Chances casados
No es nada nuevo. Pero, la venta de chances casados de la Lotería Nacional de Beneficencia (LNB), es una mala práctica de nunca acabar que molesta a todos los compradores. He escuchado a las personas disgutarse por esta acción de vendedores de lotería inescrupulosos que alegan que si no hacen esto, sus ventas disminuyen al solo vender los chances altos.
No digo que son la mayoría de los billeteros dedicados a ese indecoroso quehacer, pero es que en los alrededores del propio edificio de la LNB es común observar, en gran escala, la venta de chances de baja denominación en la misma proporción de números altos. Sé que el director de esta entidad tiene el mejor deseo de combatir este acto, pero los supervisores se hacen de la vista gorda y no cumplen con su misión
Lo malo de todo esto es que cuando le llamas la atención a estos malos vendedores de chances, se salen con dos piedras en la mano sustentando un trabajo que está lejos de ser decente y de buenos principios.
Observo que los vendedores de chances casados abundan también en El Dorado, en la Gran Estación de San Miguelito, La Peatonal de la Avenida Central, entre otros puntos de la ciudad capital. Pareciera que esto es una especie de cáncer o enfermedad crónica que se ha diseminado por todo el país. Para ser buen vendedor de chances y billetes no hay que incurrir en esta situación, la cual debería ser regulada lo antes posible.
El buen chancero es aquel que sale desde muy temprano a vender sus billetes y con su esmero hace del negocio un trabajo decente y decoroso. Pero aquel que se la pasa en el "juega vivo", nunca podrá prosperar y se mantendrá estancado en la mediocridad en perjuicio de todos. Los compradores tenemos parte de la culpa de que se haya proliferado la venta de chances casados. Noto que muchas personas le compran a ese tipo de billeteros, sin pensar que están afectando a vendedores decentes que sí hacen su trabajo bien. Es hora de castigar a estos malos chanceros, ignorándolos para ver si cambian de actitud, reflexionan y hacen de su negocio una labor verdaderamente productiva.
Las actuaciones de la Dirección de la LNB han sido casi nulas para mitigar este flajelo. En una ocasión pude conocer que se iban a emitir mayor cantidad de chances con baja denominación; pero si esto se hizo, los resultados han sido adversos porque ahora se venden más chances casados.
Estas ventas fraudulentas incrementa la actividad de la lotería clandestina en todas sus formas. Es común escuchar en las calles, "si no encuentro el número bajo, lo compro en la clandestina".
Es hora que las autoridades se pongan en las pilas, como se dice en buen panameño, para ver si pueden disminuir una práctica que deja mucho que decir. Recomendamos que se asignen inspectores de la LNB en los principales puntos de ventas para detectar y sancionar a los vendedores que incurren en esta falta.
Sería bueno conocer cuántos billeteros han sido sancionados por vender chances casados. Aplicando mayores controles, las cosas marcharían mucho mejor en una actividad que beneficia a miles de panameños de escasos recursos.
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