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Centro Multilateral Antidrogas y la realidad actual


No hay duda de que en los últimos gobiernos hemos vivido un proceso democrático con imperfecciones.
Desafortunadamente, nuestros gobiernos democráticos, siempre han cedido espacio de mando y de autoridad para complacer a los intereses de grupos, ya sea de poder económico, sindical o político, todo a costa de la democracia que aparece debilitada e incapaz de gobernar.
El pueblo panameño, el sufrido, no el otro, consideraba que cerradas las bases militares en nuestro país, con la legión de desocupados, El Centro Multilateral Antidrogas, con todo su sofisticado equipo de radares y equipos especializados con sus extraordinarias experiencias en estos afanes, sería una garantía, no solamente para la seguridad de nuestro país, sino de América Central. Claro que esto no le interesó, ni le ha interesado nunca a esos malos e hipócritas defensores de la soberanía de ellos.
222 Nuestro pequeño y estrecho istmo con sus deshabitadas costas, colindante con la hermana República de Colombia, es, ha sido y seguirá siendo, el paso ideal para el trasiego clandestino de los estupefacientes de Sur América.
Es de lamentar que el actual gobierno, como los anteriores, no consultara a su pueblo sobre la conveniencia al permitir el funcionamiento en nuestro país de el Centro Multilateral Antidrogas y permitiera, como siempre, que la oligarquía y esos malos políticos, asumiendo posturas de soberanía no le permitiera, dejando así un paso libre al abundante y permanente trasiego de drogas por nuestra deshabitadas costas, ello a pesar del extraordinario esfuerzo de nuestras autoridades por evitarlo.
Estos malos políticos, responsables de esta penosa situación que vive el país y que también afrontan los pueblos hermanos de Centroamérica, no comprendieron que a pesar del esfuerzo realizado por las unidades norteamericanas radicadas entonces en nuestro país, para el control del narcotráfico, vigilando con sus potentes radares las embarcaciones y aeronaves sospechosas de transportar estupefacientes por el país, nuestras autoridades constantemente capturaban cientos de kilos de drogas.
Nuestro pequeño y estrecho istmo con sus deshabitadas costas, colindante con la hermana República de Colombia, es, ha sido y seguirá siendo, el paso ideal para el trasiego clandestino de los estupefacientes de Suramérica.
A esta terrible situación del narcotráfico, se le agrega ahora la segura y permanente invasión de las fuerzas militares contrarias al gobierno colombiano, en la provincia del Darién.
Todos sabemos de la capacidad económica de los carteles y de su inquebrantable interés por la vía panameña y por la ruta aérea a través del istmo; situación que se acrecentará si Panamá y los pueblos centroamericanos, no toman las medidas urgentes.
Ahora que se ha comprobado que el problema del trasiego de drogas y de armas de guerra por nuestro país será constante, se hace necesario que el gobierno consulte en esta ocasión a su pueblo, el que no tiene acceso a los medios de comunicación, como lo tienen los partidos inescrupulosos que han hecho sentir su influencia, sin importarles las consecuencias futuras como las que están padeciendo ahora nuestro pueblo sin trabajo, alimentación y demás, las necesidades de reconsiderar el establecimiento en nuestro país del Centro Multilateral Antidrogas para detener el trasiego de drogas y situación similares.
Durante la fiesta se compartían las gallinas, puercos y otras propiedades que dejara el difunto. Huesos de animales eran depositados en un hueco junto a los huesos del difunto como símbolo de alegría.
La "abuela" como cariñosamente se le conoce, tiene aproximadamente 90 años. Es madre de Vicente, José María y otros siete hijos. Dos murieron y le sobreviven cuatro hombres y tres mujeres. Tiene más 50 nietos y 25 tataranietos y es hoy por hoy, el orgullo del pueblo Bribri.
... A finales de 1998 se aprueba la ley que faculta al presidente de la Corte Suprema de Justicia para nombrar al director y subdirector de la PTJ. El año 1999 será recordado como uno de los más polémicos y políticos dentro de la PTJ cuando se agravan las disputas entre el director de la PTJ, Alejandro Moncada Luna y el jefe del Ministerio Público, José Antonio Sossa.
... En julio de ese año, el procurador José Antonio Sossa allanó las oficinas de la PTJ en conjunto con los fiscales de la institución en busca de información sobre un detenido que estaba en las instalaciones de la entidad. . Sossa solicita a la Sala IV de la Corte Suprema de Justicia la destitución del jefe de la PTJ, mientras que Alejandro Moncada Luna denuncia a Sossa por extralimitación de funciones. La crisis sigue y el procurador ordena retirar las armas de guerra de la PTJ y pide eliminar los grupos SWAT que existen dentro de la PTJ.
... La Sala IV de la Corte Suprema de Justicia niega la petición de Sossa para destituir a Moncada Luna.
... La crisis concluye en abril del 2000 con la salida del director de la PTJ, quien es destituido por Sossa tras lograr el visto bueno de la Corte luego de otro intento. ... El nuevo director de la PTJ, Emilio De León, advierte que la entidad ha sido penetrada por el narcotráfico y anuncia una depuración a lo interno. ... A finales del 2001 desmantelan una banda compuesta por ex miembros de la PTJ y la Dirección de Información e Investigación Policial, dedicada a la comisión de asaltos en los corredores Norte y Sur.
... Para el 2002 la Contraloría encuentra irregularidades administrativas en la PTJ. ... El nuevo director de la PTJ, Rodolfo Aguilera, promete depurar la institución. ... Dos agentes de la PTJ son separados de sus cargos por actos de corrupción, particularmente por la entrega de B/.5 mil falsos.
... A mitad del 2002, la Fiscalía Auxiliar abre una investigación contra agentes de la PTJ por el presunto cobro de coimas, y alterar evidencias en casos de homicidios cometidos en la capital. ... Para octubre de este año Aguilera inicia una serie de investigaciones y destituye cerca de 100 agentes involucrados en casos de corrupción.
*En este trabajo participaron Carlos Vargas, Yariela González y Eizabeth Muñoz de Lao.

101 años de Panamá América

 
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