla, tiene que ser totalmente diferente.
Como comprenderán, por todo lo antes expuesto, mis principios firmes y de convicción al igual que mi inteligencia emocional, no me permiten asistir a este acto en donde la seriedad y el amor con el que caracterizo mis actuaciones no compaginan.
Si Doña Mireya asiste, esa es su decisión y la respeto, pero como mujer de sólidas convicciones que creo en ella desde el principio, no asistiré a este acto; las mujeres que creemos en ella desde el inicio, no sólo como figura específicamente, sino como todo un proyecto político, en beneficio de las mayorías de este país, ya la galardonamos ampliamente al darle nuestro voto y nuestra confianza como mujer, al acudir mayoritariamente a las urnas, para que dirigiera los destinos de nuestro país. Sin más,
Mujer, mayor de edad, panameña que apoyo a las mujeres de mi país sin distingo de credo, raza, cultura y afiliación política.

101 años de Panamá América

 
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