Carta a un líder magisterial
EL EDUCADOR ES un ente dinámico, transformador, forjado en el crisol de la entrega, de la vocación, del servicio; es un líder, un conductor de seres humanos quien busca, propicia la metamorfosis social positiva basamentada en principios éticos y cristianos, lucha tesoneramente por derrumbar estructuras arcaicas asfixiantes, las cuales impiden el desarrollo del ser humano, extrayendo de sus educandos los pensamientos egolatristas conduciéndolo al nosotros que edifica.
El educador de avanzada es aquel que mira con luces largas, no lucha tan sólo por un estipendio, tampoco por oropeles ni títulos rimbombantes; cree, lucha por una sociedad nueva inclusiva, tolerante, justa y en donde impere el sentimiento más puro.. El amor.
Todo educador con mística de servicio sigue la senda trazada por zapadores de la educación como la insigne Sara Sotillo, Octavio Méndez Pereira, Valentín Medina, Alfredo Cantón, entre muchos otros, quienes lucharon de manera incansable, tesonera con visión de futuro por erradicar todo tipo de sociedad excluyente.
Como padre de hijos con discapacidad, como educador, no comprendo y me estremece que un educador con rostro acético solicite quitar el pie del acelerador de una transformación social humana como lo es la inclusión educativa, el derecho inalienable de nuestros hijos con necesidades educativas especiales a participar en ese entorno social donde han nacido, donde crecen, se desarrollan y muchos de ellos serán enterrados; una inclusión exigida, demandada y fundamentada en derechos humanos universales por padres, madres y maestros especializados. Por ello conceptuamos inaudito que un maestro solicite de manera enfática más tiempo de marginalidad, de etiquetación, de rotulación y de exclusión para maravillosos seres que no pidieron nacer con discapacidades diversas, y que un elevado porcentaje de ellas, demostrando coraje, valentía hoy día, es ente productivo para su patria.
El maestro trae a colación temores de docentes regulares por mordidas, convulsiones, agresividad por parte de nuestros hijos, mas olvida mencionar aquellos colegas abatidos por balas de jóvenes "normales", el ataque artero de algunas madres de niños "normales", a maestras por llamarles la atención a sus vástagos, jovenzuelas "normales" intercambiando golpes con sus mentoras.
Al maestro, al cual admiramos profundamente por su facundia, por su praxis social, le invitamos a que nos acompañe en un periplo idílico, pero factible que fundamentaremos en tres puntos: A. Demos forma a un frente combativo que se oponga a ese lenguaje procaz, propio de albañales, que escuchamos en algunas emisoras del país. Enfrentémonos a los intereses creados sin temor alguno, exigiendo se elimine ese tipo de telenovelas que incitan a la lujuria, a la traición y a la desintegración familiar; digamos "No" a programas musicales que impulsan a nuestros jóvenes a todo tipo de aberraciones.
B. Denunciemos la destrucción de nuestro ecosistema, todo tipo de cohecho, vicios denigrantes, apropiación de bienes, falsificación de documentos sin importarnos nivel social, partidista ni gremial.
C. Exijamos sea cambiado el sistema de puntuación para seleccionar a los educadores, ya que no refleja su creatividad, sus conocimientos, su calidad moral, convirtiéndonos en un número impersonal. Dicho movimiento rescataría a nuestra sociedad de ese légamo putrefacto de violencia, irrespeto, que trata de ahogarla dando forma a una cultura de paz tan anhelada por los ciudadanos probos de este país.
Quienes hemos bregado por largos años para eliminar etiquetas, epítetos, letreros difamantes como "el morón", "el mongoloide", "el cojo", "el tuerto", entre muchos otros, y en compañía de muchos maestros especializados, tocamos puertas, fuimos dando forma a ese mundo inclusivo para nuestros hijos con NEE; no permaneceremos de brazos cruzados si algunas personas, en búsqueda de protagonismo, liderazgo u otro móvil, traten de devolver a centros cerrados a nuestros hijos.
