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Celebración del 8 de marzo


H oy, Día Internacional de la Mujer, no es una fecha cualquiera en el calendario de celebraciones. No es tampoco es un día sólo para recordar hechos históricos importantes acaecidos en diversas partes del mundo, como lo fueron las luchas de la francesa Olympe des Gouges, decapitada durante la Revolución francesa por haber reclamado una Declaración sobre los derechos humanos de las mujeres, o la lucha por los derechos políticos de la inglesa Mary Wolstoncraft; o bien, la historia de Clara Zetkin impulsando resoluciones relativas a la situación de la mujer en la Segunda Internacional Socialista, o la huelga general que lideraron las 20 mil mujeres de la fábrica textil "Ladies Garment Workers" de New York, protestando por las deplorables condiciones de trabajo en los talleres en los que laboraban; por mencionar algunos hechos que, aunque tienen un valor incalculable, constituyen apenas un referente de los movimientos femeninos en el planeta.
En el pasado siglo XX, las mujeres tomaron la palabra; también dio inicio al siglo de las oportunidades profesionales para ellas como consecuencia de la conquista del voto, de tener mayor acceso a la educación, del control de su propio cuerpo, etc...; pero estas conquistas deben ser interpretadas en su complejidad, como producto, muchas veces, de exigencias contradictorias que esconden el aumento de desigualdades.
La celebración del 8 de Marzo, busca fundamentalmente valorar y visibilizar a esa legión anónima de tantas mujeres que, a pesar de la discriminación y de la subordinación, han sido permanentes protagonistas de las luchas políticas, económicas, culturales y sociales; de la lucha por el respeto de los derechos humanos y por la eliminación de la discriminación genérica; de la lucha por la eliminación de la violencia de género, lo que en definitiva no es otra cosa que la búsqueda de un mundo más justo, más equitativo y más humano.
Por todo ello, esta fecha debe motivarnos a reflexiones más profundas sobre la plena vigencia que tienen las luchas de las protagonistas que nos precedieron; sobre las tareas aún pendientes de realizar, pero más que todo, la celebración debe servirnos para promover la reafirmación de voluntades, de compromisos, de objetivos y de propósitos concretos por lograr la equidad y la efectiva igualdad de oportunidades y de derechos para el género femenino, que constituye el 50% de la población del mundo.
Festejemos éste y todos los días del calendario, luchando porque en todos los rincones del mundo, el poder de la educación y palabra sea accesible a todas las mujeres y se haga realidad ese sueño de la feminista Sofía Tartlan (1877): "Queremos una mujer ilustrada, instruida, apta para todo (...) para nosotras la verdadera emancipación consiste en sacudir el ominoso yugo de la ignorancia, que es el que hoy nos hace esclavas del hombre, de la sociedad, de las preocupaciones y del fanatismo. (...) el primer derecho que debemos conquistar es el de instruirnos, puesto que nuestras cualidades intelectuales son tan aptas para recibir la luz de la verdad y de la ciencia como las del hombre."
El país gana, la democracia se enriquece y el pueblo en bendecido con la participación de hombre y mujeres de Dios en los puestos de elección popular durante los comicios de mayo del 2004.

101 años de Panamá América

 
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