Censo, cuenta y negro
Alberto Barrows protestó con sobrada razón sobre algunos comportamientos asumidos en el ejercicio censal que se realizó el domingo 16 de mayo del año en curso. Lo felicitamos por esa actitud.
Ya en escritos anteriores advertí no solamente sobre la necesidad de explicitar con claridad respecto de los resultados, sino que de igual manera sobre la intención de las interrogantes sobre el negro en el censo de población.
Desde luego, no hubo ninguna duda sobre la expectativa que provocó la inclusión de esa variable, pero tampoco -por ejemplo - las posiciones asumidas en contra del conteo del negro, pues con argumentos peregrinos e insustanciales y con denodados esfuerzos quisieron demostrar que no había razón para ello, y que la posición de quienes promovían censar al negro obedecía a intereses bien señalados.
Con esmero y paciencia he compendiado la mayor parte de las publicaciones referidas al censo y al conteo del negro. Interesa, por demás, los comentarios realizados por los lectores, los cuales dejan claro las posiciones sociales sobre este sector de población nacional.
Plantearon por ejemplo: “…el ansia de protagonismo y sobre todo de prebendas de cierto grupito que dizque representa a los afrodescendientes, es decir a la mayoría de la población panameña, es lo que ha llevado a este contrasentido censal…“; así también se dijo lo siguiente: “Pregunta racista impuesta por una minoría de avivatos que quiere hacer aparecer una gran porción de gente que se diga afrodescendientes para justificar sus salarios y prebendas…”. Por otro lado, se sostuvo que: “La pregunta debió ser: eres un mono salvaje o un negro recién bajado del árbol. Pero creo que la mayoría responderá lo primero”. En otros comentarios: “Los negros son los más racistas, a ellos le hicieron el 30 de mayo día del negro… ahora quieren imponer al negro en el censo, eso no tiene lógica”. También: “Ya salieron a relucir los problemas de inferioridad… solo quieren que le tengan lástima y obtener todo gratis”. Pero de manera contraria, y recogiendo algunas posiciones críticas sobre el conteo del negro, se afirmó que: “contar solo a los negros es un arma de doble filo, ahora sabrán cuántos hay y será más fácil echarle la culpa con estadísticas de todos los males de la seguridad”. Igualmente se planteó que: “Desde el momento que el gobierno empieza a clasificar a las personas… tomará eso en cuenta para decidir el nivel de beneficios e inversiones… dependiendo del porcentaje en que se encuentra dicha raza… si las estadísticas sugieren que la mayor parte del crimen es protagonizado por la “raza negra”, si el porcentaje del censo indica una gran concentración de negros en… Tocumen se le limitará los fondos y la ayuda a esa parte del país…”. Al final de esta actividad censal pudieron prevalecer -de alguna manera- las posiciones descalificadoras, para desconocer el peso del negro en la sociedad panameña.