Admiramos la labor del IPHE, pero dicha labor no desaparece; al contrario, se fortalece, se acrecenta, ya que a lo largo y ancho de nuestra geografía ístmica, encontraremos a un maestro especial trabajando hombro con hombro con su homólogo regular imbuidos de amor para con todos sus educandos. "
El líder magisterial, sumergido en elucubraciones didácticas, curriculares y estructurales, olvida que está en cada uno de nosotros, que conformamos la comunidad educativa, subsanar las debilidades convirtiéndolas en fortalezas, pero en el campo de acción y no en áreas restringidas que para algunas personas (las pocas) señalaban como las de los no normales o enfermos.
El hablar de adecuaciones nos lleva a replantear estas interrogantes: ¿Qué se hicieron aquellas verbenas de ropajes de colores donde se hacía gala de ingenio y creatividad? ¿En qué mundo se sumieron aquellos sainetes histriónicos que coadyuvaron a expandir nuestra imaginación y conocimientos? ¿Por qué permitimos saraos en donde una discoteca desgrana música impropia? ¿Por qué aceptamos impúberes niñas embarazadas conociendo lo delicado de su estado? ¿Dónde están los programas antidrogas, escuela para padres esenciales en estos momentos tan difíciles en que vivimos? Entonces, líder magisterial, no pidamos quitar el pie del acelerador a un movimiento humano, cristiano, en donde finalmente un gobierno escucha, se solidariza con padres y maestros que por décadas pidieron nuestros hijos fueran vistos como lo que son "seres humanos", "entes productivos" y no enfermos.
Mis parabienes por esa acción póstuma de rendir tributo a esos seres, heroínas que cumpliendo con su labor, con su postulado, han dejado la vida en inhóspitas regiones. Educadores que pasaron penurias, sufrimientos y alegrías al llevar la luz del conocimiento a sus amados niños, abandonando la tibieza de su hogar.
Formo parte de una asociación de profesores, cuyo nervio motor y mística es luchar de manera incansable por estructurar una sociedad donde impere la equidad, respeto, el amor, la justicia social y una inclusión total. Somos de esos jóvenes, espiritualmente hablando, que por nuestros ideales, nuestros sueños fundamentados en la verdad, estamos dispuestos a ofrendarlo todo.
El tramo que abarca el ensanche de la autopista Arraiján - La Chorrera es de 21 kilómetros.
A lo largo de la carretera se construirán alrededor de 6 puentes vehiculares y 28 pasos elevados.
El proceso de cargo de afectación de movimiento le corresponde a la empresa M&S, según el MOP.
El educador de avanzada es aquel que mira con luces largas, no lucha tan sólo por un estipendio, tampoco por oropeles ni títulos rimbombantes; cree, lucha por una sociedad nueva inclusiva, tolerante, justa y en donde impere el sentimiento más puro.. El amor.
Todo educador con mística de servicio sigue la senda trazada por zapadores de la educación como la insigne Sara Sotillo, Octavio Méndez Pereira, Valentín Medina, Alfredo Cantón, entre muchos otros, quienes lucharon de manera incansable, tesonera con visión de futuro por erradicar todo tipo de sociedad excluyente.
Como padre de hijos con discapacidad, como educador, no comprendo y me estremece que un educador con rostro acético solicite quitar el pie del acelerador de una transformación social humana como lo es la inclusión educativa, el derecho inalienable de nuestros hijos con necesidades educativas especiales a participar en ese entorno social donde han nacido, donde crecen, se desarrollan y muchos de ellos serán enterrados; una inclusión exigida, demandada y fundamentada en derechos humanos universales por padres, madres y maestros especializados. Por ello conceptuamos inaudito que un maestro solicite de manera enfática más tiempo de marginalidad, de etiquetación, de rotulación y de exclusión para maravillosos seres que no pidieron nacer con discapacidades diversas, y que un elevado porcentaje de ellas, demostrando coraje, valentía hoy día, es ente productivo para su patria.
El maestro trae a colación temores de docentes regulares por mordidas, convulsiones, agresividad por parte de nuestros hijos, mas olvida mencionar aquellos colegas abatidos por balas de jóvenes "normales", el ataque artero de algunas madres de niños "normales", a maestras por llamarles la atención a sus vástagos, jovenzuelas "normales" intercambiando golpes con sus mentoras.
