Casas condenadas problema de nunca acabar
Uno de los males sociales que no han podido erradicar los últimos gobiernos en este país es el de las casas condenadas. Sitios que en su gran mayoría fueron construidos para personas de escasos recursos.
Sin embargo, el tiempo ha pasado y hasta la fecha miles de panameños aún residen en estos viejos caserones, los que no cuentan con las mínimas medidas de salubridad para albergar a una persona.
En barrios como El Chorrillo, Santa Ana, Curundú, San Felipe, Río Abajo, Calidonia, parte de Parque Lefevre, entre otros, son donde más se encuentran estos viejos caseríos, los que junto a su historia, muchas veces han servido de inspiración para poetas y compositores nacionales.
Actualmente miles de personas aún residen en estos inmuebles sin esperanza de ser reubicados, debido a que no cuentan con un ingreso permanente para pagar un apartamento nuevo de los que construye el gobierno en los sectores antes mencionados.
Roxana Villarreal, residente en la casa No. 41, en El Chorrillo, explicó a El Panamá América que su esposo está dispuesto a pagar por una mejor vivienda, pero los inconvenientes bancarios han imposibilitado que pueda obtener la ayuda por parte del MIVI.
Para Rolando Newland, del mismo sector, el problema radica en que los gobernantes se olvidan por completo de los sectores humildes del país, sólo se acuerdan de los pobres cuando quieren votos para ganar las elecciones después no se les vuelve a ver.
A juicio de Newland, en Panamá hay suficiente dinero para que el Estado les de vivienda decorosas a los pobres y eliminar las casa condenadas de un vez por todas.
Del Ministerio de Vivienda (MIVI) informaron que el problema radica en que muchas personas que residen en casas condenadas quieren que el gobierno les regale el departamento, ignorando que allí son ubicadas aquellas personas que están en disposición de pagar.
Explicaron que las personas que aspiran a adquirir uno de los apartamentos deben llenar una serie de requisitos y de clasificar son llamados posteriormente. "El problema es que hay muchas personas que pueden pagar una nueva vivienda, sin embargo, aspiran a que el Estado se las regale", dijo la fuente.
Reconoció que la mayoría de las personas que residen en estos viejos caserones realmente enfrentan una situación económica precaria, por lo que se le dificulta la obtención de una vivienda.
Informó que el MIVI continúa construyendo nuevos edificios para personas de escasos recursos, sin embargo, el problema de las casas condenadas persiste.
Sin embargo, el tiempo ha pasado y hasta la fecha miles de panameños aún residen en estos viejos caserones, los que no cuentan con las mínimas medidas de salubridad para albergar a una persona.
En barrios como El Chorrillo, Santa Ana, Curundú, San Felipe, Río Abajo, Calidonia, parte de Parque Lefevre, entre otros, son donde más se encuentran estos viejos caseríos, los que junto a su historia, muchas veces han servido de inspiración para poetas y compositores nacionales.
Actualmente miles de personas aún residen en estos inmuebles sin esperanza de ser reubicados, debido a que no cuentan con un ingreso permanente para pagar un apartamento nuevo de los que construye el gobierno en los sectores antes mencionados.
Roxana Villarreal, residente en la casa No. 41, en El Chorrillo, explicó a El Panamá América que su esposo está dispuesto a pagar por una mejor vivienda, pero los inconvenientes bancarios han imposibilitado que pueda obtener la ayuda por parte del MIVI.
Para Rolando Newland, del mismo sector, el problema radica en que los gobernantes se olvidan por completo de los sectores humildes del país, sólo se acuerdan de los pobres cuando quieren votos para ganar las elecciones después no se les vuelve a ver.
A juicio de Newland, en Panamá hay suficiente dinero para que el Estado les de vivienda decorosas a los pobres y eliminar las casa condenadas de un vez por todas.
Del Ministerio de Vivienda (MIVI) informaron que el problema radica en que muchas personas que residen en casas condenadas quieren que el gobierno les regale el departamento, ignorando que allí son ubicadas aquellas personas que están en disposición de pagar.
Explicaron que las personas que aspiran a adquirir uno de los apartamentos deben llenar una serie de requisitos y de clasificar son llamados posteriormente. "El problema es que hay muchas personas que pueden pagar una nueva vivienda, sin embargo, aspiran a que el Estado se las regale", dijo la fuente.
Reconoció que la mayoría de las personas que residen en estos viejos caserones realmente enfrentan una situación económica precaria, por lo que se le dificulta la obtención de una vivienda.
Informó que el MIVI continúa construyendo nuevos edificios para personas de escasos recursos, sin embargo, el problema de las casas condenadas persiste.