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Caso Portugal y la impunidad


Para quienes creemos que los crímenes cometidos durante las dictaduras de Torrijos y Noriega, no pueden quedar en la impunidad, la materialización de una audiencia internacional en la que se emplaza al Estado a rendir cuentas por crímenes contra la humanidad, es un paso importantísimo. La audiencia que sobre el caso Heliodoro Portugal se inicio, el martes pasado, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, genera satisfacción, porque la negación de justicia interna, puede verse corregida gracias a la acción de la justicia externa a la que el Estado Panameño aceptó someterse, si violaba Derechos Humanos.

Pero en esta audiencia, según me informan, no faltaron los "servividores" públicos que se ampararon en el cobijo del Estado (ayer como dictadura militar y hoy como aparato encubridor) que intentaron perpetuar la impunidad argumentando leguleyadas que a todas luces se oponen a los Derechos Humanos.

Para ellos "la Corte no puede examinar el caso puesto que Portugal fue ejecutado en 1970 y Panamá aceptó la jurisdicción de la Corte en 1990". Es decir, aquí lo importante no es si unos sujetos amparados por la criminalidad del Estado militarista secuestraron, torturaron, asesinaron y desaparecieron a Portugal; lo importante es que cuando ello ocurrió, a la misma dictadura gobernante no le había dado la gana de suscribir ciertos compromisos internacionales de Derechos Humanos y como ello sí se hizo tan pronto terminó la dictadura, entonces esos compromisos no pueden ser argumentados para hacer justicia en el caso que ellos mismos cometieron.

Los medios nos informan de una audiencia en la que se exponen dos posturas: ( 1) La de aquellos que consideran que la desaparición forzada de Heliodoro Portugal ha violado el Derecho Humano a la vida, al debido proceso y otros derechos fundamentales más; y (2) La de quienes defienden y encubren la impunidad de funcionarios que violaron esos derechos, pero lo peor de estos, es que son o han sido funcionarios que se han proyectado y se pretenderán seguir proyectando hacia a la sociedad, como defensores de los Derechos Humanos, pero terminan defendiendo lo contrario.

Recordemos que desaparecido Portugal -1970- y otros cientos de panameños víctimas de la oprobiosa dictadura, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) vino unos años después -1977- en una visita "in loco" y cuando le preguntaron a la dictadura por el paradero de Portugal, argumentaron desconocerlo.

Dos décadas después apareció un cuerpo enterrado en el Cuartel Los Pumas de Tocumen y gracias al periodismo de investigación de Rafael Pérez Jaramillo, y el aporte económico de Ramón Fonseca, se pudo hacer una prueba de ADN que permitió identificar a Portugal. Fue eso lo que obligó a la Procuraduría de entonces, a reabrir el caso.

101 años de Panamá América

 
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