Al maestro, al cual admiramos profundamente por su facundia, por su praxis social, le invitamos a que nos acompañe en un periplo idílico, pero factible que fundamentaremos en tres puntos: A. Demos forma a un frente combativo que se oponga a ese lenguaje procaz, propio de albañales, que escuchamos en algunas emisoras del país. Enfrentémonos a los intereses creados sin temor alguno, exigiendo se elimine ese tipo de telenovelas que incitan a la lujuria, a la traición y a la desintegración familiar; digamos "No" a programas musicales que impulsan a nuestros jóvenes a todo tipo de aberraciones.
B. Denunciemos la destrucción de nuestro ecosistema, todo tipo de cohecho, vicios denigrantes, apropiación de bienes, falsificación de documentos sin importarnos nivel social, partidista ni gremial.
C. Exijamos sea cambiado el sistema de puntuación para seleccionar a los educadores, ya que no refleja su creatividad, sus conocimientos, su calidad moral, convirtiéndonos en un número impersonal. Dicho movimiento rescataría a nuestra sociedad de ese légamo putrefacto de violencia, irrespeto, que trata de ahogarla dando forma a una cultura de paz tan anhelada por los ciudadanos probos de este país.
Quienes hemos bregado por largos años para eliminar etiquetas, epítetos, letreros difamantes como "el morón", "el mongoloide", "el cojo", "el tuerto", entre muchos otros, y en compañía de muchos maestros especializados, tocamos puertas, fuimos dando forma a ese mundo inclusivo para nuestros hijos con NEE; no permaneceremos de brazos cruzados si algunas personas, en búsqueda de protagonismo, liderazgo u otro móvil, traten de devolver a centros cerrados a nuestros hijos.
Admiramos la labor del IPHE, pero dicha labor no desaparece; al contrario, se fortalece, se acrecenta, ya que a lo largo y ancho de nuestra geografía ístmica, encontraremos a un maestro especial trabajando hombro con hombro con su homólogo regular imbuidos de amor para con todos sus educandos. "
El líder magisterial, sumergido en elucubraciones didácticas, curriculares y estructurales, olvida que está en cada uno de nosotros, que conformamos la comunidad educativa, subsanar las debilidades convirtiéndolas en fortalezas, pero en el campo de acción y no en áreas restringidas que para algunas personas (las pocas) señalaban como las de los no normales o enfermos.
El hablar de adecuaciones nos lleva a replantear estas interrogantes: ¿Qué se hicieron aquellas verbenas de ropajes de colores donde se hacía gala de ingenio y creatividad? ¿En qué mundo se sumieron aquellos sainetes histriónicos que coadyuvaron a expandir nuestra imaginación y conocimientos? ¿Por qué permitimos saraos en donde una discoteca desgrana música impropia? ¿Por qué aceptamos impúberes niñas embarazadas conociendo lo delicado de su estado? ¿Dónde están los programas antidrogas, escuela para padres esenciales en estos momentos tan difíciles en que vivimos? Entonces, líder magisterial, no pidamos quitar el pie del acelerador a un movimiento humano, cristiano, en donde finalmente un gobierno escucha, se solidariza con padres y maestros que por décadas pidieron nuestros hijos fueran vistos como lo que son "seres humanos", "entes productivos" y no enfermos.
Mis parabienes por esa acción póstuma de rendir tributo a esos seres, heroínas que cumpliendo con su labor, con su postulado, han dejado la vida en inhóspitas regiones. Educadores que pasaron penurias, sufrimientos y alegrías al llevar la luz del conocimiento a sus amados niños, abandonando la tibieza de su hogar.
Formo parte de una asociación de profesores, cuyo nervio motor y mística es luchar de manera incansable por estructurar una sociedad donde impere la equidad, respeto, el amor, la justicia social y una inclusión total. Somos de esos jóvenes, espiritualmente hablando, que por nuestros ideales, nuestros sueños fundamentados en la verdad, estamos dispuestos a ofrendarlo todo.
El tramo que abarca el ensanche de la autopista Arraiján - La Chorrera es de 21 kilómetros.
A lo largo de la carretera se construirán alrededor de 6 puentes vehiculares y 28 pasos elevados.
El proceso de cargo de afectación de movimiento le corresponde a la empresa M&S, según el MOP.