Censura y responsabilidad social
La pobre reacción de la población a la censura que pretenden imponernos, me ha hecho recordar a Bertolt Brecht: "Cuando los nazis apresaron a los comunistas, no dije nada, porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los sindicalistas, no dije nada, porque yo no era sindicalista; cuando se llevaron a los judíos, no dije nada, porque yo no era judío. Ahora vienen por mí, pero ya es tarde".
La participación ciudadana está estrechamente relacionada con la Responsabilidad Social de la Universidad, que es la capacidad y compromiso que tiene una universidad para difundir y poner en práctica un conjunto de principios y valores. La actividad universitaria debe orientarse a enseñar a pensar, a lograr ciudadanos íntegros, que concluyan su carrera con conocimientos que validen las funciones para las cuales sus títulos los habilitan, personas comprometidas con la sociedad de la que forman parte.
En el 2004, la Asociación de Fomento de Escuelas Empresariales Universitarias, el organismo internacional que acredita a las escuelas de gestión empresarial, emitió nuevas normas para integrar la ética y la gobernabilidad en la educación de los gerentes, agrupadas en cuatro áreas: responsabilidad de la empresa en la sociedad, ética en la toma de decisiones, liderazgo ético y gobernabilidad empresarial.
Thomas W. Dunfee, profesor de Derecho de Wharton, destaca el papel de la educación para evitar los escándalos corporativos, por lo que señala la necesidad de enseñarles ética a los estudiantes de ciencias empresariales. Si extendemos esto a todos los alumnos, estaríamos hablando de educación en valores, la cual razono desde un punto de vista constructivista; es decir, el ser humano va construyendo sus valores a partir de su propia experiencia.
En 1986 se creó la Universidad Interamericana de Costa Rica, y en 1994 inició operaciones su sucursal, la Universidad Interamericana de Panamá (UIP). Hace cuatro años, ambas fueron adquiridas por Sylvan Learning Systems, y al año siguiente fueron traspasadas a Laureate International Universities, subsidiaria de Laureate Education, Inc., una transnacional con sede en Baltimore, Maryland, Estados Unidos. En el 2005, Laureate compró ULACIT. El 26 de octubre del 2004 el Mgter. Narciso Arenas fue nombrado Decano de Pregrado de la UIP, mientras que a inicios del 2005, el Mgter. Antonio Fletcher fue designado Gerente General de Laureate International Universities en Panamá, y desde octubre del 2005 también se desempeña como Rector de la UIP.
Durante el 2005 y comienzos del 2006, en innumerables oportunidades le señalé al Decano y al Rector que en la UIP ocurrían hechos inconcebibles en una universidad. Por ejemplo: 1) Estaban asignando cursos a personas que no poseen las competencias técnicas y metodológicas imprescindibles en un docente; 2) el Decano violaba el Programa Académico aprobado por la Universidad de Panamá; y 3) habían desmantelados los laboratorios de ingeniería, por lo que durante el primer cuatrimestre del 2006, los alumnos no pudieron utilizar laboratorio alguno, siendo afectados docente y económicamente, ya que la UIP no les había devuelto el dinero que les habían cobrado por el uso de laboratorios.
El 20 de febrero de 2006, al comenzar la quinta semana de clase, la abogada de la UIP me notificó que habían decidido prescindir de mis servicios, y que como aquello era una empresa privada, podían hacerlo cuando quisiesen. Algo similar ocurrió en el 2005 con profesores de Informática.
Cuando mis alumnos de los cursos de Estadística I, Estadística II y Economía General se enteraron, recogieron firmas y le dirigieron una carta al Decano con copia al Rector, en la que expresan: "Consideramos que el Profesor Manuel Castro es el mejor profesor que hemos tenido en la Universidad Interamericana, por lo que no entendemos que se le haya echado... expresamos nuestra condena a tal hecho y exigimos se reponga inmediatamente al Profesor Manuel Castro, para que pueda seguir enseñándonos...".
El Decano se reunió con un grupo de ellos y como mis alumnos no entraron en razones, les dijo que el Rector iba a recibir a una delegación de tres estudiantes. Cuando se produjo la reunión, el Rector se limitó a decirles que había sido una "decisión administrativa", que no tenía que contar con la aprobación de los alumnos. Si se aceptan estas arbitrariedades, ¿no se estaría estableciendo un peligroso precedente legal, que impediría que los profesores pudiésemos cumplir a cabalidad con las funciones propias de nuestra labor? ¿Pueden ser satisfechas las necesidades y expectativas de los estudiantes (los clientes externos), que han matriculado en la UIP con la esperanza de obtener una buena formación? ¿Pueden ser satisfechas las necesidades de aquellos profesores de la UIP (los clientes internos), que tengan interés en brindar una buena educación? La decisión tomada por el Rector, ¿no viola la seguridad jurídica de los profesores, a quienes se nos impide poder cumplir con nuestra obligación de garantizarles a los alumnos la mejor formación?
Próximo a cumplirse un año de mi despido injustificado por el cual fui indemnizado económicamente, se comenta que la UIP y ULACIT fueron compradas por otra corporación norteamericana. Si esta transnacional desea contribuir a mejorar la educación en Panamá, debiera comenzar por prescindir de los servicios de Antonio Fletcher y Narciso Arenas; sino, sería el mismo perro con distinto collar.
