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Castradores de la libertad de pensamiento


En mis explicaciones de Historia del Pensamiento Político y Social, en la Universidad Complutense, tuve que luchar contra la presión de instituciones religiosas que, desde Colegios Mayores y organizaciones seculares afines, prohibían leer muchos de los libros que citaba en mi asignatura.

Estaban censurados libros de Maquiavelo, Erasmo, Bacon, Bentham, Hobbes, Locke, Descartes, Holbach, Hume, D’Alambert, Balzac, Bergson, Maeterlinck, Kant, Considerant, Cabet, Condorcet, Montaigne, Schopenhauer, Marx, Nietzsche, Montesquieu, Rousseau, Voltaire, Pascal, Saint-Simon, Comte, John Stuart Mill, Zola, Proudhon, Bakunin, y las tesis marxistas, darwinianas, o freudianas, también Lutero y autores protestantes.

Esto para señalar que, junto a los peligros que existen en una utilización de Internet sin criterios, las redes nos ofrecen medios para denunciar y perseguir a responsables de captaciones de jóvenes que pierden noción de lo real.

Son las webs creadas por asociaciones de ayuda a víctimas de estas sectas.

“En las reuniones, los Testigos de Jehová siempre prevenían sobre los peligros de la Red”, dice G. Satué, presidente de Liberados, que ayuda a los afectados por esta organización.

“Internet ha sido vital, un detonante pues ya no pueden administrar su información tendenciosa a los fieles sin que estos puedan contrastarla”, cuenta Javier Salas. La Red se ha convertido en un instrumento para quienes combaten, tras años de padecimiento, a las sectas.

Antiguos miembros del Opus Dei, de los Legionarios de Cristo o de los Kikos, han creado su asociación de víctimas. La idea surgió en 2003, cuando Patricio Cerda decidió colgar los Estatutos de la congregación en la Red para que se conocieran sus abusivas normas. Entonces padeció un calvario de denuncias de abogados que exigían su retirada. Pero siguió adelante. “Esa es la fuerza que nos ha dado Internet: desde que planteamos sacar los trapos sucios a la luz se les acabó el negocio”, asegura este antiguo sacerdote de los Legionarios, que creó la web Asociaciondevictimaslcrc.org

Agustina López, antigua seguidora del Opus Dei, creó un espacio en Internet para denunciar los libros prohibidos por ellos. El éxito de Opuslibros.org le ha mostrado la necesidad que muchos tienen de conocer “la verdad”. La web de Agustina es similar al del blog de Pedro Sanz frente al Camino Neocatecumenal. El blog Caminoneocatecumenalsecta.blogspot.com sostiene a personas que salen traumatizadas y no consiguen levantarse. Pedro augura que la Red contribuirá a acabar con las sectas. “Ya no podrán moverse como los ladrones en la oscuridad”.

*Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid. Director del CCS (fajardoccs@solidarios.org.es).

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