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cartas al diario


Mis pequeñas experiencias

Cuando estamos en un salón de clases nos percatamos de la carencia de afecto, seguridad y estima que tienen la mayoría de nuestros estudiantes, y en la primaria se refleja más, porque son pequeños y se encuentran en ese proceso de búsqueda de seguridad, “que se supone”, deben darles los padres, pero que no es así.

Es alarmante como aumenta esta situación, por eso me permito dirigirles a ustedes, padres de familia, algunos consejos que, si lo toman y lo hacen a conciencia, lograrán resultados positivos.

Tener siempre presente a Dios, nuestro Señor. Él con su bondad infinita nos guiará por el camino correcto.

No desfallecer ante los obstáculos, aunque su vida sea una secuencia de problemas; es allí donde obtenemos más fuerzas para seguir adelante.

Que su hijo o hija no los vean afligidos, no irradien rencor, ni palabras hirientes a sus hijos porque después se arrepentirán.

Nunca diga “No Puedo” delante de sus hijos. Recuerde que ustedes son los ídolos para ellos. Al contrario, llénese de valor y haga las cosas de la mejor manera.” Sí se puede”.

Nunca hable mal de ninguna persona y sobre todo si es el docente que le imparte clases a su niño delante de él o ella. Demuestre siempre respeto, aunque no esté de acuerdo con alguien o algo; mantenga siempre la reserva y converse con esa persona en privado.

Nunca diga “No tengo Tiempo”. Existe una palabra clave “organícese”. En el momento  en que usted aprenda a hacerlo, las cosas van a ser mucho más favorables.

El tiempo es un detonante que puede cambiar el curso de nuestras vidas.

Déle calidad de tiempo a su hijo o hija, comparta sus experiencias, aunque usted venga completamente agotado de su trabajo.

Dedíquele tiempo. ¿Quién ha dicho que la vida es fácil? Sacrificio, es la respuesta. No busque excusas para evadir situaciones.

No necesita ser Navidad, ni el día del cumpleaños del niño o niña para abrazarlo, besarlo y decirle cuanto lo quiere.

Esos tres aspectos son los que le van a dar seguridad y estima al niño para que su crecimiento y desarrollo sea beneficioso. Esto se debe hacer desde que están en el vientre. Hacerlos vivir en un ambiente agradable de seguridad, confianza y amor son imprescindibles para su formación. Haga esto y verá como el rendimiento académico y la conducta de su niño cambiará grandemente.

Estar más pendientes de sus actividades, de la escuela. Tampoco la idea es obsesionarse como hacen algunos padres. Sea prudente y tenga paciencia.

Existen cantidades de consejos y situaciones, pero escogí éstos, porque son los que vivo a diario en mi aula de clases.

Yo no tengo la verdad absoluta, pero si usted ha leído los siete consejos detenidamente, los demás vendrán solos.


Jolene de Samaniego
Docente del Colegio Nuestra Señora del Carmen

101 años de Panamá América

 
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