La primera función social de cualquier universidad es formar profesionales de excelencia y, al mismo tiempo, personas éticamente comprometidas. Entre esos individuos capaces y honrados deben surgir los líderes de una sociedad humanitaria, justa y próspera. Una universidad cumple su responsabilidad social cuando genera ciudadanos con espíritu cívico, seres capaces de entender sus deberes hacia sus conciudadanos. Bajo su actual dirección, ¿qué valores se les inculca a los estudiantes de la UIP? ¿Puede cumplir la UIP con las funciones que le corresponde a una universidad? ¿No es la antítesis de la Responsabilidad Social de la Universidad?
raulleisr@hotmail.com
La participación ciudadana está estrechamente relacionada con la Responsabilidad Social de la Universidad, que es la capacidad y compromiso que tiene una universidad para difundir y poner en práctica un conjunto de principios y valores. La actividad universitaria debe orientarse a enseñar a pensar, a lograr ciudadanos íntegros, que concluyan su carrera con conocimientos que validen las funciones para las cuales sus títulos los habilitan, personas comprometidas con la sociedad de la que forman parte.
En el 2004, la Asociación de Fomento de Escuelas Empresariales Universitarias, el organismo internacional que acredita a las escuelas de gestión empresarial, emitió nuevas normas para integrar la ética y la gobernabilidad en la educación de los gerentes, agrupadas en cuatro áreas: responsabilidad de la empresa en la sociedad, ética en la toma de decisiones, liderazgo ético y gobernabilidad empresarial.
Thomas W. Dunfee, profesor de Derecho de Wharton, destaca el papel de la educación para evitar los escándalos corporativos, por lo que señala la necesidad de enseñarles ética a los estudiantes de ciencias empresariales. Si extendemos esto a todos los alumnos, estaríamos hablando de educación en valores, la cual razono desde un punto de vista constructivista; es decir, el ser humano va construyendo sus valores a partir de su propia experiencia.
En 1986 se creó la Universidad Interamericana de Costa Rica, y en 1994 inició operaciones su sucursal, la Universidad Interamericana de Panamá (UIP). Hace cuatro años, ambas fueron adquiridas por Sylvan Learning Systems, y al año siguiente fueron traspasadas a Laureate International Universities, subsidiaria de Laureate Education, Inc., una transnacional con sede en Baltimore, Maryland, Estados Unidos. En el 2005, Laureate compró ULACIT. El 26 de octubre del 2004 el Mgter. Narciso Arenas fue nombrado Decano de Pregrado de la UIP, mientras que a inicios del 2005, el Mgter. Antonio Fletcher fue designado Gerente General de Laureate International Universities en Panamá, y desde octubre del 2005 también se desempeña como Rector de la UIP.
Durante el 2005 y comienzos del 2006, en innumerables oportunidades le señalé al Decano y al Rector que en la UIP ocurrían hechos inconcebibles en una universidad. Por ejemplo: 1) Estaban asignando cursos a personas que no poseen las competencias técnicas y metodológicas imprescindibles en un docente; 2) el Decano violaba el Programa Académico aprobado por la Universidad de Panamá; y 3) habían desmantelados los laboratorios de ingeniería, por lo que durante el primer cuatrimestre del 2006, los alumnos no pudieron utilizar laboratorio alguno, siendo afectados docente y económicamente, ya que la UIP no les había devuelto el dinero que les habían cobrado por el uso de laboratorios.
El 20 de febrero de 2006, al comenzar la quinta semana de clase, la abogada de la UIP me notificó que habían decidido prescindir de mis servicios, y que como aquello era una empresa privada, podían hacerlo cuando quisiesen. Algo similar ocurrió en el 2005 con profesores de Informática.
Cuando mis alumnos de los cursos de Estadística I, Estadística II y Economía General se enteraron, recogieron firmas y le dirigieron una carta al Decano con copia al Rector, en la que expresan: "Consideramos que el Profesor Manuel Castro es el mejor profesor que hemos tenido en la Universidad Interamericana, por lo que no entendemos que se le haya echado... expresamos nuestra condena a tal hecho y exigimos se reponga inmediatamente al Profesor Manuel Castro, para que pueda seguir enseñándonos...".
El Decano se reunió con un grupo de ellos y como mis alumnos no entraron en razones, les dijo que el Rector iba a recibir a una delegación de tres estudiantes. Cuando se produjo la reunión, el Rector se limitó a decirles que había sido una "decisión administrativa", que no tenía que contar con la aprobación de los alumnos. Si se aceptan estas arbitrariedades, ¿no se estaría estableciendo un peligroso precedente legal, que impediría que los profesores pudiésemos cumplir a cabalidad con las funciones propias de nuestra labor? ¿Pueden ser satisfechas las necesidades y expectativas de los estudiantes (los clientes externos), que han matriculado en la UIP con la esperanza de obtener una buena formación? ¿Pueden ser satisfechas las necesidades de aquellos profesores de la UIP (los clientes internos), que tengan interés en brindar una buena educación? La decisión tomada por el Rector, ¿no viola la seguridad jurídica de los profesores, a quienes se nos impide poder cumplir con nuestra obligación de garantizarles a los alumnos la mejor formación?
Próximo a cumplirse un año de mi despido injustificado por el cual fui indemnizado económicamente, se comenta que la UIP y ULACIT fueron compradas por otra corporación norteamericana. Si esta transnacional desea contribuir a mejorar la educación en Panamá, debiera comenzar por prescindir de los servicios de Antonio Fletcher y Narciso Arenas; sino, sería el mismo perro con distinto collar.
La primera función social de cualquier universidad es formar profesionales de excelencia y, al mismo tiempo, personas éticamente comprometidas. Entre esos individuos capaces y honrados deben surgir los líderes de una sociedad humanitaria, justa y próspera. Una universidad cumple su responsabilidad social cuando genera ciudadanos con espíritu cívico, seres capaces de entender sus deberes hacia sus conciudadanos. Bajo su actual dirección, ¿qué valores se les inculca a los estudiantes de la UIP? ¿Puede cumplir la UIP con las funciones que le corresponde a una universidad? ¿No es la antítesis de la Responsabilidad Social de la Universidad?
raulleisr@hotmail.com