Castigo ejemplar
El reciente descubrimiento de venta de fichas falsas de la CSS que fueron vendidas por algunos de sus funcionarios y compradas por patronos morosos en el pago de sus cuotas obrero-patronales, requiere una prolija investigación y un justo castigo para ambas partes. El caso revela una vez más el estado de podredumbre que ha hecho presa a mucha gente estimulada por la codicia de un jugoso enriquecimiento fácil. Por fortuna, conforme se debate en nuestros medios de comunicación, pareciera que estamos entrando en un período de sanas rectificaciones y que nuestro sistema judicial está recuperando la confianza pública. Asoman ahora nuevos tiempos de redención. Las denuncias de peculados y otros actos de corrupción no están siendo encajonadas como ocurría a la usanza de algunos de nuestros tribunales, ni existe ya la llamada Comisión de Credenciales de la Asamblea Nacional de Diputados del pasado gobierno en la que sus miembros, todos, no hicieron otra cosa más que archivar denuncias de hechos dignos de investigar lo cual era lo procedente para descubrir culpables y no lo que constituyó un acto de denegación de justicia que fue lo que hicieron. Por lo que está ocurriendo hoy día en el ámbito judicial es de esperar que los que en contubernio intenten medrar ilegalmente y a la sombra recuerden que a la larga serán descubiertos.