Caso Powell-De Ávila
Acto desafortunado e injustificable, el disparo que le hizo el separado director del Colegio Artes y Oficios, Luis Powell, al ciudadano Daniel De Ávila Hernández no es una novedad en el Panamá de hoy ni tampoco un hecho único. Cada día los medios traen ejemplos similares, aunque en el tema que tratamos llama la atención el nivel en el que se produjo. Cada día en Panamá se suscitan acciones de intolerancia, donde pequeñas excusas generan grandes problemas, sobre todo en sectores poco instruidos de la sociedad. Claro que el profesor Powell, tanto por su nivel de escolaridad como por el cargo que ostenta, no hace parte de ese segmento social, aunque haya actuado como tal. Un peligroso clima de intolerancia se está apoderando de la sociedad panameña. Pero la intolerancia vende una falsa imagen de arrogancia y poder. En el fondo pareciera tratarse de una prevaleciente inseguridad en las relaciones interpersonales. Pocas personas parecen dispuestas a esperar las primeras acciones de unos contra otros. Antes aparecen medidas como las de Powell y luego las consecuencias. El primer problema que plantea este incidente es el intento de Powell de “colarse” en la fila de autos, acto cotidiano de burla de unos contra otros; luego el choque, y posteriormente el disparo. Una secuencia de irregularidades que solo reflejan intolerancia y viveza…y luego los acontecimientos, que la sociedad debe observar con justificada preocupación.