Casco Antiguo, un activo sin explotar
Quien ha tenido la oportunidad de visitar las ciudades de Cartagena, Colombia, San Juan, Puerto Rico y Antigua, Guatemala, y decide hacer un recorrido por el Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, no puede entender cómo es que aún hoy, en el siglo XXI, no se han tomado las acciones para que nuestro San Felipe, esté a la par de estas tres ciudades joyas y patrimonios de la humanidad.
Al recorrer las calles y aceras maltratadas de nuestra vieja ciudad, hay que tener un cuidado especial para no caer dentro de alcantarillas rotas, ser víctima de algún balcón que se desplome de las más de 400 casas condenadas por el MIVI, de las cuales el Gobierno es dueño de una buena cantidad, o pasar por la calle equivocada y resultar víctima de delincuencia.
Notarán en el recorrido, la falta de áreas de estacionamientos, los problemas en la infraestructura de alcantarillados y calles, tuberías de agua potable rotas, hidrantes contra incendio, todos dañados, conexiones eléctricas que violan todas las medidas básicas de seguridad, casas a punto de desplomarse e incendiarse, familias viviendo en condiciones realmente peligrosas.
Aún así, se puede vislumbrar una belleza excepcional, historia, plazas bellas, parques bien limpios, edificios de valor arquitectónico único en el mundo, y una riqueza en potencial, esperando a gritos ser rescatada de un olvido y puesta en valor a favor de Panamá y del mundo.
Verán también algunas casas restauradas, básicamente entre las calles I y 6 únicamente, un 5% del total de las casas por restaurar, algunos turistas en sandalias, muchos funcionarios públicos, residentes varios, museos, oficinas y mucho Gobierno.
Es una combinación de detalles muy especiales, que para algunos puede ser tema de canciones, para otros, es un potencial de solución a las necesidades básicas de empleo que tiene Panamá y que no se está atendiendo.
Cuando se creó la Ley No. 9 del 27 de agosto de 1997 y se declaró Patrimonio Histórico de la Humanidad el Casco Antiguo, el Estado Panameño, había entendido el potencial que el desarrollo del sector involucraba para el país. Como esto no lo podía hacer solo el Gobierno, invitó, con una alfombra roja, a la empresa privada y la banca comercial y se dieron condiciones especiales que incentivaban la inversión, a la vez, el Gobierno se obligó a cumplir con inversiones en infraestructuras, planificación, desalojo de inmuebles condenados, y muchos otros factores, que forman parte de un gran plan maestro de desarrollo sostenible del turismo.
Si los incentivos fuesen aprovechados y la empresa privada se arriesgaba a desarrollar el área y el Gobierno cumplía con sus obligaciones y compromisos adquiridos en la ley, el desarrollo del sector, prometía una inversión por arriba de los dos billones de dólares solamente en la primera etapa del desarrollo del sector. Solo en la etapa de la construcción y adecuación.
Esta considerable cifra representaría una importante inyección económica de circulante en nuestra economía y significaría igualmente miles de puestos de empleo que se requerirían en los proyectos de restauración, reconstrucción y comercialización. Habría que sumarle las divisas que obtendría nuestro país por la explotación turística y comercial del área y los miles de puestos permanentes de trabajo que estas dos actividades requerirían.
Pero algo ha pasado y la puesta en valor de San Felipe, se ha pasmado y ha quedado más en la mente e imaginación, que en la realidad.
Es una verdad difícil de esconder que para lograr el desarrollo económico y social que requiere nuestro país y merece San Felipe, se hace indispensable: 1...una mayor participación del Gobierno, con perfecta transparencia en la planificación del desarrollo del sector, que incluya la participación y consulta de todos los actores.
2...que el Gobierno invierta en infraestructuras y la solución de viviendas para la gran cantidad de ciudadanos que deben ser desalojados de las casas condenadas y aquellas por restaurar, y que el Municipío de Panamá administre sabiamente, su obligación como autoridad competente, el desalojo de los inmuebles condenados.
3...que el Gobierno garantice la seguridad jurídica y financiera de las inversiones del sector privado y público y que sirva de facilitador y promotor de una mayor inversión privada y que el Gobierno, prorrogue la Ley No.9, que vence en el 2007 y que necesita de revisión y prórroga, dado el atraso que ha sufrido el despegue del sector y la necesidad que tiene el Gobierno, y la tenemos todos, de contar con la inversión del sector privado y financiero.
