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Chance: Ofensa a Panamá


Los comentarios generalizados y favorables sobre la película Chance, supuestamente de producción nacional que según expresiones rompió récord superando a filmes de gran fama en el mundo cinematográfico, me motivaron a verla para como el resto de cinéfilos, disfrutar su creatividad. Antes de continuar con mis comentarios, como persona honesta y no impoluta como se hacen pasar algunos personajes en este país, confieso que la adquirí en dvd pirateado. Lo menciono porque creo que hay que tener autoridad moral y respeto hacia los ciudadanos que nos distinguen con su lectura.

Tampoco pretendo actuar considerándome crítico de cine, pero me parece incorrecto o una sutil travesura, el calificar este trabajo como una comedia. Luego de una hora 1/24 minutos, si bien es cierto con algunas escenas jocosas, mi apreciación personal es que se trata de una sátira política y social. Muchos de los hechos descritos son un problema, producto del sistema capitalista, la pérdida en la práctica de valores y primordialmente en la de los principios cristianos y Fe en Dios, que en consecuencia ha llevado a la humanidad a tales niveles de decadencia y degradación. Al afirmar en el título de mi escrito que se trata de una ofensa a nuestro país, lo hago no por exonerarlo, si no porque en el mismo se admiten o legitiman conductas inapropiadas y no concebidas en Panamá.

Por ejemplo, esa desagradable escena de las empleadas domésticas escupiendo sobre los alimentos que servirán a sus “patrones” y la acción donde el niño filma a sus hermanas en actividad sexual e intercambiando parejas en su hogar es aterrador y proclive a mensaje poco edificante por no decir otra cosa, ya que no están en la mente, corazón o cultura de los nacionales. En cuanto a la situación financiera y vana de los principales intérpretes, hay bastante semejanza y compatibilidad con nuestro hábito. Con mucha sutileza se proyectó al suegro con personalidad firme, pero frívolo en privacidad, muestra de ello fue en el casino donde era obvio que estaba “pescando”; la suegra en un papel maternal aceptable, y la esposa despreocupada gastadora y cursi, pero fiel a su matrimonio.

Fernando González Dubois, el personaje principal, tiene una caracterización incuestionable, donde interpreta a un político bisexual y mala paga, destacando una actuación excelente. En general con apariciones muy breves, todos fueron buenos (as), me dicen que la sirvienta negra es de Barraza, me dio la impresión que otros actores son foráneos. En fin, quiero dejar constancia que los artistas estuvieron a la altura de sus papeles, no obstante reitero que se debió utilizar un nombre ficticio en el guión, porque considero ofensivo y en detrimento, que el personaje principal, en vallas publicitarias o de manera reiterativa expresara, Fernando González Dubois, Panamá Primero.

* Director Nacional del PRD.

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