Consideremos la importancia del Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá en la economía nacional y entendamos, de una vez por todas, que este es un activo sin explotar clamando a gritos el apoyo constructivo del Gobierno.
Al recorrer las calles y aceras maltratadas de nuestra vieja ciudad, hay que tener un cuidado especial para no caer dentro de alcantarillas rotas, ser víctima de algún balcón que se desplome de las más de 400 casas condenadas por el MIVI, de las cuales el Gobierno es dueño de una buena cantidad, o pasar por la calle equivocada y resultar víctima de delincuencia.
Notarán en el recorrido, la falta de áreas de estacionamientos, los problemas en la infraestructura de alcantarillados y calles, tuberías de agua potable rotas, hidrantes contra incendio, todos dañados, conexiones eléctricas que violan todas las medidas básicas de seguridad, casas a punto de desplomarse e incendiarse, familias viviendo en condiciones realmente peligrosas.
Aún así, se puede vislumbrar una belleza excepcional, historia, plazas bellas, parques bien limpios, edificios de valor arquitectónico único en el mundo, y una riqueza en potencial, esperando a gritos ser rescatada de un olvido y puesta en valor a favor de Panamá y del mundo.
Verán también algunas casas restauradas, básicamente entre las calles I y 6 únicamente, un 5% del total de las casas por restaurar, algunos turistas en sandalias, muchos funcionarios públicos, residentes varios, museos, oficinas y mucho Gobierno.
Es una combinación de detalles muy especiales, que para algunos puede ser tema de canciones, para otros, es un potencial de solución a las necesidades básicas de empleo que tiene Panamá y que no se está atendiendo.
Cuando se creó la Ley No. 9 del 27 de agosto de 1997 y se declaró Patrimonio Histórico de la Humanidad el Casco Antiguo, el Estado Panameño, había entendido el potencial que el desarrollo del sector involucraba para el país. Como esto no lo podía hacer solo el Gobierno, invitó, con una alfombra roja, a la empresa privada y la banca comercial y se dieron condiciones especiales que incentivaban la inversión, a la vez, el Gobierno se obligó a cumplir con inversiones en infraestructuras, planificación, desalojo de inmuebles condenados, y muchos otros factores, que forman parte de un gran plan maestro de desarrollo sostenible del turismo.
Si los incentivos fuesen aprovechados y la empresa privada se arriesgaba a desarrollar el área y el Gobierno cumplía con sus obligaciones y compromisos adquiridos en la ley, el desarrollo del sector, prometía una inversión por arriba de los dos billones de dólares solamente en la primera etapa del desarrollo del sector. Solo en la etapa de la construcción y adecuación.
Esta considerable cifra representaría una importante inyección económica de circulante en nuestra economía y significaría igualmente miles de puestos de empleo que se requerirían en los proyectos de restauración, reconstrucción y comercialización. Habría que sumarle las divisas que obtendría nuestro país por la explotación turística y comercial del área y los miles de puestos permanentes de trabajo que estas dos actividades requerirían.
Pero algo ha pasado y la puesta en valor de San Felipe, se ha pasmado y ha quedado más en la mente e imaginación, que en la realidad.
Es una verdad difícil de esconder que para lograr el desarrollo económico y social que requiere nuestro país y merece San Felipe, se hace indispensable: 1...una mayor participación del Gobierno, con perfecta transparencia en la planificación del desarrollo del sector, que incluya la participación y consulta de todos los actores.
2...que el Gobierno invierta en infraestructuras y la solución de viviendas para la gran cantidad de ciudadanos que deben ser desalojados de las casas condenadas y aquellas por restaurar, y que el Municipío de Panamá administre sabiamente, su obligación como autoridad competente, el desalojo de los inmuebles condenados.
3...que el Gobierno garantice la seguridad jurídica y financiera de las inversiones del sector privado y público y que sirva de facilitador y promotor de una mayor inversión privada y que el Gobierno, prorrogue la Ley No.9, que vence en el 2007 y que necesita de revisión y prórroga, dado el atraso que ha sufrido el despegue del sector y la necesidad que tiene el Gobierno, y la tenemos todos, de contar con la inversión del sector privado y financiero.
Consideremos la importancia del Conjunto Monumental Histórico del Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá en la economía nacional y entendamos, de una vez por todas, que este es un activo sin explotar clamando a gritos el apoyo constructivo del Gobierno.